Miércoles 21 de junio de 2006 | Publicado en edición impresa
Apostillas
Sorpresas y confusiones
- Todo pago. MADRID.- La generosidad real sorprende. La clásica guardia periodística a la espera de alguna novedad transcurría ayer en el lobby del hotel Ritz de Madrid, un palacete del 900 donde se alojó el presidente Néstor Kirchner, por invitación del rey Juan Carlos I. Se acerca el mozo y pregunta: "¿Se van a servir algo?". Temiendo la combinación letal hotel de lujo + euro a cuatro pesos, la respuesta fue austera. Un café solo aquí, una gaseosa allá... Pero había una sorpresa, al intentar pagar no hubo caso: "No, señor. Todo esto lo invita su majestad". Haberlo sabido antes...
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- El Diego. Un turista inglés con pinta de magnate principiante se acercó al botones del hotel para sacarse una duda. "¿Viene alguien famoso?". El despliegue de policías previo a la llegada de Kirchner era notorio en la zona del Retiro, que se las arregla para parecer siempre en calma. El empleado respondió en inglés bien castizo: "The president of Argentina". El curioso sonrió: "¿Quién?, ¿Maradona?". El botones entendió que era una broma y evitó aclarar. De paso, el amor por Maradona en España ha crecido de manera exponencial con la fiebre del Mundial. El astro comenta los partidos de la Furia para la cadena Quatro y cada palabra suya (aunque dice poco) se toma como sentencia de sabio.
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- Inseparables. ¿Alguien tiene alguna duda de quiénes son los consejeros dilectos del presidente Kirchner? Ayer fue inocultable. Además de su esposa, Cristina Fernández, sólo Alberto Fernández y Carlos Zannini se alojaron en el hotel que pagó el rey Juan Carlos. Y serán los únicos que lo seguirán al Palacio de El Pardo. El resto de la comitiva quedó en otro barrio, en otro hotel de gran confort, pero lejos, bien lejos de la cocina de las decisiones.
