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Tras las huellas de Lady Di

Es casi imposible recorrer la Comarca Península Valdés sin toparse con la profunda impronta que dejó entre los lugareños el paso de Diana Spencer por estas tierras; LANACION.com habló con Jorge Schmid, encargado de conducir a la princesa de Gales en su primer avistaje de ballenas en el sur argentino

Miércoles 14 de junio de 2006 • 20:02

PUERTO PIRAMIDES.- Es casi imposible recorrer esta región de la Wladfa –Patagonia, en lengua galesa- sin toparse con las profundas huellas que dejó la visita de la recordada Lady Di.

La princesa de Gales -que fue adorada en vida por su pueblo e idolatrada tras su trágica muerte- visitó hace más de diez años varias de las localidades que la Secretaría de Turismo dio en llamar comarca Península Valdés y que representan el polo inmigratorio de ese reino en la Argentina.

La revolución que generó en aquél momento el paso de Diana Spencer por estas tierras no puede siquiera compararse con la emoción que días atrás despertó entre los lugareños la llegada del seleccionado de rugby galés para librar un test match frente a Los Pumas. Sin embargo, el peleado encuentro en el que resultaron victoriosos los jugadores argentinos (27-25) también dejó marcas por aquí, ya que por primera vez la gente tuvo la oportunidad de asistir a un evento de esas características.

En noviembre de 1995 la llegada de la princesa marcó un hito en el sur argentino. Aún hoy se la recuerda en este pueblo con mucho cariño.

"Era una mujer muy agradable, muy alta, flaca, con una mirada muy enigmática. Te miraba y te sentías cómodo"

”Era una mujer muy agradable, muy alta, flaca, con una mirada muy enigmática. Te miraba y te sentías cómodo", dijo a

LANACION.com

Jorge Schmid en una recorrida por el puerto de Pirámides donde se encontraba “Berretín”, la embarcación que transportó en esa oportunidad a la comitiva de 20 personas.

Un impresionante despliegue de seguridad le siguió los pasos en la pequeña localidad de Puerto Pirámides y en Gaiman (la tradicional ciudad galesa) donde tomó el té, a la vieja usanza. En esa oportunidad Schmid, experto en materia de avistajes, tuvo el honor de conducir mar adentro a Lady Di para ver de cerca a las ballenas.

Según contó el marino, en torno a la princesa se desplegó un enjambre de expertos en seguridad: desde los pertenecientes a la Cancillería, los asignados por Prefectura y hasta los de la propia policía. “Realmente fue muy importante todo lo que hicieron para que ella no tuviera ningún inconveniente”, señaló.

Schmid contó que Lady Di estaba constantemente asediada, ya sea por su comitiva, por el personal de seguridad que la protegía o por los medios que, según los cálculos del hombre de mar, ese día superaban los doscientos. “Me llamó la atención que en cuanto ella se movía en la embarcación se escuchaba el chasquido de las cámaras de todos los periodistas. Por eso, llegado un momento, se le pidió a las embarcaciones que los llevaban que se alejaran para que ella tuviera un avistaje normal y tranquilo”, recordó.

Es que para adentrarse en el mar se requiere silencio, explicó mientras miraba hacia el horizonte. “Ella se quedó muy admirada, muy tranquila. Después de eso se fue para Gaiman para tomar el té galés”, dijo.

Poco tiempo después, Schmid recibió una carta de la princesa. “Nos agradeció por todo y nos felicitó por nuestra política de conservación y de protección del medioambiente. Creo que ese día, ella realmente lo disfrutó.”

ssantiago@lanacion.com.ar tkrell@lanacion.com.ar

Silvana Santiago y Tamara Krell De la Redacción de LANACION.com

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