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Haifa: el ataque a un símbolo

La ciudad es indudablemente el mejor ejemplo de convivencia judío-árabe en el Estado de Israel

Jueves 27 de julio de 2006 • 11:02

HAIFA.– La tercera ciudad de Israel. Así se ha hecho generalmente referencia a Haifa en las últimas dos semanas, al informarse sobre los cohetes disparados hacia su territorio desde el vecino Líbano. Pero Haifa- así lo afirma su gente- es mucho más que eso. Haifa es un símbolo.

La ciudad en la que han impactado 60 de los 1.300 misiles que el grupo islamista Hezbolá lanzó y aterrizaron en territorio israelí -sin contar los caídos al mar-, en la que vivían diez de los 19 civiles muertos hasta ahora y 60 de los 460 heridos, ya no está realmente sorprendida. Cuando sus habitantes tratan de analizar el porqué, les es fácil.

Ahora, tras el estupor inicial de las primeras alarmas, ya dicen tenerlo claro: "Haifa simboliza muchas cosas que Hezbolá quiere atacar".

Convivencia

La ciudad es indudablemente el mejor ejemplo de convivencia judío-árabe en el Estado de Israel. De sus 270.000 habitantes, el 20% son ciudadanos árabes, de ellos la mayoría cristianos (aproximadamente los dos tercios) y el resto musulmanes.

Otro 20%, son inmigrantes de la antigua Unión Soviética. La mayoría de la población es de fe judía.

Los hijos de Haifa -ciudad fundada como tal en 1775, como protección para la norteña Acre- afirman que la convivencia, no es "un mero eslogan".

"Es cierto, lo vivimos diariamente", dice Neta Drori Wilf, portavoz del Intendente Yona Yahav. "Si voy a comprar algo o salgo a comer, ni miro dónde entro, si los dueños son árabes o judíos. En Haifa, eso no importa".

Zivit Seri, guía turística en la ciudad, acota que en Haifa, de todos modos, eso se combina en numerosos casos en los que negocios son propiedad conjunta de socios judíos y árabes. "Afuera, con todo lo que pasa, quizás no lo entienden. Pero en Haifa, es normal".

Secular

En un taller mecánico al norte de la ciudad, en camino a Acre, los hermanos Hassan cuentan que también donde ellos viven eso está muy claro.

Son árabes israelíes y se sienten víctimas de la situación actual, al igual que los judíos. Fuad, el mayor, relata que en su edificio "estamos nosotros que somos musulmanes, hay abajo un cristiano y al lado un judío, porque esto es posible, si se quiere, sin que los grandes nos metan en problemas".

Quizás lo que más hace posible este fenómeno es la mente abierta de Haifa, su característica secularidad, su tolerancia general. Es algo que va más allá del tema israelí-árabe.

"En Haifa no hay extremismos religiosos y también entre los propios judíos hay tolerancia", cuenta Neta Drori.

"Hay un barrio de ultra ortodoxos que en shabat, el día de descanso sabático judío, cierra sus calles , pero por el resto de la ciudad, a diferencia de lo que pasa en todo Israel, funcionan autobuses también en shabat".

Mentalidad abierta

Es justamente por esta mente abierta que se halla en Haifa el centro internacional de la comunidad Bahai -que tiene aquí su segundo centro más sagrado- y que se ha instalado con majestuosos jardines con vista al Monte Carmelo.

También viven aquí los aproximadamente 300 Ahmadíes (musulmanes "reformistas", de enfoque liberal y declaradamente opuestos a llamados fundamentalistas a "guerra santa") y donde a lo largo de la historia se instalaron distintas comunidades, como los Templarios, sabiendo que en Haifa, todos pueden vivir.

Neta, la portavoz del intendente Yahav, comenta citándolo a él: "Al parecer, Haifa es como es porque Jesús no llegó a visitarla, Mahoma nunca estuvo aquí y Moisés no alcanzó a verla".

Zivit, la guía turística, corrige y comenta que al parecer, Jesús sí estuvo por estos lares. Pero ambas concuerdan con una sonrisa: "Aquí no hay prácticamente lugares sagrados por los que pelearse y por eso, es posible vivir en paz".

Jana Beris BBC

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