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Shiatsu: manos que alivian dolores y combaten el estrés

Se realiza mediante la presión aplicada en 660 puntos específicos del cuerpo

Domingo 14 de mayo de 2006

La tensión del rush hour de un jueves se desvanece a medida que las manos de Graciela Giorgetti recorren la espalda de este cronista, presionando selectivamente algunos de los 660 puntos que, según la medicina tradicional china, conforman los 14 meridianos por donde fluye la energía del cuerpo humano.

"El shiatsu es una terapia oriental, conocida también como acupresión o digitopuntura, que consiste en la presión firme de los dedos sobre la piel en puntos muy localizados del cuerpo", explica Graciela, directora de Shiatsu Argentina, institución que representa en el país al Japan Shiatsu College de Tokio, Japón.

"Se usa para la prevención y el tratamiento del estrés, pero también para la rehabilitación de problemas musculares y motrices, ya que acelera la recuperación del organismo -agrega la shiatsu terapeuta-. También resulta de gran ayuda para aliviar el dolor, físico y emocional; en personas con dolor crónico ha demostrado reducir la dependencia a los analgésicos."

Olga Muñoz, que prefiere las sesiones de Dai-Ki, método japonés que combina elongación y shiatsu, no sólo pretende aliviar el estrés de su jornada laboral. Ella se acercó a esta disciplina para aliviar un dolor cervical que semanas atrás la arrojó sin escalas en el consultorio del traumatólogo.

"Siempre tuve problemas de columna, pero hace dos semanas todo me empezó a dar vueltas; estaba tan descompuesta que casi no podía levantarme de la cama -cuenta esta periodista de 62 años-. El traumatólogo me indicó calor y masajes, pero no me hacían nada. Cuando le pregunté si podía recurrir al shiatsu, me dijo que era lo mejor que podía hacer."

El resultado está a la vista, dice, mientras realiza ejercicios de elongación impensables hace tan sólo una semana.

Libertad de movimiento

Pero no todos los que recurren al shiatsu y al Dai-Ki lo hacen para aliviar alguna dolencia o para escapar de la contracturante mano del estrés. A Carlos Vázquez, por ejemplo, las sesiones semanales de digitopuntura le permiten estar más concentrado cuando juega al golf, un deporte en el que esa cualidad es fundamental.

"Practico golf desde hace 7 u 8 años, y hace un año y medio leí sobre las bondades del shiatsu para los golfistas, y decidí probar", cuenta este abogado de 61 años. Carlos asegura que sale "como nuevo" de las sesiones; un bienestar corporal que luego, en el green, se traduce en una mayor libertad de movimientos.

"Y eso es muy importante, ya que en el golf uno debe hacer movimientos muy complicados con los hombros y con la cadera", dice.

Aunque a veces participa de clases grupales de Dai-Ki, Carlos es habitué de las sesiones de digitopuntura. "Se trabaja en el piso -explica Graciela-; la persona se acuesta o se sienta sobre una superficie semiblanda, mientras el shiatsu terapeuta va presionando sobre algunos de los 660 puntos que conforman los meridianos."

Para la medicina oriental, los síntomas, como el dolor, se encuentran sostenidos por esta red de puntos. Por eso, continúa la shiatsu terapeuta, "vamos realizando presiones desde la zona más lejana al dolor hasta la más cercana, tratando cada uno de los puntos como integrantes de un circuito".

El terapeuta no trabaja sólo con la presión de sus manos, aclara, sino también con su respiración, "que durante la sesión va armonizándose con la del paciente. Cuando siente la presión de los dedos debe exhalar, y no contener el aire como suele hacerse, para así ir disminuyendo la tensión muscular. Esto ayuda mucho a aliviar el dolor".

Lo que el cuerpo pide

"Para mí el shiatsu es un gran complemento para todos aquellos que hacemos una actividad corporal intensa, ya sea deportiva o artística, porque trabaja mucho la relajación y las articulaciones", dice Natalia Manuel, de 22 años.

Oriunda de El Bolsón, esta actriz y bailarina comenzó a practicar esta disciplina desde que se mudó a Buenos Aires, y actualmente cursa la carrera de shiatsu terapeuta. Natalia incluso recurre a sus ejercicios en su casa en busca de relajación física y mental.

"La duración de los tratamientos -retoma Graciela- no está determinada de antemano; la persona se da cuenta cuándo está respondiendo a esta terapia y es ella la que decide cuándo terminarlo." Despues, agrega, muchos pacientes vuelven.

Aunque los motivos por los que las personas tienen su primer contacto con el shiatsu o el Dai-Ki suelen ser médicos, coinciden los entrevistados, los motivos que llevan a continuar su práctica más allá de la resolución del problema son otros.

"Casi todas las personas que atiendo llegan por un dolor o algún problema clínico específico, pero una vez terminado el tratamiento es muy frecuente que sigan viniendo periódicamente sólo para sentirse bien", asegura la shiatsu terapeuta.

"El cuerpo sabe lo que le hace bien -concluye por su parte Natalia-. Llega un momento en que se vuelve una necesidad estar relajado. El cuerpo lo pide."

Carrera con validez internacional

A partir de este año, en Shiatsu Argentina se dicta la primera carrera de shiatsu del país cuyos estudios están homologados con las escuelas de Japón, Europa y Canadá. "La carrera dura tres años y consta de 1600 horas cátedra, que es lo que exige la escuela madre", dice Graciela Giorgetti, directora de la carrera y representante en la Argentina de la Japan Shiatsu College de Tokio, Japón. "Hay un título intermedio, que es el de operador de shiatsu, que se obtiene a los dos años, y, al concluir el tercero, se obtiene el de shiatsu terapeuta o shiatsupractor, como se lo suele llamar en muchos países."

Por Sebastián A. Ríos De la Redacción de LA NACION

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