Tendencia: cómo Internet está cambiando la TV
La revolución no será televisada
Bajar ciclos de la pantalla chica a través de Internet marca para muchos el futuro de la industria del entretenimiento: la TV offline
Por Dolores Graña | LA NACION
Dicen que Internet es el futuro de la TV. Un futuro en el que, extrañamente, casi nada de lo que entendemos como TV estará presente: no habrá cortes comerciales, ni grilla de programación, ni horarios establecidos y mucho menos rating. Ni siquiera sobrevivirá el televisor, reemplazado con la pantalla de una computadora que realizará ambas funciones, un teléfono de última generación o un reproductor portátil multimedia. Lo único que quedará en pie serán los programas, vistos cómo y cuándo se prefiera gracias a la difusión de las conexiones a Internet de alta velocidad.
Los especialistas dicen que es una relación simbiótica, en la que tanto Internet como la pantalla chica consiguen beneficios que de otra manera no tendrían: la Red sacia su sed de contenidos con material exitoso y conocido que -al tener una duración sensiblemente inferior a la de las películas-, es más rápido de bajar en línea, con la ventaja adicional de que su propia naturaleza episódica crea un compromiso semanal o diario con el espectador/usuario. La TV, por su parte, consigue una nueva fuente de ingresos que antes no tenía. "Es un paso en dirección al negocio al que se cree que apuntará toda la industria de las telecomunicaciones, el llamado triple play : televisión, Internet y telefonía, más movilidad", explica Mariano Amartino, consultor independiente de tecnologías de Internet.
El pionero en esta tendencia fue iTunes, el reproductor multimedia de Apple que en octubre último comenzó a ofrecer a través de su negocio online de música la posibilidad de comprar y bajar episodios completos de cinco de las series más vistas de la TV norteamericana. Nueve meses más tarde, ya ofrece un catálogo de más 50 títulos que representan los ciclos más importantes de las cuatro cadenas televisivas y varias señales de cable de ese país (entre documentales, reality shows y series, con "CSI" como flamante adición y "Lost" como eterno número uno en descargas) que pueden descargarse a un costo promedio de 1,99 dólares por episodio o 34,99 dólares por la temporada completa, lo que lo convierte en una gran alternativa al DVD.
Un nuevo concepto
Las propias cadenas televisivas norteamericanas han tomado muy en cuenta el éxito sostenido de iTunes y ya han comenzado a experimentar con traer ese "rating" de downloads de vuelta a sus propios sitios. Así, desde el 1° de mayo último y hasta el 20 de junio próximo, ABC ofrece la posibilidad de descargar gratis los capítulos de algunos de sus programas (sólo en las primeras tres semanas se descargaron 3 millones de episodios).
"Creo que la fragmentación de la audiencia y la emisión de manera asincrónica, preferiblemente offline , o a pedido, es el futuro de la televisión fuera del hogar. Yo sigo creyendo que la televisión seguirá teniendo un papel contundente en el entretenimiento de la familia. Pero es fuera del hogar donde la televisión, un territorio completamente novedoso para esa industria, empieza a desplazar a otros medios, a la radio, a los diarios, y se sumerge en dispositivos pequeños y móviles, como los teléfonos celulares y computadoras de mano", explica Julián Gallo, profesor de la cátedra Nuevos Medios en la Universidad de San Andrés.
Entre la distribución de material original creado o registrado por usuarios y las nuevas plataformas de comercialización de programas de TV (a iTunes acaba de sumarse BitTorrent, que distribuirá los programas de los estudios Warner) se suma una tercera forma de explotar el potencial audiovisual de Internet, encarnado en los últimos desarrollos de la BBC. La cadena pública británica abrió hace pocas semanas un prototipo de archivo en línea en el que se pueden consultar los detalles de 949.817 programas de radio y TV emitidos en los últimos 75 años ( open.bbc.co.uk/catalogue/infax ). El catálogo contendrá en una segunda etapa los programas en sí mismos, que podrán ser descargados por usuarios de todo el mundo en forma gratuita.
