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Piazzolla hoy

Un retrato documental sobre la figura de Astor. "Quereme asi (piantao)" (Argentina, 1997), presentada por Alvarez & Asociados Comunicaciones, en el Cineplex Lavalle, Tita Merello y Savoy.

Jueves 04 de diciembre de 1997

Fotografía: Daniel Sotelo. Música: Astor Piazzolla. Montaje: Guillermo Grillo Ciocchini. Codirector: Rodolfo Pagliere. Intérpretes: Hugo Arana, Inda Ledesma, José Luis Alfonso, Luis Ziembrowsky, Angel Rico, Harry Havilio. Guión y dirección: Eliseo Alvarez. 90 minutos. Apta para todo público.

Con alguna nostalgia, mínima emoción e inclinación al homenaje, Eliseo Alvarez -experto en temas comunicacionales- presenta su primera realización cinematográfica, un recorrido evocativo por la vida de Astor Piazzolla, a cinco años de su desaparición.

Desde la infancia a la muerte del artista, la marcha es interrumpida por varias interpretaciones de las obras cumbres del compositor, a cargo de los bandoneonistas Néstor Marconi, Leopoldo Federico, Daniel Binelli, Rodolfo Mederos y Raúl Garello, que deslumbran sin medias tintas, en ese orden, cada uno en un paisaje del exterior diferente. El transcurso acopia algunas escenas con actores que encarnan a Piazzolla y a su familia, a Carlos Gardel, a Aníbal Troilo, a la maestra francesa del autor y a otros en correcta compaginación con viejos documentales de ciudades, una participación cinematográfica de Gardel (Rubias de New York) y extensas apariciones de Piazzolla en reportajes diversos.

Esto último, sin dudas, es lo mejor de Quereme así (piantao) y uno se queda con las ganas de admirar la palabra completa del músico en esas entrevistas que algún archivo tiene conservadas.

El destino final de esta película (parecería que también el origen) está en la pantalla de la televisión, donde este tipo de producto semidocumental tiene hoy adecuado formato. El respeto por la figura del homenajeado, la discreción con que se trata su visita dictador Videla (Almorzó con él por miedo), el anticuado montaje de manos sobre el teclado en reemplazo de las del actor de turno y la exacerbada cronología le regalan a la obra un moderado didactismo que cuadra mejor en la televisión que en el cine. En el televisor los cortes publicitarios vuelven menos abrupto el salto de las ficciones con actores a las tomas documentales y a las entrevistas, por una cuestión de texturas incluso.

Por Claudio España

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