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La Argentina y Brasil, en operativo naval conjunto

Política

Ejercicios: el socio mayor del Mercosur aportó el portaaviones y la Armada local el cuerpo de aviación; héroe de las Malvinas.

A BORDO DEL PORTAAVIONES MINAS GERAIS.- La Armada concluyó su calendario anual de ejercicios combinados con otros países con el cumplimiento del Operativo AraEx V, que se desarrolló con efectivos del Brasil, en el océano Atlántico, a casi 150 kilómetros de la costa de Bahía Blanca.

Quizá se haya tratado de la actividad mejor combinada, ya que cada marina de guerra aportó al ejercicio los elementos que le faltaban a la otra. Brasil puso a disposición de la Argentina su portaaviones ("navio aerodromo ligeiro", como dicen en portugués) Mina Gerais, y nuestro país las aeronaves para cumplir con las tareas de enganche y despegue.

Imponente, a pesar de los años que lleva en el mar, el Minas Gerais es gemelo del radiado portaaviones argentino 25 de Mayo. Buque insignia de la marina de guerra del vecino país, estuvo al servicio de la real armada británica en 1945 y fue reparado por astilleros holandeses entre 1957 y 1960.

A partir de ese año pasó a revistar en la flota del Brasil, pero nunca tuvo la posibilidad de contar con su propio escuadrón de aviones (pilotos de ala fija), sino que sobre sus 210 metros de largo de cubierta de vuelo operaron máquinas de la fuerza aérea de ese país y pilotos de helicópteros navales (pilotos de ala rotativa).

Ironías de la política militar de los dos socios del Mercosur: Brasil es el único país de América latina que tiene portaaviones. La Argentina es la nación que tiene su propio cuerpo de aviación naval y cuyos instructores son requeridos por su experiencia hasta en los Estados Unidos.

Desde que la Fuerza Aérea no utiliza el Minas Gerais, sólo opera con helicópteros. Su par argentina, en la base Comandante Espora, dispone de un simulador de cubierta de portaaviones en tierra. Es parecido pero no lo mismo, especialmente porque, aunque quieran imaginarlo los pilotos, la pista de tierra no escora (vaivén, en navegación), es imposible de mover, como cualquier aeródromo.

Los ejercicios estuvieron comandados en forma conjunta por el comandante de Fuerzas de Superficie del Brasil, contralmirante Antonio Fernandes Pereira, y por el comandante de la Fuerza Aeronaval 2, capitán de navío Alejandro Lefebvre.

Héroe y galante

En los cinco días que duró este último ejercicio del año naval, los marinos brasileños tuvieron la oportunidad de ser instruidos por uno de los héroes militares argentinos que están en plena actividad.

Operó como adiestrador de señaleros del Minas Gerais el capitán de navío Roberto Curilovic, que en 1982, al mando de un avión Super Etendard hundió el transporte logístico de aviones y helicópteros británico Atlantic Conveyor en las inmediaciones de las islas Malvinas.

Con su gastado mameluco verde militar y sus ojos celestes fijos en las maniobras de los pilotos que sin descanso catapultaron y engancharon en la cubierta del Minas Gerais, Curilovic dejó una vez más sentado su profesionalismo de señalero.

La última jornada de ejercicios fue desarrollada por el avezado piloto hasta último momento. Apenas le alcanzó el tiempo para reunir su escaso equipaje -siempre lo acompaña su chaqueta de cuero con las insignias de sus hazañas y de las unidades navales en las que ofreció instrucción en buena parte del mundo- y compartir el vuelo de regreso al continente con un grupo de periodistas que presenciaron las maniobras.

A bordo de un helicóptero Sea King, sentado entre los periodistas y sin jamás hacer alusión a sus días de gloria pasada, Curilovic no dudó en ofrecer su preciada chaqueta -envidia de sus colegas- a una redactora brasileña que, desacostumbrada a climas fríos, se olvidó de llevarse un abrigo.

Naves de apoyo

A muy escasas millas náuticas, la corbeta Parker, veterana de la operación Tormenta del Desierto, en el Golfo Pérsico, y el contratorpedero Paraiba sirvieron de apoyo a las maniobras, así como los helicópteros Fennec.

Las operaciones de catapulta y de enganche fueron ejecutadas por aviones biturbohélice Tracker S-2T, cuyo equipamiento actual los habilita para acciones antisubmarinas en cualquier condición climática.

En esta quinta edición del AraEx tuvieron su bautismo de vuelo máquinas Turbo Mentor de la Escuela Naval de Aviación que, por primera vez, hicieron pasadas rasantes sobre la cubierta del portaaviones.

Dos alumnos de la marina del Brasil integraron esa flota. El cierre del ejercicio se produjo a toda velocidad: tres Super Etendard hicieron aproximaciones "toque y siga" sobre el Minas Gerais, que ayer comenzó el regreso a su destino habitual, la unidad naval de Río de Janeiro.

Los helicópteros H-3 Sea King y los A103 Alouette también formaron parte del AraEx, ya que transportaron a buena parte de los argentinos que hicieron los ejercicios navales. .

(Enviada especial)
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