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La información de un diario llega a escena

Hoy se estrena "Cáucaso", en ElKafka

Viernes 19 de mayo de 2006

Con el espectáculo "Un acto de comunión" el dramaturgo, actor y director Lautaro Vilo inició una trilogía de textos construidos a partir de noticias internacionales. En aquella pieza, estrenada en 2004, narraba la historia de un alemán que buscó a otro y terminó comiéndoselo. La información, que entonces causó gran estupor, fue reelaborada por Vilo en su trabajo a través de una narración meticulosa y en la que se privilegiaban ciertas cualidades de un personaje cuyas contradicciones, en más de una oportunidad, conmovían dolorosamente al espectador.

Esta noche, Vilo estrena, en ElKafka, "Cáucaso". Esta vez, la experiencia parte de una información aparecida en los diarios en octubre de 2004 sobre la acción de un grupo de terroristas chechenos que invadió, durante una función, el teatro Dubrovka de Moscú, tomando como rehenes a espectadores y artistas durante tres días.

En otras oportunidades los creadores teatrales han encontrado en las informaciones de los diarios materiales que los han impulsado a realizar diferentes experiencias. En la década del 70, Augusto Boal incluía, en sus propuestas de Teatro del Oprimido, trabajos relacionados cuando proponía a los individuos teatralizaciones a partir de noticias periodísticas. Hace un par de años, un grupo de dramaturgos españoles y argentinos compartieron una experiencia común: escribieron una pieza breve a partir de una noticia aparecida en el diario del día del nacimiento de cada uno de ellos. Esos materiales fueron representados y también publicados en un volumen denominado "La noticia del día". En cada caso, los puntos de partida y objetivos resultan diferentes. Boal necesitaba hacerles tomar conciencia a los oprimidos sobre su supuesta situación social, los otros dramaturgos metaforizaban algo del mundo que los veía nacer y que, quizá, después resultaba determinante en su formación.

En el caso de Lautaro Vilo la cuestión tiene varios puntos de interés. Por un lado, el joven dramaturgo cuenta que a los 17 años quería ser periodista y aunque no terminó siéndolo experimenta un placer particular en la lectura de diarios, en especial cuando descubre cierta información que provoca sus fantasías. Por otro, en tanto autor, confiesa tímidamente que no le gusta escribir una pieza a partir de unos determinados personajes, "ir a la escritura derecho", dice. "La sensación que tengo -agrega- es que ya hay mucho teatro escrito. Si uno va a escribir una situación que [Harold] Pinter ya escribió, por qué no trabajar sobre esa obra de Pinter. No es que busque la originalidad, sino la singularidad. No puedo ver más una obra de living y no quiero ver más familias disfuncionales sobre el escenario, salvo que sea un [Henrik] Ibsen. Por el volumen literario, por el peso de la metáfora".

En síntesis

La trilogía que el creador está desarrollando parte, según confiesa, de una idea muy chiquita: "Las noticias son como una prosa constante, multiproducida, multiescrita. Todo el tiempo surgen y se van tapando unas con otras pero, de vez en cuando, hay un caso con una resonancia particular y que parece englobar a las demás". Según su explicación cada noticia va aportando una versión particular del mundo. Y cuando encuentra aquella que lo conmueve sabe que trabajar sobre ella puede posibilitarle construir una metáfora sobre la realidad en la que vive. Extrañamente, cuando se dispone a reelaborarla no entra por el tema, sino por ciertos individuos que, por algún motivo, son protagonistas o personajes secundarios de esa noticia.

En el caso de "Cáucaso", su nueva producción, lo que lo movilizó fue saber que había un grupo de mujeres, a las que los chechenos denominan "viudas negras", que en las guerras han perdido a sus padres, maridos e hijos -además de haber sufrido múltiples violaciones- y que se encuentran en tal estado de desesperación que se ofrecen a la guerrilla para inmolarse en un atentado, después de cargar con las bombas que sean necesarias.

Esto lo llevó a realizar una profunda investigación sobre la historia de los chechenos en relación con el mundo ruso. Al hablar, Lautaro Vilo da detalles de lo más inesperados que no aparecerán en su pieza, pero que sí le han permitido comprender el tema.

"Cuando la guerrilla invade el teatro Dubrovka -cuenta- se estaba representando un musical al estilo Broadway, que narraba épicamente la historia de Rusia. Los guerrilleros entran a escena en el momento en que en la representación se transitan los años 40. En ese tiempo, antes de la Segunda Guerra Mundial, Stalin deporta a los chechenos a Siberia porque considera que son colaboracionistas de los alemanes. Cuando se produce el ingreso de esta gente, los espectadores no se dan cuenta de lo que verdaderamente sucede. Creen que es parte del espectáculo. El público no era capaz de decodificar dónde terminaba la convención y dónde empezaba la realidad."

Después de algunas reescrituras y de observar un documental en el que los rehenes cuentan cómo fue su experiencia dentro de la sala, el autor optó por trabajar sobre los testimonios de un artista. Y ese personaje, en "Cáucaso", será quien transforme aquella noticia nefasta en un pequeño acto dramático.

Como en su propuesta anterior, Lautaro Vilo propone un espectáculo en el que se combinan la narración oral y la música. Nuevamente está acompañado en escena por el guitarrista Adolfo Oddone.

Por Carlos Pacheco Para LA NACION

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