Reflexión
Las redes como forma de integración
Por Agustín Lamarca
Para LA NACION
El cambio de paradigma en la inserción laboral de las personas con discapacidad debería ser encarado en forma más abierta y con la participación de muchos grupos de decisión que habitualmente se mantienen pasivos.
Siempre será una oportunidad el integrarnos en redes que promuevan la igualdad de oportunidades para posiciones afines y la desmitificación de conceptos, permitiéndo decidir en consecuencia.
Todos podemos involucrarnos: una mayor participación de quienes no somos especialistas multiplicará el mensaje focalizado de los que si lo son y su consecuente efecto en cadena. No es sólo el Estado con nuevas normativas, tampoco la acción valiosa, pero aislada de muchas ONG y algunas empresas comprometidas.
Es la suma coordinada que necesita ensamblarse con el protagonismo activo de todos los sectores.
Desde principios de 2004 un grupo de empresas nos reunimos mensualmente para intercambiar experiencias referidas a la inserción laboral de personas con discapacidad.
Es una iniciativa lanzada por Ignacio Rizzi, desde el Ministerio de Trabajo, que demuestra la importancia de formar equipos mixtos y avanzar con experiencias compartidas sin afectar las responsabilidades propias que nos corresponden con cada uno de nuestros grupos empresarios. El tema central trasciende y es común a todos.
Una mirada optimista
Este grupo resume en parte el sentido de lo comentado en el primer párrafo, el efecto de actuar en red mirando con optimismo un cambio posible que podemos construir entre todos. Su visión: "Que las empresas de la Argentina sean consideradas referentes en la posibilidad de empleo de las personas con discapacidad".
Compartir experiencias nos ayuda a identificar obstáculos, replicar modelos y enfrentar en red una barrera real que siempre aparece: la brecha entre los perfiles demandados, el déficit en capacitación y su adecuación a los entornos laborales.
No será de un día para otro ni el resultado de una acción exclusiva de gobierno o de un sector, necesitamos un plan global que incorpore ese déficit, pero articulado por redes de compromiso que aseguren su ejecución. .
El autor es directivo del Club de Empresas Solidarias