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Más allá de los límites de una cancha

Varios de los equipos recurrieron a la colaboración de la psicología durante los últimos tiempos; los jugadores y los DT reconocen los beneficios

Jueves 29 de junio de 2006

HERZOGENAURACH (De un enviado especial).– Cuenta la historia que una vez un jugador quedó inconsciente después de chocar contra un adversario y su entrenador no tuvo mejor idea que gritarles a sus asistentes: “Díganle que es Pelé y que vuelva al terreno de juego”. La psicología y el fútbol durante años se han mirado con aprensión. La desconfianza aún no acaba, claro, pero al menos han comenzado a acercarse. Que en los cuerpos técnicos cada vez más interdisciplinarios aparezcan psicólogos ya no sorprende a nadie. Y a partir de la amplitud conceptual de José Pekerman, la Argentina no escapa a esa tendencia. Desde las etapas de juveniles el entrenador decidió integrar a su grupo de colaboradores al licenciado Marcelo Roffé. El se sumó a una logística de trabajo que comenzó hace 19 meses y se intensificó en los últimos seis. ¿La misión? Siempre bajo la supervisión de Pekerman, colaborar desde su disciplina en el entramado de un grupo motivado y comprometido. Algo así como un auxiliar invisible.

Roffé, presidente de la Asociación de Psicología del Deporte Argentina (APDA) trabaja en la AFA desde 2000, pero no acompañó a la delegación a Alemania. De todos modos, se mantiene en contacto casi a diario con el cuerpo técnico y los jugadores en el hotel HerzogsPark a través del chat, el mail o la línea telefónica. Su función resultó muy provechosa, por ejemplo, con Roberto Abbondanzieri. El propio arquero lo explicó: “La presencia del psicólogo me ayudó mucho. Seguramente no va a enseñarme a pegarle mejor a la pelota o a tirarme a sacar una pelota, pero es un aporte más. Y todo suma. Soy una persona muy responsable de mi trabajo y eso me genera una presión muy particular. Por eso trabajé con el psicólogo y me hizo muy bien charlar con una persona y descargar muchas cosas. El fútbol argentino es uno de los mejores del mundo, pero también uno de los que más se sufren. El cansancio mental es muy común entre los jugadores y no es fácil convivir con ello”, explicó el N° 1 de la selección.

Nadie va a ganar por contar con un psicólogo en la delegación. Eso está claro. Pero así como se busca pulir hasta los últimos detalles físicos o estratégicos, cada vez cobra más fuerza que esta rama puede resultar un aliado adicional. Algunos equipos en este Mundial han aceptado la colaboración. Por ejemplo, España, que ahora atraviesa horas de desasosiego, había recurrido a uno de los más prestigiosos especialistas norteamericanos en psicología deportiva, Leonard Zaichkowsky (trabajó con atletas olímpicos y con el equipo de basquetbol Boston Celtics), para intentar fortalecer la mentalidad de sus futbolistas. “Estamos intentado cambiar la historia”, había anunciado Zaichkowsky, con relación a que España nunca más había logrado pasar de los octavos de final desde la Copa de 1954. Pues tampoco fue en esta oportunidad.

Está dicho, no hay garantías. La idea es colaborar para que aparezca el máximo potencial de los futbolistas. Y todos los especialistas allí coinciden en que es determinante la unión del grupo, una materia que la Argentina se ha esmerado muy especialmente a través de su cuerpo técnico en aprobar. Después, hay miles de resortes que pueden dispararse para cualquier lado.

Jürgen Klinsmann ha decidido que la Mannschaft sea asistida por primera vez por un cuerpo de psicólogos. Tras el pobre paso por la Eurocopa 2004, cuando Alemania no ganó ni un solo partido con Rudi Völler, Klinsi aprobó la contratación del doctor Hans-Dieter Hermann, que también había trabajado con el equipo germano de esquí. “Estamos encantados de que esté aquí para ocuparse del lado psicológico de las cosas”, explicó Klinsmann. Y agregó: “Tiene mucha experiencia por haber trabajado con deportistas de alto nivel. Puede ayudarlos a superar el estrés y a rentabilizar al máximo su rendimiento”. Las presiones de la localía son un tema que inquieta en Alemania.

Siempre en busca de afirmar la confianza y distender la coacción, los planteles de México y de Angola también pasaron por el Mundial con un departamento de psicología. Una práctica que también es usual en Portugal, con el DT Luiz Felipe Scolari a la cabeza, que después de la muy gratificante experiencia que vivió en Corea-Japón, se trajo a Europa a la psicóloga brasileña Regina Brandão, la misma que lo había acompañado en el camino hacia el penta. ¿Y Brasil? Para el DT Carlos Alberto Parreira también es un tema importante. El campeón del mundo no cuenta aquí con un psicólogo, pero sí hay frecuentes consultas telefónicas con el licenciado Evandro Motta, que está en Brasil, y hasta con la mencionada Brandão. Es más, Motta y Brandão confeccionaron algunos videos motivacionales para Brasil. Hasta aquí, Parreira sólo les mostró uno de ellos a sus dirigidos. Pero tiene listo el resto, por si acaso.

Palabras que describen el sentir del grupo Hay dos frases que quedaron muy instaladas y evidencian este espíritu solidario que invade al seleccionado. "Somos 23 hermanos", dijo al principio del Mundial Juan Pablo Sorin, el capitán. "La figura fue el equipo", coincidieron todos tras la goleada 6-0 ante Serbia y Montenegro, por la segunda fecha del Grupo C.

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