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América latina pierde a un aliado en el gobierno de Bush

El subsecretario de Estado conocía la región como ningún otro funcionario

Martes 20 de junio de 2006

WASHINGTON.- América latina perdió ayer a un aliado y a una de las voces más moderadas dentro del gobierno de George W. Bush con la renuncia del subsecretario de Estado norteamericano, Robert Zoellick, que anunció que dejará su cargo en las próximas semanas.

Profundo conocedor de América latina -y de la Argentina en particular-, desde su nombramiento, en febrero de 2005, Zoellick trató de bajar el tono de la retórica de los funcionarios de la diplomacia estadounidense en su trato hacia Caracas, Brasilia, Buenos Aires y México.

"La salida de Zoellick representa un problema para América latina", había dicho a LA NACION un funcionario republicano en mayo pasado, cuando ya se oían rumores sobre su partida.

"Es momento de dejar el cargo", dijo ayer Zoellick durante una conferencia de prensa conjunta con la secretaria de Estado Condoleezza Rice, su jefa y mentora. "He cumplido con las metas que me había puesto y ahora es momento de dar un paso al costado", agregó el número dos de la diplomacia norteamericana.

El funcionario indicó que su dimisión se hará efectiva en julio próximo y que entonces comenzará a trabajar en el banco de inversiones Goldman Sachs -una firma que se ha convertido en una cantera de funcionarios para el actual gobierno republicano-, donde ya se había desempeñado como consejero en los años 90.

La renuncia de Zoellick no fue una sorpresa en Washington, donde desde hacía semanas se manejaba la posibilidad de que abandonaría el cargo, debido a su malestar por no haber sido designado secretario del Tesoro, en el marco de los últimos nombramientos anunciados por Bush. En mayo pasado, el mandatario designó a Henry Paulson para sustituir a John Snow en ese puesto.

Rice, por su parte, dijo que aún no estaba definido quién lo sucedería. Las versiones apuntan al actual número tres del Departamento de Estado, Nicholas Burns, que en los últimos tiempos cumplió un importante papel para la Casa Blanca en varios frentes, incluido el conflicto por el plan nuclear iraní.

Zoellick es considerado el responsable de haber bajado el tono de las expresiones de Rice hacia líderes latinoamericanos como el presidente venezolano, Hugo Chávez -a quien había acusado de ser "una influencia negativa" en América latina cuando comenzó su gestión-, y su par boliviano, Evo Morales. Cuando el líder cocalero asumió la presidencia, a principios de este año, Rice mantuvo la moderación y dijo que las relaciones entre Bolivia y Estados Unidos dependerían de las políticas del nuevo gobernante.

Conocedor de América latina como ningún otro funcionario de Bush, Zoellick se entrevistó con la mayoría de los presidentes de la región desde sus días como representante comercial de Estados Unidos -cargo que ocupó desde 2001 hasta que fue nombrado en el Departamento de Estado-, cuando estuvo a cargo de las negociaciones de los tratados de libre comercio.

Mercosur

Zoellick suscribió estos acuerdos con Chile y con cinco países de América Central, además de avanzar en las negociaciones con Perú, Colombia, Ecuador y Panamá. Igualmente, luchó por la renovación de las ventajas arancelarias para los países andinos -Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia-, que expiraron en 2001.

Si Bush quisiera reprocharle algo a este funcionario, seguramente sería su trabajo poco exitoso frente al Mercosur. Zoellick impulsó el G4+1 (Mercosur más Estados Unidos), un foro de coordinación ideado como escenario para la transición hacia el libre comercio. Pero en los últimos cinco años el grupo sólo se reunió una vez y Zoellick se va ahora de la administración pública sin haber conseguido grandes logros en ese frente.

Zoellick no pudo convencer siquiera al canciller brasileño, Celso Amorim, de las bondades que tenía el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Los dos asumieron la copresidencia del ALCA, en lo que se consideraba como el tramo final del proceso de implementación. Pero los dos vieron también prácticamente morir la idea en la cumbre de Mar del Plata, en noviembre pasado.

Durante sus seis años en el gobierno de Bush, Zoellick también completó las negociaciones para que China y Taiwan ingresaran en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y tuvo un papel clave para lograr que los principales grupos rebeldes de Darfur, en Sudán, firmaran un acuerdo de paz, el mes pasado. Por otro lado, su amistad con el ex comisario de comercio de la Unión Europea (UE) Pascal Lamy, le permitió desactivar un buen número de conflictos con ese bloque.

Agencias AP, AFP y ANSA

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