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Masacre en Egipto: matan a 60 turistas

El Mundo

Un grupo terrorista islámico atacó con ametralladoras a visitantes europeos y asiáticos que recorrían un templo en Luxor; estupor y condena en el mundo.

LUXOR (AP).- Un grupo comando de la organización fundamentalista Jamaa Islamiya abrió fuego ayer con armas automáticas contra los turistas que visitaban el Valle de los Reyes, en Luxor, y dieron muerte a 64 personas, 60 de ellas turistas extranjeros, en las escalinatas de acceso al templo de Hatsepshut.

Fue el más sangriento ataque del integrismo egipcio desde 1992, año en que la Jamaa Islamiya inició su lucha armada para derrocar al gobierno del presidente Hosni Mubarak y reemplazarlo por otro de carácter islamista.

Entre las víctimas figuran ciudadanos franceses, alemanes, suizos y japoneses, además de cuatro egipcios, dos de ellos policías. Seis terroristas fueron abatidos por las fuerzas de seguridad que custodiaban el lugar y otros cinco lograron escapar. Hay 24 heridos de bala y varios de ellos se hallan en estado crítico.

Los fundamentalistas llegaron al lugar en un ómnibus de turismo, descendieron en silencio y dispararon sus metralletas indiscriminadamente sobre los turistas que en ese momento ingresaban en el templo de Hatshepsut.

El presidente Mubarak suspendió todas las actividades previstas para el día y viajó a Luxor en avión. Por su parte, el primer ministro egipcio, Kamal al-Ganzuri, presidió una reunión de crisis del Consejo de Ministros.

La Jamaa reivindicó el ataque en nombre de la "guerra santa contra los infieles". La matanza causó consternación en la comunidad internacional.

Integristas sembraron el terror en Luxor

En el Valle de los Reyes fueron asesinados ayer 60 turistas, la peor matanza de los fundamentalistas en los últimos años

LUXOR, Egipto (AP).- Un comando de asesinos fundamentalistas del grupo Jamaa Islamiya, integrado por alrededor de once militantes, abrieron fuego ayer con metralletas contra los turistas que ingresaban en el Templo de Luxor, en el sur del país, y dieron muerte a 70 personas. Perecieron en el lugar 60 turistas, que acababan de descender de autobuses frente a las ruinas faraónicas.

Fue el más sanguinario ataque perpetrado por los activistas musulmanes que quieren instalar un gobierno islámico en Egipto. Seis atacantes fueron muertos a tiros por la policía poco después, durante un tiroteo que se prolongó por casi una hora, y el resto logró huir en un autobús o a pie.

Las escalinatas y parte del interior del templo, construido hace 3400 años, quedaron sembradas de cadáveres y de personas heridas. Centenares de turistas extranjeros y ciudadanos egipcios que visitaban al lugar se arrojaron al suelo entre las balas o se ocultaron detrás de las gruesas columnas de piedra caliza de las ruinas, tratando de salvar la vida, en tanto que la policía devolvía el fuego.

Campo de batalla

Uno de los atacantes cayó casi de inmediato bajo el fuego policial y otros cinco fueron abatidos en los alrededores de las ruinas o en las colinas cercanas. Durante una hora, el lugar se transformó en un verdadero campo de combate, donde los fundamentalistas y la policía libraron una lucha feroz.

Los turistas muertos son alemanes, suizos y japoneses. Resultaron heridas 24 personas, entre ellas 12 suizos, dos alemanes, un francés, un japonés y ocho egipcios. Ocho de los heridos estaban en condición grave al cabo de la jornada y fueron trasladados a un hospital de El Cairo.

Más de cien sobrevivientes al ataque se reunieron en el templo mientras la policía traía los cadáveres de amigos y familiares, así como la de tres atacantes desde las colinas cercanas. Varios turistas, aún aturdidos por lo sucedido, escupieron los cadáveres de los fundamentalistas, en medio de crisis nerviosas.

El ataque comenzó cuando los terroristas descendieron de automóviles y abrieron fuego con armas automáticas sobre los desprevenidos turistas, dentro del complejo faraónico de la ciudad de Luxor, a casi 700 kilómetros al sur del Cairo. Se trata de un lugar muy visitado por extranjeros y lo sucedido puede significar un duro golpe para la industria del turismo de Egipto.

"Los terroristas dispararon de manera indiscriminada contra personas presentes en una de las zonas turísticas más visitadas. Cayeron extranjeros, egipcios y policías", informó la televisión en El Cairo, poco después de la masacre.

"Guerra santa"

La Jamaa Islamiya se atribuyó poco después la responsabilidad del ataque, en nombre de la "guerra santa" que libra contra el Estado egipcio. El presidente Hosni Mubarak suspendió todas sus actividades y viajó por avión a Luxor cuando fue informado del ataque.

