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TV digital: lo que falta

Por Steve Solot Para LA NACION

Lunes 07 de agosto de 2006

Desde el 5 de mayo, una comisión de estudio de los sistemas de televisión digital, creada por el gobierno nacional, estudia la norma para TV digital que adoptará el país, entre la europea, la estadounidense y la japonesa. Esta es una de las decisiones más importantes en la historia de la televisión argentina. El debate involucra al gobierno, Congreso, emisoras y compañías de telecomunicaciones, entre otros.

Está en juego un tema crucial y riesgoso: la protección de los contenidos. Para que la televisión abierta continúe siendo un medio viable, la transición a la etapa digital debe evitar su redistribución en forma no autorizada por Internet.

De no tener previsto un sistema que proteja las emisiones digitales, entrarán en juego las relaciones comerciales entre las distribuidoras de contenidos y las emisoras, que probablemente optarán por licenciar su programación a plataformas más seguras, como pueden ser la televisión paga o la satelital. De este modo, se alteraría el modelo comercial convencional basado en ventas de publicidad local en televisión abierta y, aún más importante: los televidentes quedarían sin acceso gratuito a los contenidos.

La falta de protección es un peligro real para las emisoras y proveedores de contenidos. De igual modo que los productores y distribuidores estadounidenses evitarán licenciar programas y películas a las cadenas argentinas que no cuenten con protección de contenidos, los productores en la Argentina temerán que sus productos se devalúen por su redistribución indiscriminada en Internet, imposibilitando la venta de telenovelas y películas en los mercados extranjeros.

Existen dos métodos básicos de protección contra la redistribución no autorizada de emisiones de televisión digital. El primer sistema, utilizado en Japón, comenzó a instrumentarse en 2004. Establece que los contenidos son codificados -encriptados- antes de su transmisión, utilizando el mismo sistema que las transmisiones satelitales, y luego son recibidos por un decodificador convencional. El segundo sistema no requiere codificación: el emisor inserta una señal en los contenidos transmitidos y el receptor del usuario debe "buscar" información relativa a la señalización de derechos, cuya tecnología prohibirá su redistribución. En este caso, las autoridades gubernamentales deberán exigir protección al momento de recepción.

Independientemente de la elección de norma para radiodifusión digital -DVB (Europa), ISDB (Japón) o ATSC (Estados Unidos)- cada país debe seleccionar el sistema de protección que mejor se adapte a sus necesidades.

La prevención de la redistribución no autorizada por Internet no debe ser una pieza faltante en el debate sobre la TV digital. Debe ser tomada en cuenta antes que sea demasiado tarde.

El autor es vicepresidente para América latina de Motion Picture Association (MPA).

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