Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Guillermina, el canto nuevo en el folklore

Nuestra opinión: Muy bueno. Presentación del disco "Lapachos en primavera".

Domingo 14 de diciembre de 1997

Guillermina Beccar Varela (canto), con Marcelo Perea (composiciones y piano), Andrés Beccar Varela (guitarra), Pablo Aznarez (violín) y Mariano Prosdocino (batería). En Oliverio Allways, Callao 360.

¡Por fin un confiable canto nuevo en el folklore! Canto atrevido y bello. Con melodías originales y flamantes versos transidos de emoción.

Por fin la mirada a la tierra y desde la tierra. Lejos del oportunismo fenicio que está vendiendo buzones por todo el país. Lejos del negocio festivalero del Canto Joven.

La juvenil Guillermina Beccar Varela -que no llega promovida desde ninguna provincia, sino que nació en esta cosmopolita selva de cemento- ha buceado en las esencias, en el paisaje natural y humano del interior de nuestros pueblos, donde crecen y se desarrollan los ritmos, hasta encontrar esa veta escondida tras la maraña del grito.

Junto a ella, el joven santiagueño Marcelo Perea ha recogido con amor y respeto esa herencia de pianismo y chacarera, cuyo padre es Adolfo Abalos y hermanos. Y desde el teclado echa a volar con nuevo impulso, con inesperados giros poéticos y musicales, con una pródiga inventiva, a contrapelo de la chacarera furiosa -hoy de patente nacional- para acercarla a las mansas aguas de la canción.

Guillermina y Marcelo son los aurigas de esta gesta quijotesca, que nos permite vislumbrar un tiempo de esperanza para nuestro folklore.

La ilusión de escuchar notas no gastadas por el lugar común y esos preciosos silencios indispensables en toda buena música.

Desde los primeros temas, la chacarera "Mensaje del alma", de Perea; la "Zamba como las de antes", de Ika Novo, y la chacarera-canción "A mis hermanos heridos" (también del pianista-compositor) se perciben las nuevas ideas, los nuevos giros, los nuevos acentos, las armonías no trilladas de esta fértil propuesta.

Y la voz de Guillermina se alza, vibrante, cálida, con un timbre eufónico de contralto, para trepar por los surcos cimbreantes de la melodía, con fraseos estremecidos de emoción y restallantes de garra y swing.

Sería tedioso analizar los nuevos impulsos y los hallazgos de Marcelo Perea como creador de letra y música de la vidala "Buscando madera", de las zambas "Para el tiempo que se fue" y "Lapachos en flor" o de las chacareras "Palomas de sueño" y "Sacame chacarera".

La inventiva de Marcelo Perea muestra esos rasgos de la nueva sensibilidad estética de un joven de fin de siglo, pero impregnado del espíritu y de las profundas afinidades con la madre tierra.

Esta simbiosis es como un milagro de nuestros días. Porque une polos tan antagónicos como este proteico tiempo nuevo que vivimos, y las palpitaciones esenciales de lo telúrico.

Guillermina ha recogido estas voces con amor y respeto para devolverles su escondida belleza.

Su reto incluye un repertorio abierto donde caben canciones de Silvio Rodríguez (como "Sólo el amor" y "El problema"), de Serrat ("Niño silvestre") y de autores de la vanguardia folklórica, como Carnota ("Salamanqueando pa´ mí"), o tan divulgadas como "La Sachapera", de Valles-Carabajal, que ella asume con intensos y retadores acentos.

Celebramos este nuevo rumbo del folklore, como paradigma de una nueva visión y percepción -moderna, desafiante- de nuestras esencias en jóvenes no tentados de demagogia.

Este cuarteto instrumental que acompaña a Guillermina habrá de crecer y alcanzar la excelencia. Como aquellos vanguardistas que nos precedieron: Waldo de los Ríos, Eduardo Lagos, Manolo Juárez, Chango Farías Gómez... Para demostrar que es posible recoger con unción las voces de la tierra y echarlas a volar en alas de la imaginación.

René Vargas Vera

Te puede interesar