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Solares tradicionales: en la costa bonaerense

La estancia señera de General Pueyrredón

Campo

Laguna de los Padres, fundada sobre una antigua reducción de 1746, fue el origen de la actual Mar del Plata

Antes de existir la actual Mar del Plata, el puerto original, emplazado junto al ahora popular balneario, se conocía como Laguna de los Padres y constituía una salida al mar de los productos de las estancias de la zona. Así es que los orígenes históricos del balneario están estrechamente ligados a sus primeras estancias de la zona, así como la población local surgió como consecuencia de la industria del saladero.

El nombre Laguna de los Padres, con el que se conocía al puerto y a la estancia que se encontraba ubicada en lo que es ahora Mar del Plata, proviene de la Reducción de Nuestra Señora del Pilar, un asentamiento religioso adonde los sacerdotes jesuitas Falkner y Cardiel intentaron evangelizar a los indios allá por 1746. De aquella misión no quedó el más mínimo rastro, sólo el nombre de una laguna, junto a la cual se supone que los religiosos levantaron su cruz y sus ranchos.

No fue hasta 1830 en que estos terrenos baldíos, fuera de la línea de frontera, empezaron a poblarse.

Fue entonces cuando Ladislao Martínez envió a su hermano Marcelino a formar estancia en el campo de 31 leguas cuadradas en la comarca marítima conocida como "de las loberías". Como Marcelino Martínez tenía pasta de pionero, llegó y se quedó quince duros años en este lugar salvaje. Para levantar el casco de su estancia, eligió una loma alta junto a la Laguna de los Padres y allí se mantuvo pese a la barbarie, al aislamiento y a todas las calamidades del desierto.

Los Martínez fueron los primeros hacendados efectivos de esta comarca cercana al Cabo Corrientes.

En 1845 vendieron la posesión a José Gregorio de Lezama, quien agrandó aún más el latifundio, con el agregado de otras estancias pioneras, hasta alcanzar las 50 leguas cuadradas. Sucesivas ventas y nuevos propietarios jalonaron el historial de este establecimiento, que registra en su trayectoria personajes como el caballero portugués José Coelho de Meyrelles, hombre de salón y de campo, dotado de gran empuje y vocación empresarial.

El fundó el primer saladero de la región y lo instaló junto a la desembocadura en el mar del arroyo de las Chacras. Cansado de las periódicas crecidas del río Salado, que atrasaban el paso de las carretas, el hacendado mandó a construir un muelle de hierro en la cercanía del saladero.

Allí empezaron a concentrarse ranchos, apareció el primer almacén, una capilla y se esbozó el puerto, que tomó el nombre de la estancia, Laguna de los Padres. Luego, José Meyrelles enfermó del corazón y vendió sus propiedades en 1860.

Patricio Peralta Ramos fue el que se adjudicó la compra de la estancia, el saladero junto al mar y otros establecimientos vecinos. En ese cambio de titularidades, aparece otro ganadero, Eusebio Zubiaurre, quien entró en la historia de esta posesión comprando una fracción adonde fundó la estancia Ituzaingó.

Cuando más adelante Patricio Peralta Ramos vendió casi todas las tierras que había adquirido en la zona (menos la parte costera, donde fundó la ciudad de Mar del Plata), la estancia Laguna de los Padres fue comprada por Zubiaurre, en 1862. A partir de entonces, los Zubiaurre se asentaron en la región e integraron la crónica de los apellidos tradicionales de Mar del Plata. Son justamente ellos los que otorgan una imagen moderna al casco del viejo establecimiento, repitiendo el tradicional esquema arquitectónico de estancia pampeana, con sus casas mirándose entre sí a través de un patio central. La única innovación fue reemplazar el pozo de balde por un enorme molino de viento.

El auge lanar

La cría de la oveja y el auge de los negocios de la lana, entre 1880 y 1920, influyeron en la evolución de la estancia, y se expresaron en la construcción de un hermoso galpón de esquila.

Durante el gobierno de Juan Perón terminó una época de oro de la estancia, que fue expropiada. La tierra se destinó a un plan de colonización, mientras el casco pasó a la tenencia de la Municipalidad de Gral Pueyrredón.

Actualmente, con la tranquera abierta a la ruta 226, allí funciona el Museo Tradicionalista José Hernández, llamado así porque el autor del Martín Fierro pasó allí algunos años de su adolescencia en este paraje, cuando su padre era mayordomo de la estancia entre 1843 y 1852.

Los Zubiaurre permanecen en la estancia Ituzaingó, cuyo propietario es Héctor López Zubiaurre, bisnieto del fundador. En este lugar, que hoy integra el circuito de estancias receptoras de turistas. .

Por Yuyú Guzmán Para LA NACION
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