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Un relato conmovedor de Lautaro Vilo

Sábado 27 de mayo de 2006

"Cáucaso". Dramaturgia: Lautaro Vilo. Intérpretes: Lautaro Vilo, Adolfo Oddone. Música original y arreglos: Adolfo Oddone. Escenografía y vestuario: Cecilia Zuvialde. Asistencia de escenario: Agustín Schang. Técnico de grabación: Diego Polischer. Dirección: Lautaro Vilo. En ElKafka. Nuestra opinión: bueno

Un relato minucioso e inquietante es el germen primordial de la nueva experiencia del dramaturgo, actor y director Lautaro Vilo. Se trata de la segunda experiencia de su trilogía "Internacionales", cuya primera entrega fue "Un acto de comunión". Como en aquel trabajo, en "Cáucaso" parte de una noticia periodística. Esta vez se trata de aquella que registró la invasión de un comando checheno a una sala teatral de Moscú, justo en medio de la representación de un musical que relataba la historia de Rusia.

Sentado en un pequeño escritorio y frente a un micrófono, uno de los tantos seres que fueron tomados de rehén entonces -en este caso, un músico- da detalles de aquellos nefastos días. Pero lo suyo no es un relato desordenado; por el contrario, una voz que proviene de un ser exigente, sórdido y hasta socarrón va pidiendo detalles. Va obligando al músico a precisar momentos, situaciones, a definir las conductas de ciertos guerrilleros y, sobre el final, hasta provoca que el interrogado dé su opinión acerca del funcionamiento de las fuerzas de seguridad, encargadas del rescate de los muchos hombres y mujeres que, durante tres días, fueron prisioneros en la sala teatral.

En tanto dramaturgo, Vilo vuelve a construir una textualidad rica en situaciones y sumamente motivadora del imaginario del espectador. Las interrupciones de esa voz que pregunta le dan a la experiencia un dramatismo singular, por momentos, porque en más de una oportunidad detienen el relato para pedir más y más detalles que, a veces, el público no quiere escuchar porque no hacen más que aumentar la tensión y fuerzan a reparar en seres desquiciados cuya violencia sin límites no provoca conmoción sino repudio.

Entre esas fuerzas se desarrolla el espectáculo que Lautaro Vilo va construyendo con una actuación distanciada. Nunca su personaje pareciera querer ir al fondo de sus recuerdos, reconstruir imágenes potentes de lo que pasó, buscar más definidamente en la memoria aquella historia política que conmovió al mundo. Pero de sus dudas, silencios y confusiones asoman también dolorosos momentos.

En esta oportunidad la presencia del músico Adolfo Oddone no resulta tan determinante como en "Un acto de comunión" y, por momentos, su figura estática sobre el final de la escena no aporta en la construcción del necesario dramatismo. Lautaro Vilo vuelve a conmover con sus relatos, en apariencia pequeños en la estructura y la traslación al escenario, pero muy potentes a la hora de promover una seria reflexión en la platea.

Carlos Pacheco

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