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La nueva biblioteca de Alejandría

Lejos de ser cierta, la rivalidad entre el libro en papel y el libro digital viene siendo una alianza provechosa. Hoy es mucho más fácil consultar un diccionario y hasta encontrar ejemplares usados raros o antiguos; todo en la Red. Aquí, un recorrido por esta gigantesca biblioteca global

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LA NACION
Domingo 20 de agosto de 2006

No sé por qué insistimos en enfrentar los libros con Internet. A hurtadillas, son amigos sinceros, contra lo que suponen muchos, y la gran Red ha hecho un trabajo colosal desde sus comienzos por ayudarnos a leer más, no a leer menos. Ha hecho mucho más que aquellos que ven en las nuevas tecnologías una amenaza constante para el por ahora irreemplazable libro.

Hoy es harto más fácil consultar un diccionario o el catálogo de una biblioteca, comprar obras otrora inhallables y hasta encontrar ejemplares usados raros o antiguos. Si acaso leemos menos no es por culpa de Internet. Además, hay organizaciones que digitalizan sus incunables, convirtiendo sus páginas en imágenes de computadora, y comunidades que vuelcan en Internet, en formato de texto, las obras clásicas que ya están en el dominio público.

Lo primero ayuda a que mucha gente que de otro modo jamás vería ciertas obras (como la primera Biblia de Gutenberg) pueda casi tocarlas gracias a las imágenes digitales de alta resolución.

Foto: Ilustración Kapusta

Lo segundo, que aquellos que trabajan con libros puedan consultar los documentos electrónicos (buscar una palabra en todo el Quijote, digamos) en un pestañeo. De paso, las personas que viajan mucho pueden llevar consigo en un dispositivo del tamaño de un libro pequeño (se llaman e-books, libros electrónicos) decenas de obras para leer en aeropuertos y hoteles, en lugar de cargar con veinte kilos de papel.

Así que Cicerón diría que para tenerlo todo, para que no nos falte nada, necesitamos el jardín, la biblioteca y una PC conectada con Internet. Complementarios, el papel y los bits se potencian mutuamente. Aquí va una sustanciosa colección de sitios y páginas web para probarlo.

Imaginería

Google ofrece la posibilidad de buscar en las páginas de miles de libros que la empresa viene digitalizando desde 2004. Una pesquisa en http://books.google.com nos conduce a la imagen de la página real de un libro real. La Biblia de Gutenberg puede verse en estos dos sitios: http://www.hrc.utexas.edu y http://prodigi.bl.uk/treasures/gutenberg/search.asp

La Universidad de Oxford ofrece una serie de servicios digitales que incluye el ver imágenes de alta calidad de las páginas de sus incunables. Las dos direcciones por donde empezar este recorrido increíble son www.ouls.ox.ac.uk/eresources y www.odl.ox.ac.uk/collections .

Quizás uno de los recursos más impresionantes es el que la Universidad de Yale pone en línea sobre libros raros ( www.library.yale.edu/beinecke/ ). Allí sobresale el extraño Manuscrito de Voynich, de 400 años de antigüedad, cuyas páginas ilustradas están escritas en una grafía que no corresponde a ningún idioma conocido ( http://beinecke.library.yale.edu/dl_crosscollex/SearchExecXC.asp ). Por su parte, la Universidad de Lehigh tiene su sitio de manuscritos digitalizados en http://digital.lib.lehigh.edu/manuscripts .

Transmigración

El Proyecto Gutenberg viene pasando a la computadora los textos de las obras que están en el dominio público desde 1971, y hoy su sitio ofrece unos 18.000 libros sin cargo ( www.gutenberg.org ) para leer en pantalla, consultar, bajar a un e-book o imprimir en casa.

La enciclopedia libre Wikipedia, otro monumental trabajo de los navegantes que hoy pone sin cargo más de 1.200.000 ar­tículos en inglés y más de 130.000 en español ( www.wikipedia.org ), también ofrece textos digitales de obras que están en el dominio público. Los links para libros en español, francés e inglés, respectivamente, son: http://es.wikisource.org/wiki/Portadahttp://fr.wikisource.org/wiki/Accueilhttp://en.wikisource.org/wiki/Main_Page

Alejandría recargada

Consultar el catálogo de una biblioteca es un clásico de la Red, y otra muestra de la amistad que existe entre los libros, el hipertexto y la tecnología. Una de las mayores guías de bibliotecas on line (unas 18.000) está en www.libdex.com . Ejemplo extraordinario de la alianza entre libros y computadoras es el Proyecto Perseo, de la Universidad de Tufts, en Estados Unidos ( www.perseus.tufts.edu ). Allí se ofrecen textos clásicos griegos y latinos, y poderosas herramientas para buscar y cruzar la información contenida en esas reliquias. Para el estudiante de lenguas clásicas y literatura, es simplemente un sueño hecho realidad. Escribir y leer con un diccionario cerca es costumbre de lo más sana. Internet permite consultar palabras más rápidamente, y las obras en línea están siempre actualizadas. El sitio de la Real Academia Española ( www.rae.es ) merece figurar en nuestra colección de favoritos y el vínculo que apunta directamente al diccionario es http://buscon.rae.es/diccionario/drae.htm.

