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Nadie controla la chatarra electrónica

Se cree que a fines de 2006 habrá 20.000 toneladas de residuos de este tipo y no hay normas para su tratamiento ambiental

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LA NACION
Lunes 22 de mayo de 2006

Computadoras, televisores, equipos de audio, monitores, controles remotos, impresoras, juguetes que funcionan a pila. A fines de 2006 se estima que estos y otros objetos de este tipo formarán parte de las casi 20.000 toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) que habrá desparramadas en distintos puntos del país.

En la actualidad no hay ninguna norma que controle el destino final de los RAEE, que, según especialistas en la materia, en contacto con el medio ambiente producen una alta contaminación.

Según un informe de la Unidad Ejecutora de Manejo Sustentable de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), en 2004 hubo 1850 toneladas de "chatarra electrónica".

En Quilmes funciona un depósito de reciclado de rezagos informáticos, computadoras y equipos de telecomunicaciones
En Quilmes funciona un depósito de reciclado de rezagos informáticos, computadoras y equipos de telecomunicaciones. Foto: Mariana Araujo

El crecimiento de la basura electrónica fue notable desde entonces. En ese estudio se prevé que a fines de este año los RAEE llegarán a las 19.450 toneladas.

"El volumen en la producción de residuos por sí solo no es una cuestión preocupante. Lo que sí debemos señalar y alertar es que en su composición los RAEE contienen compuestos peligrosos, como metales pesados, mercurio, plomo, cadmio y cromo; sustancias halogenadas, CFC [clorofluorocarburos], PCB [bifenilos policlorados], PVC [policloruro de vinilo] y retardadores de llama o materiales ignífugos, como el amianto y el arsénico", se explica en el informe de la Unidad Ejecutora de Manejo Sustentable de la UTN.

Según los especialistas de esta universidad, si no se aprueba desde el Estado un manejo sustentable de esta chatarra los RAEE terminarán en vaciaderos municipales que "no fueron pensados ni están preparados para manejar este tipo de residuos".

Cada año la producción de "chatarra informática" aumenta; como se dijo, se calcula que este año serán casi 20.000 toneladas, pero "si se le suman los rezagos de equipos electrónicos son entre 70 y 100.000 toneladas", asegura Gustavo Fernández, que es ingeniero ambiental y trabaja para Silkers, una de las dos empresas que en el país se dedican al reciclado de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos.

Esa empresa se dedica al desensamblado de equipos informáticos y de telecomunicaciones. La otra es una filial de la española Botrade.

Silkers tiene dos depósitos en Quilmes, en los que permanentemente hay un ejército de operarios dedicados a quitar cada uno de los elementos que conforman los complejos aparatos. Separan el plástico, los metales, las carcasas, los cables de cobre y los circuitos, entre otros.

Producen así e-scrap, rezago electrónico o informático de equipos que fueron descartados. En el país, cada habitante produce 1,5 kilos de e-scrap. En los Estados Unidos son entre 6 y 7 kilogramos por habitante.

"El 97% del material del que está compuesto una computadora es reciclable. Si se tira se está desperdiciando un recurso reutilizable, además de contaminar el suelo y las napas", asegura Fernández.

Altamente contaminantes

Con la opinión de Fernández coincide el director ejecutivo de la Unidad Ejecutora de Manejo Sustentable de la UTN, Alfonso Gambino.

Gambino es ingeniero electrónico. Tiene un posgrado en Estudios Ambientales, que realizó en los Estados Unidos. Es uno de los autores de la iniciativa Programa Nacional de Manejo Sustentable de los RAEE, que desde junio de 2005 tiene estado parlamentario en el Senado.

"Los aparatos electrónicos y eléctricos que entran en desuso tienen un alto riesgo de deteriorar el medio ambiente", explica Gambino.

Sin una legislación que contemple qué hacer con ellos, el destino de los RAEE es incierto.

La mayor parte se descarta y se entierra. Termina en el Ceamse o en basureros clandestinos a los que los llevan los chatarreros después de haber tomado el material que les interese.

"Por ejemplo, hace tres años los bancos renovaron la tecnología de los cajeros automáticos. ¿Dónde fueron a parar todos los aparatos en desuso?", se pregunta Gambino.

El proyecto ideado por Gambino fue presentado en el Congreso por la legisladora Amanda Isidori y la ex senadora Marcela Lescano. Además, hay otra iniciativa sobre RAEE presentada por el senador Ramón Saadi.

Además de los dos proyectos de ley presentados en el Congreso, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación diseñó la denominada Estrategia Nacional de Residuos Peligrosos de Origen Doméstico (de lo que se informa por separado).

Según los especialistas, la carcasa plástica, los metales ferrosos y el aluminio tienen valor en el mercado local, pero lo que más se busca son los circuitos impresos y los circuitos integrados, como las plaquetas de audio y sonido. Se exportan a Suecia, donde se funden a 3000 grados y se vuelven a formar lingotes de cobre, níquel o estaño, entre otros.

Gambino explica que el 25 por ciento de los RAEE es material recuperable, el 72 es reciclable y sólo el 3 por ciento es desechable.

Este año, ese 3 por ciento serán aproximadamente 600 kilos de residuos altamente contaminantes.

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