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Miércoles 19 de julio de 2006 | Publicado en edición impresa

Crisis en la UBA

La FUBA aumenta sus demandas para permitir la elección del rector

Los estudiantes exigen un compromiso público antes de que se realice la asamblea

 
 
 

En 24 horas, la Universidad de Buenos Aires (UBA) pasó de estar cerca de destrabar su laberíntico conflicto a enfrentar una situación de la que nadie sabe cómo salir.

Las negociaciones que una parte de los dirigentes estudiantiles lleva adelante con el sector que postula al decano de Medicina, Alfredo Buzzi, y su efectividad en impedir por quinta vez la asamblea con la toma del Colegio Nacional de Buenos Aires parecen haber dado a la conducción de la FUBA una nueva conciencia de su poder. Mientras afirman estar abiertos a dialogar -y siguen tratando de unificar posiciones-, los estudiantes suben la apuesta de sus exigencias.

Ahora, además de pedir que la reforma del estatuto se haga antes de elegir rector, reclaman la caducidad de los mandatos de decanos y asambleístas y un compromiso público de que se garantizarán sus exigencias.

En tanto, desde el Rectorado todavía no hay fecha para convocar al Consejo Superior que debe llamar a la asamblea. Tras el receso de las próximas dos semanas, la fecha se pondría sólo en agosto. Hasta ahora, en la contienda se mantienen dos bloques, que polarizan los votos: por un lado, el decano de Farmacia, Alberto Boveris, al frente de un grupo encabezado por siete decanos, y por el otro Buzzi, en una alianza con los cuatro decanos de la izquierda más Agronomía.

Desde este grupo afirman que el diálogo con los militantes estudiantiles continúa. "Estamos discutiendo la viabilidad de sus reclamos. No podemos atarnos a demandas que exigen un aumento presupuestario que no podemos garantizar", dijo a LA NACION el decano de Filosofía, Hugo Trinchero.

También analizan reunir las firmas necesarias para pedir al vicerrector, Aníbal Franco, que convoque a la asamblea, si no lo hace, antes del 8 de agosto. De todos modos, todo indica que de no mediar un acuerdo con los estudiantes la asamblea parece hoy de realización imposible.

"Esperamos una declaración pública de que se garantizará lo que pedimos; estamos dispuestos a escuchar", dijo Martín Bustamante, uno de los presidentes de la FUBA, a LA NACION. "No hay una postura unificada entre las agrupaciones", admitió, aunque aseguró que "la FUBA no está dividida y las decisiones las tomamos en conjunto".

Malentendidos

La CEPA -a la que pertenece Bustamante- y el MST son las agrupaciones más abiertas al diálogo, mientras el Partido Obrero se ha mostrado hasta ahora más intransigente. De hecho, no hay acuerdo en la actitud que tomarían los 28 asambleístas de la FUBA, que intentan captar los partidarios de Buzzi.

"Queremos una reforma del estatuto con un cronograma, la caducidad de los mandatos y que se tomen medidas para enfrentar la crisis presupuestaria, como una renta para los ad honórem", dijo Bustamante. Se trata de puntos que el sector de Buzzi entendía haber acordado, con excepción de la caducidad de los mandatos, que consideran "inaceptable". Buzzi incluso ofreció ser "un rector de transición", por uno o dos años. "No se terminó de acordar nada", señaló Bustamante.

"Exigimos que la asamblea se haga en época de clases, para que podamos consultar a los estudiantes, y que se avance con la solución de la verdadera crisis de la UBA: la situación laboral de los trabajadores y de cursada de los alumnos", dijo María Damasseno, copresidenta de la FUBA.

Del lado de Boveris no ahorran críticas para el sector opuesto. "No hay proyectos de fondo y no entendemos la coincidencia de Buzzi, que hasta el viernes pertenecía a este grupo, y la izquierda. Están negociando con los estudiantes bajo presión", dijo uno de los asambleístas. "Nos parece bárbaro que se convoque a la asamblea de una vez. Son ellos los que no quieren que se haga hasta no estar seguros de que tienen los votos", dijo otro.

Sin nombres

  • A pesar de que el sector que postula a Buzzi trata de ganar la voluntad de los estudiantes -cuyos 28 votos serían clave en un escenario dividido-, en la FUBA se resisten a hablar de apoyo a candidatos. "No es una cuestión de nombres. La lucha tuvo avances importantes, como la instalación del debate por la reforma de los estatutos", justificó Martín Bustamante. En verdad, no sería fácil para los dirigentes estudiantiles explicar internamente las razones de dar sus votos a Buzzi, quien hasta la semana pasada pertenecía al bloque entonces mayoritario, que apoya a Boveris y antes postuló al decano Atilio Alterini.
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Por Raquel San Martín
De la Redacción de LA NACION
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