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Libération, ante el riesgo de desaparecer

Acumula un déficit de 26 millones de dólares y podría ir a la quiebra; intentan desplazar al director

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LA NACION
Sábado 24 de junio de 2006

PARIS.- El diario Libération, fundado en 1973 por el filósofo Jean-Paul Sartre, está a punto de perder a su director histórico, Serge July, en medio de una crisis sin precedente que amenaza incluso con provocar el cierre del único periódico de izquierda que queda en Francia.

El eclipse de ese icono de la prensa europea puede interpretarse como la ilustración de lo que le ha sucedido a la izquierda libertaria e iconoclasta surgida de Mayo del 68 en Francia.

En los próximos días -tal vez en las próximas horas-, los periodistas del diario deberán pronunciarse sobre la renuncia de July, exigida por el principal accionista, Edouard de Rothschild.

Ese banquero de 42 años amenaza con imponer un despiadado plan de austeridad para absorber el déficit de 26 millones de dólares que acumuló el periódico en los últimos años o declararse en quiebra.

Ese escenario apocalíptico, que tiene todo el aspecto de una crisis terminal, comenzó el 12 de junio, cuando Rothschild convocó a July y le pidió que abandonara la empresa.

"Si mi alejamiento puede facilitar una refinanciación del diario, estoy dispuesto a alejarme inmediatamente...", respondió.

Para July, ex maoísta de 63 años, que desde hace tres décadas dirige el diario que creó con Sartre en 1973, no será fácil dar un paso al costado.

El enfrentamiento reactualizó un escenario clásico de la prensa francesa del siglo XIX, inmortalizado por grandes pensadores como Honorato de Balzac o Guy de Maupassant.

Edouard de Rothschild, heredero de una dinastía emblemática del capitalismo europeo, simboliza al dueño de una empresa periodística que -sin corazón ni principios- no vacila en sacrificar a un director por motivos ideológicos o financieros.

Serge July aparece en esta intriga como el guardián de los últimos ideales de la izquierda francesa.

Heraldo del modernismo

Al fundarlo, Sartre pretendía que Libération fuera un contrapoder capaz de cobijar la ideología y los protagonistas de la rebelión juvenil de mayo de 1968.

En sus primeros años, el diario asumió una posición libertaria que lo convirtió en heraldo del modernismo y en vocero de algunas minorías sin expresión, como los homosexuales y el movimiento feminista. También encabezó una activa campaña en favor del aborto y contra la pena de muerte, y creó un estilo inconformista que contrastaba con el tono ceremonioso del resto de la prensa.

La llegada de François Mitterrand al poder colocó al diario en una situación paradójica porque no podía mantener su actitud iconoclasta frente a un gobierno de izquierda. July, ex líder de mayo de 1968, se convirtió en asiduo interlocutor de Mitterrand y miembro influyente de la llamada "gauche caviar" (´izquierda caviar ).

Durante los 14 años de mitterrandismo, los iracundos lectores que en 1968 lanzaban adoquines en el Barrio Latino se adhirieron a la sociedad de consumo, comenzaron a invertir en la bolsa en el marco de ese fenómeno que se llamó "capitalismo popular" y se convirtieron en apacibles padres de familia. Ese proceso de aburguesamiento llegó a su punto culminante con la derrota del socialista Lionel Jospin en la elección presidencial de 2002.

Ese fracaso representó un golpe mortal para esa generación y -por lo tanto- para Libé, como se le dice familiarmente.

Las ventas cayeron de 160.000 a 130.000 ejemplares; la publicidad se redujo a un ritmo del 10% anual y las pérdidas acumuladas totalizan 26 millones de dólares.

En 2004, Edouard de Rothschild aceptó invertir 24 millones de dólares para comprar un tercio del paquete accionario, pero exigió sanear las finanzas y despedir a 56 personas.

Un año y medio después, el banquero se rehúsa a firmar otro cheque en blanco de 20 millones para salvar al diario.

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