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El "Turco Julián"

Histórica condena por crímenes de la dictadura

Política

Primer caso tras la anulación de leyes

Julio Simón, alias el "Turco Julián", se convirtió ayer en el primer condenado por crímenes de la última dictadura tras la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final.

El Tribunal Oral en lo Federal N° 5 le impuso una pena de 25 años de prisión por haber secuestrado y torturado a José Poblete y a su mujer, Gertrudis Hlaczik. Ellos fueron detenidos en 1978 junto con su hija Claudia, luego entregada a un matrimonio que la anotó como propia.

Es una sentencia histórica. La primera sentencia por secuestros y torturas durante la represión dictada tras la caída de las leyes que hace 20 años habían dispuesto el fin de los juicios por violaciones de los derechos humanos. Doblemente histórica, porque ésta fue la causa en la que la Corte Suprema resolvió, el 14 de junio del año pasado, que las leyes de obediencia debida y de punto final no pueden garantizarles impunidad a los autores materiales de los crímenes del terrorismo de Estado, desde entonces considerados de lesa humanidad.

Durante la última dictadura, Simón era sargento de la policía y trabajaba en el centro clandestino de detención El Olimpo, que estaba a cargo del Primer Cuerpo de Ejército. Allí estuvieron secuestrados Poblete y Hlaczik.

Quienes compartieron el cautiverio con ellos relataron que la pareja fue vícitma de las torturas más sanguinarias del temido Turco Julián, picana eléctrica y violaciones incluidas.

Eran las 17. Sentado frente al tribunal, con el mismo pulóver azul y la misma actitud ausente que tuvo durante todo el juicio, Simón escuchó al presidente del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Número 5, Luis Di Rienzi, leer la sentencia.

La sala de audiencias estaba llena. Los familiares de desaparecidos y los militantes de organizaciones de Derechos Humanos festejaban. Simón no se dio vuelta y los guardiacárceles que lo acompañaban se lo llevaron rápidamente para trasladarlo de nuevo a su celda del penal de Marcos Paz, donde está preso desde hace seis años.

Por la mañana, Simón había tenido la posibilidad de una última defensa, pero él no quiso declarar. Sabía que su suerte estaba echada. Cinco horas después, el tribunal le confirmaba que ya no le quedaba mucho por hacer.

Las únicas palabras de Simón que se escucharon durante el juicio fueron víctima de las torturas más sanguinarias del "Turco Julián", que obligó a José Poblete a tolerar largas sesiones de picana, a tener sexo oral con su compañero de celda, a luchar contra otro preso y a arrastrarse por el piso (Poblete no tenía piernas y le habían sacado la silla de ruedas).

En cuanto a Gertrudis, sus compañeros de cautiverio recordaron que Simón la arrastraba desnuda de los pelos por los pasillos de El Olimpo y la forzaba a tener relaciones sexuales con un hombre.

Eran las 17 de ayer. Sentado frente al tribunal, con el mismo pulóver azul y la misma actitud ausente que tuvo durante todo el juicio, Simón escuchó al presidente del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 5, Luis Di Rienzi, leer la sentencia.

La sala de audiencias estaba llena. Los familiares de desaparecidos y los militantes de organizaciones de derechos humanos festejaron, con más alivio que euforia.

Simón, que estaba muy cerca de los jueces y de espaldas al resto de la gente, en ningún momento se dio vuelta. Inmediatamente, los guardiacárceles que lo acompañaban se lo llevaron para trasladarlo de nuevo a su celda del penal de Marcos Paz, donde está preso desde hace seis años.

Entre el público, seguían el juicio periodistas de distintos países y varios funcionarios: el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde; su subsecretario, Rodolfo Mattarollo; el secretario de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, Edgardo Binstock, y el representante especial de Derechos Humanos de la Cancillería, Horacio Méndez Carreras. También estaba la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.

Silencio

Por la mañana, el ex policía había tenido la posibilidad de una última defensa, pero no quiso declarar. Sabía que su suerte estaba echada. Cinco horas después, el tribunal le confirmó que le quedaba cárcel para varios años más.

Las únicas palabras de Simón que se escucharon durante el juicio fueron en un video de "Telenoche", presentado por la fiscalía el primer día del proceso, en el que el "Turco Julián" mucho más joven decía con orgullo: "Yo frené la horda asesina que nos traían del exterior. No me arrepiento de nada. Si fuera necesario, lo volvería a hacer".

Cuando se filmó este programa, era 1995 y la caída de las leyes del perdón no parecía posible. Por eso, Simón reconocía, impávido, que "el criterio general era matar a todo el mundo".

Años más tarde, cuando la Justicia reabrió la causa contra él, Simón negó haber trabajado en El Olimpo. Pero ya era tarde.

Durante el juicio, los testimonios de los sobrevivientes de ese centro fueron coincidentes y terminantes: Simón pasaba casi todo el día allí, ordenaba con placer los tormentos más terribles y denigrantes, y decidía el destino de los detenidos.

Los ex presos de El Olimpo hicieron referencia durante sus declaraciones a muchos otros crímenes cometidos en ese centro. Por eso, los jueces Di Renzi, Ricardo Farías y Guillermo Gordo ordenaron averiguar si estos hechos se están investigando, para que, de no ser así, se abran nuevas causas.

Ayer, sólo se leyó la parte dispositiva de la sentencia. Los fundamentos serán dados a conocer el viernes próximo, a las 21. Los delitos por los que el tribunal condenó a Simón son estos: privación ilegítima de la libertad, doblemente agravada por haber sido cometido por un funcionario público y por haber durado más de un mes (dos hechos); imposición de tormentos agravada por haber sido cometida contra perseguidos políticos (dos hechos) y ocultación de una menor de 10 años.

La pena fue casi idéntica a la pedida por el fiscal Raúl Perotti (24 años y medio), la mitad de lo que había solicitado la querella, que representa a las víctimas, y consideró que no correspondía beneficiar a Simón con la aplicación de la ley penal más benigna.

Carolina Varsky, abogada del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), y Alcira Ríos, patrocinante de la madre de Poblete, habían pedido el máximo de pena posible: 50 años de cárcel. Sin embargo, ayer todos estaban conformes con la sentencia.

"Lo festejamos"

"Es la primera condena por las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, en 21 años, y lo festejamos por eso", dijo Varsky. "Esto es muy bueno, muy bueno", coincidió, emocionada, Alcira Ríos. Juntas trabajan desde hace años en esta causa.

"Es una jornada histórica. El desgarrador clamor de las víctimas llegó a la Justicia", coincidió Carlotto, y afirmó: "Es una muy buena condena; más de lo que pidió el fiscal. Seguramente, la sumatoria con los otros casos hará que se pudra en la cárcel".

Simón tiene pendiente una causa por 145 secuestros y 47 torturas, que lo hará enfrentar un nuevo juicio oral en los próximos meses. .

Por Paz Rodríguez Niell De la Redacción de LA NACION
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