Editorial II
Graves riesgos para fumadores pasivos
Si bien hoy los lugares de trabajo y los bares o restaurantes son "libres de humo" en la mayoría de los países, en la práctica, todos los días miles de personas están expuestas a las sustancias tóxicas liberadas por los cigarrillos de quienes tienen al lado, ocasionándoles graves perjuicios en su salud. Así lo confirma un reciente informe elaborado por el cirujano general de los Estados Unidos, Richard Carmona, máxima autoridad médica de ese país. De acuerdo con el informe, las pruebas de que el humo del cigarrillo es una importante amenaza para la salud son indiscutibles ya que causa cerca de 50.000 muertes por año.
Al respecto el estudio señala que "no existe ningún nivel de exposición al humo del cigarrillo que sea seguro y quienes corren especial riesgo son los hijos de fumadores", por lo que recomienda a los padres que para protegerlos salgan de sus casas toda vez que deseen encender un cigarrillo.
Los estudios realizados en las dos décadas pasadas desde el primer informe federal, confirmaron que los fumadores pasivos se ven expuestos a enfermedades cardíacas, cáncer de pulmón, de mama, nasal, infecciones de oído y asma. Estudios recientes mostraron también una clara relación con el síndrome de muerte infantil súbita.
Entre las conclusiones más importantes del informe ya citado se menciona que cuando los no fumadores se ven expuestos al humo del cigarrillo aumenta en un 30 por ciento su riesgo de sufrir cáncer o enfermedades cardíacas, circunstancia que se agrava en aquellos casos de personas que padecen dichas dolencias o enfermedades respiratorias. Contrariamente a lo que se supone, segregar a los fumadores no es una técnica efectiva para prevenir la exposición de los no fumadores y la mejor de las tecnologías disponibles no limpia el aire de forma adecuada.
Las tabacaleras, por su parte, sostienen que los riesgos para los fumadores pasivos no están probados y son exagerados. Sin embargo, un estudio publicado en la prestigiosa revista British Medical Journal concluye que se ha subestimado el riesgo de padecer enfermedades cardíacas entre los fumadores pasivos. Originalmente se creía que el 25 por ciento de los fumadores pasivos corrían el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas asociadas con el vicio de los demás, pero ahora el peligro ha aumentado a la escalofriante cifra de 60 por ciento.
Esta investigación fue realizada en el London s St. George Medical School y contó con la participación de 4792 voluntarios de sexo masculino que fueron evaluados por espacio de 20 años a través de cuestionarios sobre sus hábitos de vida, episodios de dolor en el pecho y sobre todo la dosificación de una sustancia llamada cotinina, que mide justamente la exposición al humo del cigarrillo. Así pudo determinarse que las personas que están expuestas al humo de cigarrillos ajenos tienen aproximadamente el 60 por ciento más de posibilidades de padecer problemas cardíacos, la misma de un fumador moderado que consume entre 9 y 10 cigarrillos diarios. Ello es así porque el humo que expulsa el fumador contiene mayores concentraciones de algunas sustancias perjudiciales que las existentes en el humo que se inhala directamente desde el cigarrillo.
Sin haber encendido un solo cigarrillo, alrededor de 6000 personas mueren por año en la Argentina a causa del tabaco, según dijo el año último el ministro de Salud, Ginés González García. Estos fumadores pasivos forman parte de las 40.000 vidas que cada año se cobran las enfermedades asociadas al tabaquismo. Cabe recordar que una buena y efectiva campaña para que se respete el derecho de los no fumadores a tener aire limpio e intentar que los fumadores dejen su hábito, siempre es mucho más económico que lidiar con las consecuencias de una población que se enferma como consecuencia de un tabaquismo sin control. Es de esperar que desde el Estado se ponga el máximo esfuerzo para extender la política de veda del consumo de tabaco en distintos ámbitos, así como que se adopte la firme decisión de hacer cumplir las normas vigentes y aplicar las sanciones a quienes las infringen. .
