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Mundos insondables

En los dibujos de Bonevardi que se exhiben en la Fundación Klemm abundan las maquinarias esotéricas y arcanas

Domingo 11 de junio de 2006

En la Fundación Federico Jorge Klemm se presenta una exposición de Marcelo Bonevardi, integrada por dibujos fechados en las décadas de los sesenta y los noventa, época en la que residió gran parte de su tiempo en Nueva York.

Los trabajos, realizados con carbonilla, acuarela, pastel y lápiz, es la parte menos conocida de su obra. En ellos, el artista explora una imaginería diversa de la que ha caracterizado a sus recordadas pinturas-construcciones. Sin embargo, existen elementos compartidos por ambas vías: los instrumentos, las máquinas imaginarias y anacrónicas, los cuerpos geométricos (esferas, pirámides), las referencias a los mundos herméticos, los talismanes.

En los dibujos exhibidos, demasiado abundantes como para que el espectador pueda observarlos con el detenimiento y la atención que requieren, todo está resuelto con una representación fundada en la precisión mimética, el espacio perspectivo, el sombreado académico, cierto efecto de realidad "extraña" y frontal, hierática, heredada del surrealismo. Algunos títulos resultan alusivos y facilitan las claves para la interpretación de las imágenes: Caja adivinatoria, Talismán, Tablero de astrólogo.

Manuel Mujica Lainez, en el texto de presentación que escribió en 1978 para una muestra de dibujos de Bonevardi, señalaba que su obra "es un reflejo (más aún un aliado) de las inquietudes espirituales y morales que caracterizan a una época [...]". En estos trabajos, concluía el escritor, "el arte es la consecuencia de una profunda verdad".

Misterios arcanos

Desde 1963, la obra de Bonevardi se caracteriza por unas pinturas-construciones, algunas de grandes dimensiones, que parecen misteriosos frisos o fragmentos de muros de templos arcaicos. En estas obras, amplios planos de color -profundos rojos y azules crepusculares, uniformes o texturados- están interrumpidos por hornacinas o huecos. En ellos se incluyen objetos, generalmente tallados, que remiten a máscaras africanas, a tenazas y pinzas ceremoniales, a esferas, números y toda una simbología intemporal. La crítica norteamericana Dore Ashton, señaló que el artista "se siente atraído por los misterios arcanos de la sabiduría y por los sistemas simbólicos inventados para indagar en la naturaleza impenetrable del misterio mismo".

Por otra parte, en la obra de Bonevardi existen deudas con Joseph Cornell y con Joaquín Torres García. Como ellos, se inclinó hacia una obra artesanal, muchas veces con tallas sencillas, rudimentarias, casi primitivas. La estructura compositiva evidencia siempre un cuidado equilibrio fundado en la Sección Aurea. Juegan un papel singular los colores próximos en el espectro, las texturas, las líneas pintadas, oblicuas, horizontales o verticales, que se cruzan diseñando figuras geométricas.

En 1991 participó en la importante exposición La Escuela del Sur, el Taller Torres García y su legado, en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, muestra que luego recorrió un amplio periplo que incluyó la Archer Huntington Art Gallery, Austin; el Museo de Monterrey, México; el Art Museum of the Americas, Washington y The Bronx Museum of the Arts, New York.

Marcelo Bonevardi nació en Buenos Aires en 1929, se trasladó con su familia a Córdoba en 1936. Ingresó en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de esa ciudad, en 1948. Una década más tarde obtuvo la beca de la John Simon Guggenheim Foundation, con la que trasladó a Estados Unidos. En 1965 presentó su primera muestra individual en la Galería Bonino de Nueva York. Murió en febrero de 1994, en Córdoba.

(En Fundación Federico Jorge Klemm, Marcelo T. de Alvear 626, hasta fines de junio)

Por Jorge López Anaya Para LA NACION

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