A la ya mencionada Wikipedia hay que añadir los sitios de enciclopedias comerciales, como la Britannica ( www.britannica.com ) y Encarta ( www.encarta.com ). Tienen menos artículos, pero están libres de los vándalos que atacan cada tanto la Wikipedia. Un par más de diccionarios vendrán muy bien para completar esta colección. Primero, el excelente Wordreference ( www.wordreference.com ), que ofrece no sólo traducción al inglés, italiano y francés, sino también foros en los que consultar por dudas idiomáticas, usos y aplicaciones poco conocidas de cierta palabra o frase. Indispensable. Por su parte, Dictionary.com pone en línea un muy completo diccionario inglés-inglés ( www.dictionary.com ), además de una vasta colección de recursos para otras lenguas.

Indexación

Si el cine tiene ese sitio maravilloso llamado Internet Movie Data Base ( www.imdb.com ), los libros cuentan con sus propias bases de datos. Aunque más modestas en chisporroteos visuales, permiten hallar rápidamente una obra y su número de identificación único (o ISBN, por International Standard Book Number).

El gran sitio para buscar el número de un libro es la base de datos de ISBN (http://isbndb.com/), con más de dos millones de obras de 783.000 autores. El Ministerio de Cultura de España tiene su base de números ISBN en www.mcu.es/bases/spa/isbn/ISBN.html .

Librerías virtuales

¿No era que Internet iba a eliminar el libro? No parece muy probable, cuando uno de los mayores negocios virtuales es Amazon, la librería on line más grande del mundo y posiblemente la librería más grande de la historia de la humanidad ( www.amazon.com ). No es la única, además. La Amazon francesa se llama A la page ( www.alapage.com ) y en nuestro país ya existen varias librerías por Internet. Anote: www.lsf.com.ar , www.tematika.com , www.cuspide.com y www.libreriahernandez.com Quienes están buscando libros usados o raros, pueden visitar www.librousado.com o http://encuentrotulibro.com. Similar pero en inglés y más orientado a libros raros es American Exchange ( www.americanaexchange.com ).

E-books

Los libros electrónicos son, básicamente, computadoras portátiles especializadas en la lectura de documentos de texto, preferentemente en algún formato capaz de mostrar tipografías, colores e ilustraciones, como el PDF (Portable Document Format, de Adobe, www.adobe.com ) y el LIT (de Microsoft, www.microsoft.com ).

Bien es cierto que cualquier buena palm­top puede funcionar como libro electrónico, pero los siguientes links están relacionados más bien con los libros electrónicos propiamente dichos y los esfuerzos técnicos por lograr el papel electrónico. Aparte del Proyecto Gutenberg, éstos son buenos lugares por donde empezar a buscar textos electrónicos: la página de Microsoft Reader ( www.microsoft.com/reader/ ) y los sitios en inglés http://ereader.com , www.ebooks.com y http://etext.lib.virginia.edu/ebooks . En nuestro país, www.libronauta.com y www.elaleph.com ofrecen libros electrónicos en nuestro idioma.

Hay que fijarse, antes de adquirir o bajar un e-book, que se esté descargando el formato correcto. Los hay básicamente de tres tipos: Adobe Reader (o PDF), Microsoft Reader (LIT) y Palm OS (para las computadoras de mano que usan el sistema operativo Palm OS). En cuanto a los dispositivos, el sitio de Philips sobre su papel electrónico es muy ilustrativo de las nuevas tecnologías ( www.research.philips.com/technologies/display/ov_elpap.html ). Varias compañías tienen lectores de libros electrónicos, como el Portable Reader System PRS-500 Sony ( www.learningcenter.sony.us/assets/pa/prs/index.html ), el Iliad de Irex ( www.irextechnologies.com/shop/products/iliad.htm ), el Cybook de Bokeen ( www.bookeen.com ) y el eBookWise 1150 ( www.ebookwise.com/ebookwise1150.htm ).

Y al final, uno sabe que esto es sólo la punta del iceberg. El libro está tan sano y fuerte, la lectura es una experiencia tan única –tanto como lo es la conversación pero de una naturaleza más íntima– que todos estos sitios y cientos que se pueden encontrar por medio de una simple búsqueda en Google ( www.google.com ) reflejan no un ocaso, sino la vigencia de una pasión.

El autor es editor del suplemento Tecnología

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