El primer ministro egipcio, Kamal al-Ganzuri, presidió poco después del ataque una reunión de crisis del Consejo de Ministros, para examinar la situación, según afirmó en El Cairo el ministro de Información, Safuat al-Cherif.

Las autoridades dispusieron el toque de queda en Luxor, un lugar visitado por más de dos millones de turistas cada año. El ministro del Interior, Hassan el-Alfi, y el de Salud, Ismail Sallam, también viajaron a Luxor, en un avión que llevó a la ciudad del sur de Egipto a un grupo de 12 médicos especializados en casos de catástrofes.

Corresponde recordar que en octubre último el gobierno egipcio ordenó reforzar las medidas de seguridad en Luxor y estableció un cordón policial alrededor de la ciudad y de sus famosos templos faraónicos.

Los extremistas musulmanes han atacado con anterioridad autobuses de turistas en Egipto, como parte de su campaña para derrocar al actual gobierno y reemplazarlo por uno islámico.

En el último ataque, ocurrido el 18 de septiembre, dos extremistas dispararon contra varios autobuses de turistas e incendiaron uno de ellos, en el centro de El Cairo, causando la muerte a nueve alemanes y a uno de los choferes.

Esta vez, los extremistas llegaron al Valle de los Reyes a las 10, hora local, a bordo de un vehículo turístico que habían robado poco antes, hiriendo a su conductor. Descendieron en silencio y comenzaron a disparar de inmediato, sin ninguna orden o advertencia previa, contra las decenas de turistas que subían por una de las rampas de acceso a la entrada del templo.

Un testimonio

Según testigos, algunos de los integristas agotaron las municiones de sus metralletas y recurrieron a puñales para rematar heridos o atacar a las personas que, aturdidas y sin dar crédito a lo que estaba sucediendo, permanecían en el suelo cerca de ellos.

"Fue la peor de las pesadillas posibles -dijo un testigo a la televisión-. Llegaron y abrieron fuego. El ruido de los disparos era ensordecedor y no cesaba. Vi a muchos caer en las escalinatas. Creo que ni siquiera se dieron cuenta de que los estaban matando. Muchos no tuvieron ni siquiera tiempo de darse vuelta. Recibieron los disparos y cayeron. Los que disparaban no eran hombres. Ningún hombre puede hacer lo que hicieron esos monstruos."

Cercado, el terrorismo se hace más violento

EL CAIRO (AP).- El gobierno egipcio, que sufrió ayer el peor ataque desde que estalló la insurgencia islámica hace cinco años, enfrenta una paradoja: el movimiento ha sido virtualmente aniquilado como amenaza política, pero sus ataques son más mortíferos.

Las pugnas internas y la represión del gobierno han fracturado al movimiento islámico egipcio. Pero al estar fracturado se le hace más difícil al gobierno reprimirlo y más difícil a sus propios líderes controlarlo.

"La naturaleza de este tipo de movimientos hace casi imposible el ejercicio de un control total", dijo Hala Mustafá, experto en asuntos islámicos. "Hay tantos grupos y tantas facciones, y disidentes de cada facción, que la situación empeora en la medida en que los militantes se van desesperando", añadió.

La lucha del gobierno egipcio ha sido costosa: más de 1150 policías, militantes islámicos y civiles han muerto desde que los militantes reanudaron su insurgencia en 1992.

Se ha arrestado a unos 20.000 sospechosos desde la imposición de un estado de emergencia después del asesinato de Anwar el-Sadat en 1981, y se han perdido cientos de miles de dólares en ingresos por turismo.

El gobierno parecía estar ganando la batalla este año, cuando puso fin a los atentados con explosivos contra bancos y al control de los militantes en las barriadas pobres de El Cairo. El atentado contra el presidente Hosni Mubarak en Etiopía en 1995 fue el último ataque contra un político egipcio.

En julio, los líderes islámicos encarcelados hicieron un llamado desde la cárcel exhortando a sus colegas a "detener todas las operaciones militares dentro y fuera del país". Muchos interpretaron ese llamado como resultado de pugnas internas, lo cual podría llevar incluso a una peor violencia.

Turismo y muerte

  • Después de algunos años de vacas flacas, el turismo en Egipto recuperó su auge el año último, alcanzando la cifra de 4 millones de personas, que dejaron unos 1500 millones de dólares en el país.
  • Más de cien personas perecieron en cinco años en el país en atentados contra turistas atribuidos a grupos islamistas armados.
  • Más de 1500 policías, militantes islámicos y civiles murieron desde que los terroristas reanudaron su insurgencia en 1992.
  • Hasta hoy, el peor ataque a turistas ocurrió en 1996, cuando un fundamentalista mató a 18 griegos en El Cairo. El grupo emitió un comunicado en el que decía haber confundido a las víctimas con israelíes .
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