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Opinión

 
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Domingo 07 de mayo de 2006 | Publicado en edición impresa

Editorial II

Argentinos que ayudan a argentinos

 
 
 

Muchos son los compatriotas que por muy diversas razones han tenido que abandonar el país en los últimos años, la gran mayoría en busca de mejores horizontes económicos o de posibilidades de desarrollarse en ámbitos más acordes con su nivel de capacitación.

Sin embargo, los integrantes de esta comunidad en el exterior vienen demostrando que de ninguna manera olvidan su país de origen y, lo que es todavía más destacable, no ignoran que hay muchos argentinos, sobre todo niños, que viven en condiciones muy difíciles.

El lunes 24 del actual, en un artículo aparecido en la sección Información General de este diario, se daba cuenta de esos cientos de argentinos que colaboran con las redes solidarias o que incluso han constituido ellos mismos desde sus lugares de residencia -la mayoría, en los Estados Unidos, Canadá o Europa- para ayudar a escuelas rurales, hospitales y comedores infantiles de toda la Argentina.

La forma de ayuda tiene maneras muy variadas de manifestarse: con donaciones de tiempo, dinero o aceptando descuentos salariales de entre 10 y 50 dólares por mes. También la organización de fiestas es otra buena forma de recaudar fondos, como la que está planeando para mediados de este mes la ONG Creo Argentina. Fundada en Washington hace unos años por un grupo de amigos, la entidad colabora con alimentos, heladeras, becas o apoyo para construir huertas en escuelas rurales de Formosa, Chaco, Tucumán, Jujuy y Corrientes, pero ahora busca sumar más donantes a los 41 permanentes que ya tiene, para ampliar su tarea a otras escuelas y comedores.

Tanto Creo Argentina como la ONG Manos del Sur -otro punto de referencia de argentinos, pero en California, la otra costa de los Estados Unidos-, también pionera en este estilo de ayuda solidaria, se conocen entre sí y mantienen vínculos con la red Help Argentina, con sede en Buenos Aires y contactos en Nueva York y Madrid para coordinar metas con quienes aportan desde el extranjero. Para alentar a los que contribuyen tan solidariamente con su tiempo, su esfuerzo y su dinero, esta entidad ha instituido el Premio Embajador Social, que distingue su labor. En 2005, lo obtuvo el Centro de Estudiantes y Graduados Argentinos en los Estados Unidos (CEGA), por su aporte con becas al colegio Nuestra Señora de Fátima, de Villa Soldati, a través de la Fundación Gente Nueva. La razón para ayudar que dan los integrantes de CEGA, cuando se les pregunta por qué lo hacen, es ésta: "Nosotros pudimos estudiar".

Siempre hemos destacado en estas columnas el espíritu profundamente solidario que caracteriza a gran parte de la sociedad argentina y que tan a las claras se puso de manifiesto en los últimos años de crisis. Conforta, pues, el ánimo comprobar que ese espíritu se mantiene en estos compatriotas cuyo destino los ha llevado lejos del país que los vio nacer, de sus familias y de la cultura en la que crecieron; pero, justamente porque las circunstancias en las que se desenvuelven hoy son favorables, no dudan en dar de sí para paliar la situación de otros argentinos que no tienen ni tendrán en mucho tiempo la posibilidad de salir adelante. Quizá para algunos esta ayuda pueda ser insuficiente, teniendo en cuenta todo lo que se necesita, pero, a la vista de los resultados y del innegable crecimiento de estas ONG y sus miembros, se puede confiar en que se trata también de una nueva manera de encarar las relaciones humanas, basada, en este caso, en los profundos lazos que da una nacionalidad en común. .

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