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AMIA: más dudas sobre el chofer suicida

Las declaraciones de dos libaneses contenidas en un documento interno del Gobierno contradicen lo informado por el fiscal

Sábado 13 de mayo de 2006

Un documento interno del Ministerio de Justicia al que accedió LA NACION revela que las declaraciones de dos libaneses tomadas el año último en Estados Unidos en la causa de la AMIA contradicen el posterior anuncio del fiscal federal Alberto Nisman, quien, basándose en ese encuentro, anunció que finalmente se había logrado identificar a Ibrahim Hussein Berro como el presunto conductor suicida que voló la mutual judía el 18 de julio de 1994.

En el documento de fines del año último se lee que el 15 de septiembre de ese año los hermanos Hassan y Abbas Berro declararon en Michigan, Estados Unidos, ante Nisman y Marcelo Martínez Burgos, titulares de la Unidad Fiscal AMIA, y la fiscal de Michigan, Barbara McQuade, y desvincularon por completo a su hermano Ibrahim Berro como chofer suicida de la camioneta Trafic.

Incluso, uno de ellos aseguró haber estado con Ibrahim una o dos semanas antes de su muerte, ocurrida el 9 de septiembre de 1994. Es decir, lo habría visto después del atentado contra la AMIA. Ibrahim Berro -explicaron sus hermanos- habría muerto durante un ataque israelí en el pueblo libanés de Talousah. Aparentemente, combatía para el grupo Hezbollah, acusado por la justicia argentina de ejecutar el atentado.

Los hermanos Hassan y Abbas Berro, que son ciudadanos norteamericanos, sostuvieron que Ibrahim era un discapacitado físico porque fue víctima de una explosión en el Líbano que lo dejó rengo y le afectó un pulmón.

Sin embargo, el 9 de noviembre del año pasado y con el impulso del Gobierno, que ese día había recibido a autoridades del influyente Comité Judío Americano, quienes entregaron una plaqueta de reconocimiento a la primera dama, Nisman convocó a una conferencia de prensa y anunció que habían identificado al conductor suicida como Ibrahim Berro, de 21 años, gracias a los testimonios y dos fotografías aportados en Michigan por sus hermanos.

Nisman agregó que se le habían exhibido las fotos a Nicolasa Romero, una mujer que dijo haber visto al conductor antes de la explosión, y que ella respondió que "tiene un gran parecido".

Pero lo que declaró la mujer ante el juez federal Rodolfo Canicoba Corral el 23 de septiembre del año pasado cuando le mostraron las fotos de Berro fue, según el acta, que no lo reconocía "como el chofer". Ante este fracaso, le mostraron el identikit que ella dictó el 21 de julio de 1994 y volvieron a exhibirle las fotos. "Veo un parecido en el rostro y la contextura de la cara -dijo entonces-, pero no estoy ciento por ciento segura."

A todo esto, el identikit es de frente y ella al chofer lo vio de perfil, y cuando declaró en el juicio oral manifestó que el identikit "se parece muy poco" al chofer. Por otra parte, el acta de hallazgo del motor con el número de la Trafic se probó falso.

"Ratifico lo que dije"

Casualmente, Nisman disertó el viernes 5 sobre la causa AMIA ante el Comité Judío Americano en Washington. Cuando Kirchner recibió el año pasado al presidente de la entidad, David Harris, y a otros directivos, les anticipó que esa tarde Nisman haría importantes anuncios.

Ayer, LA NACION consultó a Nisman sobre los dichos de los hermanos Berro que refutaban sus anuncios.

"No es así -respondió- y ratifico todo lo que dije en la conferencia de prensa. Tenemos avances y se robusteció esta línea. Somos optimistas.

-¿Qué avances se registraron?

-No se lo puedo decir porque conspiraría contra la investigación.

Al día siguiente de la conferencia de prensa, Abbas Berro negó el anuncio de los fiscales: "Estoy shockeado porque cambian la verdad. Ibrahim no cometió ese crimen. Murió en el Líbano luchando por la libertad".

Las declaraciones que cita el documento interno del Ministerio de Justicia parecen darle la razón.

Allí se lee que los hermanos Berro aseguraron que Ibrahim murió en combate en el Líbano el 9 de septiembre de 1994 y que así lo anunció Hezbollah, y que el cuerpo no apareció. En este punto se basó Nisman.

Hassan declaró que, mucho antes, Ibrahim quedó "malherido" al pasar junto a un auto que estalló. Caminaba mal y le costaba respirar pues "perdió la mitad de los pulmones".

Parece que Ibrahim Berro no figuraba en las listas del FBI porque Hassan dijo que en septiembre de 2005, once años después de su muerte, Estados Unidos le otorgó una visa para radicarse en ese país.

Por su parte, Assad Berro testimonió que Ibrahim "era discapacitado. Fue herido a los 15 o 16 años por un coche bomba en la guerra civil del Líbano. Tenía problemas en la espalda, pulmón y rodilla y caminaba como un cojo. Tenía muchas ganas de ir a Estados Unidos a trabajar. Por su baja educación no era capaz de planear ni realizar un ataque así".

Assad agregó el golpe de gracia: "Una semana o dos antes de morir" Ibrahim, en septiembre de 1994, "lo vio en su casa" del Líbano.

El comunicado difundido por los fiscales en su conferencia de prensa señala que "para la época del atentado" Hassan y Abbas Berro "ya no lo veían" a Ibrahim. No, Assad declaró que lo vio después del atentado.

Al promediar su interrogatorio, Hassan Berro perdió la paciencia y estalló: "No puedo soportar más de ustedes. No sé qué está pasando".

El recorte de datos para promocionar avances fue una constante en la causa cuando estaba a cargo del juez Juan José Galeano y los fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia.

Nisman se incorporó al equipo de Mullen y Barbaccia cuando estaba por empezar el juicio que tiró abajo la investigación de ambos fiscales y Galeano. La sentencia del Tribunal Oral N° 3 cuestionó varias veces a Nisman por efectuar "valoraciones parciales y arbitrarias de las pruebas" y habló de su "irregular proceder".

Su Unidad Fiscal tiene delegada la investigación del caso desde 2004. Cuenta con alrededor de 30 personas y los sueldos de siete secretarios que rondan los siete mil pesos los paga el Ministerio de Justicia, expresó una fuente de la Justicia.

Por Jorge Urien Berri De la Redacción de LA NACION

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