En lugar de pequeños granos o corpúsculos de hielo, como se lo describe usualmente al granizo, ayer en la ciudad de Buenos Aires muchos porteños aseguraban que caían "piedras". Y no estaban errados, porque cuando el tamaño de estas partículas supera los dos centímetros de diámetro, los expertos las denominan de la misma manera: piedra o pedrisco.
"El granizo es uno de los hidrometeoros más devastadores que se conocen. Y para que se produzca este fenómeno deben existir condiciones de temperatura y humedad que permitan el desarrollo de tormentas eléctricas, con fuertes corrientes ascendentes y descendentes que pueden exceder los 360 kilómetros por hora -explica Irene Pauloni, del Servicio Meteorológico Nacional-. Es en este fuerte movimiento vertical donde se forman y crecen las partículas de hielo."
Una propiedad común de los trozos de granizo es que el hielo que lo constituye no es uniforme. Es decir, casi todas las partículas están formadas por capas de hielo transparente y opaco. "La opacidad es la causa de burbujas de aire que quedaron atrapadas", agrega Pauloni.
Un dato: para formar una piedra de granizo de tres centímetros de diámetro deben acumularse unos 10.000 millones de gotitas.