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Balat, un solista de excepción

Domingo 02 de julio de 2006
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Concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional , dirigida por Pedro Ignacio Calderón, con la participación del pianista argentino Marcelo Balat. Programa: Obertura de la ópera "La flauta mágica" K. 620 y Concierto para piano y orquesta K. 414, en La mayor, de Mozart, y Sinfonía N° 4 en La menor op. 120, de Robert Schumann. En el Auditorio de Belgrano. Nuestra opinión: muy bueno

Circunstancias especiales derivadas de la situación conflictiva que atraviesa la Orquesta Sinfónica Nacional, como lo fue el dictamen de la reciente conciliación obligatoria dispuesta por el Ministerio de Trabajo, hicieron posible la realización de este concierto en el Auditorio de Belgrano. En consecuencia, la participación del joven pianista argentino Marcelo Balat, quien reside temporariamente en España y que debió regresar intempestivamente, resultó un hecho fortuito a la vez que compensatorio por no haber podido tocar junto a la Sinfónica en mayo último en razón de lo antedicho.

Debe añadirse, a juzgar por los resultados, que el retorno de este talentoso artista constituyó un hecho feliz. La Sinfónica, con la dirección de su titular Pedro Ignacio Calderón, por otra parte, tuvo una de sus mejores noches al combinar obras de dos compositores trascendentes en la historia de la música como lo fueron Mozart, a dos siglos y medio de su nacimiento, y Schumann, por los ciento cincuenta años de su muerte.

Los músicos de la Sinfónica se presentaron a tocar con su acostumbrada vestimenta, a pesar del conflicto gremial que enfrentan
Los músicos de la Sinfónica se presentaron a tocar con su acostumbrada vestimenta, a pesar del conflicto gremial que enfrentan. Foto: Miguel Acevedo Riú

El concierto tuvo un tono general exultante, motivado quizá por la alegría de los músicos al hacer lo que en el fondo deseaban desde hacía tiempo en el marco referencial acostumbrado. Los acordes iniciales del adagio de la obertura de "La flauta mágica" sonaron plenos, y el siguiente allegro introductorio de la típica movilidad mozartiana, que evoca a Papageno y a otros personajes y situaciones fueron abordados con ajuste y propiedad en los contrastes dinámicos, los marcados acentos y la riqueza de la textura orquestal.

Sobriedad y aplomo

Con similar comprensión por el mundo sonoro y espiritual de Mozart, Marcelo Balat y la Sinfónica dirigida por Calderón realizaron una esmerada labor interpretativa conjunta del Concierto K. 414 de Mozart, obra tan atrayente al gusto musical como rigurosa en su escritura, que requiere un gran equilibrio entre ambos cuerpos sonoros, finura en el trazo para valorizar la discreta orquestación, y saber atenuar un tanto el brillo instrumental para dar lugar a una introspección más bien meditativa y nostálgica.

Con una sensibilidad infrecuente en los pianistas jóvenes, Marcelo Balat hizo notar con particular sobriedad y aplomo interpretativo estos particulares rasgos mozartianos y reveló asimismo una maduración interior que sabe situar a la música misma aun por encima de las ponderables cualidades técnicas que posee. Pulcritud y nitidez en la articulación, disociación y coordinación en el manejo de ambas manos y contralor de los medios técnicos y expresivos fueron puestos al servicio de una inteligente interacción con la orquesta que fue conducida con gran profesionalismo. En el andante, Balat fue sumamente expresivo en el fraseo de las bellas e inspiradas melodías que Mozart confía al piano. Largamente aplaudido, añadió fuera de programa uno de los "Etudes tableaux", de Rachmaninov.

La Cuarta Sinfonía de Schumann, obra singularísima que su autor orienta hacia contenidos fantásticos, un tanto ajenos al encuadre tradicional de la forma, fue interpretada por la Sinfónica con especial intensidad expresiva, a veces un tanto excesiva en cuanto al sonido se refiere, pero siempre dentro de un equilibrio conceptual, buen manejo de los tempi , comunicativa vitalidad y brillo.

En conflicto

Antes de iniciarse el concierto, un miembro de la Orquesta Sinfónica Nacional se dirigió al público para señalar "la política salarial discriminatoria" de la Secretaría de Cultura de la Nación respecto de la orquesta "aplicada en las paritarias de 2005 y homologada por decreto presidencial", por lo cual se ha originado el conflicto que llevó a la Sinfónica a declararse en estado de asamblea permanente. Recientemente, y habiendo transcurrido cuatro meses desde la iniciación del conflicto, el Ministerio de Trabajo de la Nación dispuso un lapso de conciliación obligatoria entre las partes, por lo cual los integrantes de la Orquesta Sinfónica han debido reanudar sus tareas. El vocero de la agrupación anunció asimismo que, de no arribarse a una "solución justa", el organismo continuará en estado de asamblea permanente.

Héctor Coda

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