Imprevistamente y sin dar mayores explicaciones, los responsables del Club del Vino decidieron cerrar el local de Palermo que se hizo famoso tanto por su carta de vinos como por la comida y los espectáculos musicales nocturnos.
Ayer, sus trabajadores se concentraron frente a las puertas e iniciaron una protesta, en la que también participaron artistas como Antonio Birabent, uno de los músicos que había arreglado varias fechas -una de ellas era la de ayer- para tocar en agosto.
Anoche, al cierre de esta edición, Birabent se aprestaba a dar un show frente a la puerta del Club del Vino, en Cabrera 4737, en protesta por el sorpresivo cierre. En un comunicado, el músico pidió disculpas a sus fans y aclaró "no tener ninguna responsabilidad en el cierre del local".
Los trabajadores informaron que los dueños les enviaron un telegrama de suspensión de actividades, aunque no de despido, lo que echa aún más confusión al imprevisto cierre.
A la incertidumbre y bronca de músicos y empleados se suma la de los clientes que compraron entradas anticipadas de los shows debido a que los responsables del local no informaron sobre la devolución del importe de las localidades.
"El problema es que la plata de las entradas vendidas está dentro del lugar y como han puesto seguridad, no dejan entrar a nadie", dijo uno de los encargados, que recomendó conservar las entradas para futuras acciones y reclamos.
El Club del Vino tiene más de 10.000 socios en la Argentina que reciben mensualmente una revista que los instruye sobre novedades de bodegas y los vinos que deben servirse en cada ocasión. Además, reciben botellas de vino que se pagan aparte.