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Sábado atípico y todo por la camiseta

Pocas compras y mucha euforia / En tarde de gritos y goles

Jueves 15 de junio de 2006

Ni un alma en la calle y todo el shopping para los pocos que sin preocuparse por el partido Argentina-Costa de Marfil pensaron que salir de compras el sábado último por la tarde sería un oasis.

Y lo fue en las casas de moda, que ahora se mantienen abiertas bastante más allá de las 2 de la tarde de esos días, y en los centros de compras, incluso en el más paquete, donde de tan escasos los visitantes se sintieron únicos, aunque no pudieron escapar a la euforia mundialista: quién se salva ahora de la pasión por la pelota mágica, tan mágica que hasta puede ser mujer, según un aviso de bebidas cola que a algunas congéneres les cae indigesto.

De modo que en el tránsito de local en local o en posta de café, el relato del partido entró por todos los oídos y los gritos de los goles, también. Es que no hubo lugar sin la radio conectada y el estado al borde de un ataque de nervios fue constante entre el elenco estable ante cada goleada: vendedoras saltando y gritando, y alternándose para llegar hasta el negocio de la otra punta (con tele), cuestión de no perderse las repeticiones de las jugadas. Alegría tan exacerbada hasta conmovió a uno que otro turista: ¿Dónde está la televisión? , inquirieron algunos brasileños, aunque nunca se sabrá si siguieron la ruta indicada.

"Algo hay que festejar", justificó una empleada mientras envolvía para una pareja de turistas una chaqueta de visón. Tal vez la excepción de la tarde, porque a simple vista lo que menos hubo fueron ventas. "No vino nadie", comentaba la responsable de una boutique con local a la calle, aunque no confesó lo que otros sí dijeron, que lo que menos querían ese día era gente en los locales. Si hasta la comisión por ventas se resigna por la camiseta.

Por Carmen Acevedo Díaz cacevedo@lanacion.com.ar

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