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Mex Urtizberea | Ver perfil
El lector inventado

Máquinas humanas

Por Mex Urtizberea
Para LA NACION

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Viernes 30 de junio de 2006 | Publicado en diario de hoy 

Cada vez más humanos, cada vez más cerca de tener rasgos de humanidad, cada vez más persona: los electrodomésticos.

Una computadora que puede conocer el estado de ánimo de su usuario, que puede leerle la mente a partir de los gestos faciales que realiza e interpretar sus necesidades.

Como un amigo, como un psicólogo, como un licenciado en marketing, como un ser humano.

Una nueva generación de robots soldados, a control remoto, del proyecto Future Combat System, en el que está trabajando el ejército norteamericano para matar como matan las personas; igual de humanamente.

Cada vez más sensibles, los aparatos:

Un corpiño con calefacción, es decir, con un gel ecológicamente compatible que puede ser calentado con facilidad en un microondas o con una botella de agua caliente.

Mensajes de texto que pueden ser enviados ahora por monos, es decir, por monos con un chip instalado en su cuerpo, un chip en un ejemplar de cada manada, para que a los agricultores japoneses les suene el celular cuando los simios invaden sus cultivos; y peces a los que se les ha instalado en el cuerpo pequeños transmisores, del tamaño de una almendra, de modo que ahora pueden comunicar ellos mismos cuáles son sus movimientos migratorios.

Cada vez más humanos, los animales. Como las máquinas.

Y cada vez más rasgos humanos tienen las máquinas: un sofisticado mecanismo de ojos satelitales es el proyecto de una de nuestras potencias mundiales, para monitorear lo que ocurre en otras partes del mundo, hasta en las más lejanas, y poder intervenir allí donde algo no esté funcionando tal como debería. Un aparato que mira y controla acciones que hacen los humanos.

Máquinas que hacen música, como los músicos; máquinas que dibujan, como los dibujantes, máquinas expendedoras, como expenden los comerciantes, máquinas que permiten tener relaciones sexuales virtuales.

Cada vez más persona, la máquina.

Cada vez más, creada a imagen y semejanza del hombre.

Y, como el hombre, puede ser buena o mala, o ni buena ni mala, ayudar para algo, no ayudar en nada, perjudicar, salvar, facilitar la vida o complicarla, hacer del mundo un lugar más placentero, o convertirlo en un infierno.

Igual que el hombre.

Creador de todos los electrodomésticos, máquinas, aparatos, sistemas, mecanismos, tecnologías, el ser humano es, fundamentalmente, el creador del botón que los hace funcionar. Detrás de toda gran máquina, siempre hay un hombre.

La discusión sobre los límites de la ciencia es más antigua que una Remington, y continuará existiendo hasta que el ser humano no se vuelva más humano y deje de actuar como si fuera una máquina.

Mientras tanto, cuanto más miro al hombre, más quiero a mi heladera.

Por Mex Urtizberea
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