"El negocio de la televisión está cambiando directamente a la velocidad que aumenta el ancho de banda disponible en hogares. Pero la industria de la televisión es sólo una parte y no la más importante del fenómeno explosivo del video en Internet. Por ejemplo, cada día en YouTube, uno de los principales almacenadores y distribuidores de video en Internet se suben 35.000 nuevos videos. Para verlos se necesitarían 11 años. ¿Es esto televisión? Lo que está sucediendo es algo nuevo, un nuevo concepto de entretenimiento", dice entusiasmado Gallo.
La Argentina, a años luz
En nuestro país, aunque la tendencia dista de ser tan extendida como en los Estados Unidos, hay indicios de que una parte del público local está muy al tanto de las nuevas posibilidades televisivas. Las últimas mediciones disponibles del Indec -de marzo último-, indican que hay 2.222.819 hogares con conexión a Internet en nuestro país (la cifra incluye cuentas pagas y gratuitas). De entre ellos, 794.614 (el 35 por ciento) poseen el abono de banda ancha necesario para poder ver y descargar videos de la Red; el tipo de servicio de Internet que ha experimentado el mayor porcentaje de crecimiento (82,9%) con respecto al mismo mes del año anterior. El interés local por descubrir las posibilidades de la Red en materia de contenidos visuales, sin embargo, se alimenta casi exclusivamente de obras extranjeras, ya que las páginas de Internet de los canales argentinos no cuentan con desarrollos en ese sentido. "¿Por qué la TV catalana puede hacer un video sobre Barcelona campeón y venderlo en Google Video por 2,99 dólares y ningún canal o productora de televisión local puede hacer uno sobre Boca Juniors?", se pregunta Gallo.
"Como el usuario promedio no está metido en esto, los canales no se sienten presionados. Es una lástima, porque podrían definir ellos mismos el negocio. ¿Cuán genial sería que el capítulo de «Sos mi vida» estuviera en la página de Canal 13 al día siguiente de salir al aire para verlo cuando nadie me mira en el trabajo? Pero hay miedo de que el público deje de ver la TV, de que el rating caiga y los anunciantes se vayan", grafica Amartino.
En Canal 13, creen que el público preferirá la TV de alta definición a bajar sus programas de Internet "por tiempos y costos", aunque el próximo rediseño de su sitio incluirá videos y avances de su programación.
En América coinciden con el diagnóstico, pero mantienen abiertas sus opciones: "Sacando la franja del público adolescente y joven, en el corto plazo la TV de alta definición será la propuesta que adoptará la mayoría -dice Juan Parodi, gerente de programación-. Más allá de eso, nuestros esfuerzos están destinados a lograr que, en un futuro cercano, todos nuestros productos estén disponibles online ." En Canal 9, por su parte -en cuya página ya pueden verse avances de «El tiempo no para»-, apuestan a ofrecer capítulos de sus ciclos a la brevedad, con la posibilidad de contar también con material de colección, backstages de sus producciones y documentales sobre sus artistas". (Telefé declinó responder a las consultas.)
Mientras la industria debate cuál será el curso que tomará la TV argentina frente a la llegada de las nuevas tecnologías, continúa creciendo en nuestro país la cantidad de público acostumbrado a descubrir la manera de acortar plazos y saltear obstáculos en busca de los contenidos que desean ver, sea el comienzo de la nueva temporada de "Lost", aquellas odas a la torpeza humana que pueblan Google Video o las mejores publicidades argentinas creadas con motivo del Mundial de fútbol. Todos ellos pueden encontrarse en la pantalla chica de nuestro país y, sin embargo, se convirtieron en algunos de los videos más buscados y compartidos de Internet, quizá porque la Red no hace más que reflejar una de las mayores virtudes de la pantalla chica: la capacidad de convertir a meros solitarios televidentes en parte de una comunidad esmerada en contarse a sí misma a través de una historia sin fin que sabemos todos. .
