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Villa Pehuenia, paraíso mapuche

A orillas del lago Aluminé, combina paseos en trineo, volcanes, esquí de fondo y recetas con piñón

Domingo 06 de agosto de 2006

VILLA PEHUENIA.- El lago Aluminé, el más septentrional del Corredor de los Lagos, en Neuquén, festoneado por bahías y penínsulas, es el marco de esta aldea ecológica de montaña que atesora milenarios bosques de pehuenes, la araucaria araucana -símbolo de la región-, que la comunidad mapuche del lugar, otro de sus protagonistas, venera con ancestrales tradiciones.

En un privilegiado entorno se levanta la villa, con paisajes que se presentan ya resaltados por ese particular encanto que le da la nieve. Muy bien equipada, con hosterías y cabañas, buena gastronomía, autoservicios, y un pequeño y colorido centro comercial, el sitio invita a unas vacaciones donde alternar deportes invernales y paseos.

El Circuito Pehuenia, un recorrido por varios lagos hasta Aluminé, comienza en Moquehue, poblado entre cerros nevados ideal para los que buscan parajes íntimos. Allí está la hostería del mismo nombre, un importante edificio con la tradicional arquitectura de la región, donde la madera es la gran protagonista.

A orillas del lago hay lindísimas cabañas muy bien equipadas, como La Búsqueda, y la zona invita también a programas especiales para disfrutar en familia, como un paseo en trineo entre bosques de araucarias, tirado por los perros samoyedos del criador local Gustavo Luna.

El paseo que cubre 120 km continúa bordeando los lagos Orquinco, Nompehuén y Pulmarí; los ríos Pulmarí, Aluminé y Litrán; y el cerro Piedra Pintada, con interesantes pinturas rupestres. La comarca, próxima al límite con Chile, ofrece dos paseos que nos acercan al país vecino, el Paso del Arco, actualmente dasactivado, y el de Icalma, que lleva a conocer la ciudad del mismo nombre y el Parque Nacional Conguillio.

Para adentrarse en el mundo mapuche, una visita al paraje La Angostura llevará a la reserva de la Comunidad Puel, en un paisaje de bosques de araucarias, lengas y cohiues que encierran lagunas cristalinas, con ríos y cascadas.

Para los espíritus deportivos está Batea Mahuida, un volcán de 1900 metros, en cuyo cráter descansa una laguna. Desde su cima se obtienen impresionantes vistas de las altas cumbres de varios volcanes, con el Lanín como gran protagonista. El lugar, regenteado por la comunidad mapuche Puel, que comenzó hace unos años como un parque de nieve, cuenta hoy con un T-bar de 610 m y una poma-escuela de 150 m para recibir a esquiadores de todos los niveles. También se organizan programas de esquí nórdico y de fondo.

Alojamiento y gastronomía

Acorde con su vertiginoso crecimiento, Villa Pehuenia sorprende por la variedad de alojamientos. Pensadas para compartir de a dos, con amigos o en familia, el lugar cuenta con una amplia oferta de cabañas, algunas como Puerto Malén, Complejo Patagonia, Las Terrazas o Bahía Radal, de cálida decoración y equipadas a todo confort. Para los que prefieren una hostería, Al Paraíso es encantador sitio donde Walter y Mónica Rodegher, sus anfitriones, reciben al pasajero personalmente.

La Escondida, exclusiva hostería boutique, suma suites familiares, próximas a la casa principal y su renombrada cocina, con moderno equipamiento y confort.

A la hora de comer, la Villa invita a conocer algunos lugares donde deleitarse con buena gastronomía, gozando de bellas vista de la Cordillera. En Anhedonia, pequeño reducto de cuidada decoración, Leonardo Espeleta ofrece una fórmula ideal para los tiempos de nieve: sustanciosas fondues, de queso y bourgignone, y la contundente bagna cauda. Como entrada, un tapeo de bruschetas, perfectas para comenzar a catar los vinos patagónicos.

Muy cerca de aquí, Guillermo Cardone y su hermana Lorena llevan adelante La Cantina del Pescador. Cálido y encantador sitio, totalmente revestido con madera, igual que la heladera antigua detrás de la pequeña barra, y con gran salamandra de hierro central. La carta, dedicada casi en su totalidad a la trucha, regala muy buenas recetas a base de este salmónido de la región.

La Posta del Rey, cerca del centro comercial, es el lugar ideal para los amantes de las pastas (con diferentes rellenos, como jabalí, ciervo y trucha). Y el chocolate, infaltable para el viajero goloso, está presente en Gnaién -amor dulce, en mapuche-, elegante salón de té donde deleitarse con sus especialidades.

Imposible hablar de Villa Pehuenia sin dedicarle un párrafo al piñón, fruto del pehuén, ligado desde siempre a la tradición mapuche. Estará siempre presente en salsas, rellenos, cremosas sopas e infinidad de recetas. Antes de partir, habrá que hacer una pasada por La Fábrica y probar los alfajores de masa de piñón, infaltables a la hora de llevarlos como regalo a los amantes de nuevos sabores.

Datos útiles

Cómo llegar

Está a 320 km de Neuquén por la RP 13.

Alojamiento

Hostería Al Paraíso ( www.hosteriaalparaiso.com.ar ); La Escondida ( www.posadalaescondida.com.ar ); Complejo Patagonia ( www.complejopatagonia.com.ar ); Puerto Malen ( www.puertomalen.com.ar ) ; Las Terrazas ( www.lasterrazaspehuenia.com.ar ); Bahía Radal ( www.bahiaradal.com.ar ); Hostería Moquehue ( www.hosteriamoquehue.com.ar )

Por Marta Salinas Para LA NACION

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