En el hall de entrada conviven los cinco elementos fundamentales: agua, fuego, tierra, metal y madera Foto: Mariana Araujo
Algo diferente se percibe al entrar. Una energía especial parece apoderarse de todo aquel que traspasa la puerta de calle. Puede ser la fuente de agua que ocupa toda la pared de la derecha, o las cañas de bambú que adornan la de la izquierda, o los colores: un rojo que remite al fuego y otro dorado que se acerca al metal.
No son sólo elementos decorativos. Cada uno está puesto en el hall de entrada de Cramer 1667, en Belgrano, porque tiene un sentido, una razón de ser. Es que este edificio se construyó siguiendo las leyes del feng shui, técnica nacida hace más de 5000 años en China, que procura favorecer a quien habita en la casa.
Si bien antes era una metodología que se aplicaba puertas adentro, con la decoración y la disposición del mobiliario, ahora también es una técnica que se usa desde la concepción misma de un proyecto arquitectónico. La idea de construir un edificio feng shui surgió en 2003. Hoy, todos los departamentos están vendidos.
"Mi mujer, que estudió feng shui y lo aplicó en casa, se ofreció a hacerlo en los edificios que estábamos por hacer, como un detalle más. A partir de su idea, se me ocurrió que se podía transformar en el concepto integral del proyecto", contó el irlandés Jack Murphy, de Feng Shui Homes, la empresa desarrolladora del edificio de Cramer.
El éxito alcanzado motivó que se siguiera adelante: hoy, la empresa está construyendo tres edificios más en Belgrano. "Pensamos en este barrio porque es un mercado estable, no una moda. Pero, además, por la sinergia que se generará entre los edificios. El tema de la energía es muy importante para el feng shui", explica Murphy.
Precisamente, como para dotar de esta energía positiva a la obra desde el inicio, debajo de los cimientos están presentes los cinco elementos fundamentales: fuego, tierra, metal, agua y madera. "El chi [la energía beneficiosa] se activa con estos elementos que están presentes en la naturaleza", comenta Ana Cabuli, esposa de Murphy y encargada de aplicar el feng shui en los edificios.
Entre otros detalles, los paliers tienen pintado un arco iris porque representa el equilibrio, según explica Cabuli; y sobre las vigas -uno de los "accidentes" arquitectónicos sobre los que choca y cae la energía- hay una flauta de bambú para corregir y permitir un buen flujo del chi.
Difícil de conciliarPero según algunos especialistas, conciliar la arquitectura con el feng shui puede ser difícil, más cuando se trata de una propiedad horizontal.
"El feng shui es más individualista que colectivo porque los sectores buenos de orientación varían de una persona a otra", opina el arquitecto Marcelo Puente, del estudio Barragán Puente, que se especializa en aplicar estas técnicas milenarias.
Puente sostiene, además, que, por lo general, el criterio de diseño de un arquitecto choca con el de la técnica oriental. "Me ha pasado hacer diseños que arquitectónicamente están perfectos, pero que son opuestos a las leyes del feng shui", cuenta.
Marcelo Viggiano, director de la Escuela Hispanoamericana de Feng Shui, da un ejemplo de esta falta de compatibilidad: "Normalmente, en la arquitectura occidental se pega la cocina al baño para aprovechar las instalaciones y ahorrar costos de cañerías. Pero esto, desde el punto de vista del feng shui, no es válido porque la cocina y el baño son ambientes opuestos: uno es fuego y el otro, agua".
Otra cosa que no suele tomarse en cuenta en la arquitectura convencional son las paredes del dormitorio, uno de los lugares más importantes de la casa junto con la puerta de entrada y la cocina.
"En ese ambiente es muy importante la orientación de la cabecera de la cama, que puede ser este u oeste, según el grupo al que pertenezca la persona que duerme ahí. En el feng shui se deja libre una pared de cada orientación, cosa que no se toma en cuenta en las construcciones normales", explica Viggiano.
Además, cuando se construye una vivienda siguiendo los preceptos del feng shui, hay que prestar especial atención a la orientación y la zonificación donde se encuentra emplazada. "Siempre conviene tener cerca un espacio verde y evitar lindar con una industria o un ferrocarril porque generan contaminación ambiental y sonora", recomienda Viggiano.
En definitiva, según los especialistas, el feng shui intenta dar respuesta a ciertas percepciones que uno siente respecto de una casa. "Hay viviendas donde la gente se siente bien y otras en las que no. Esta técnica da respuesta a estas sensaciones", afirma Viggiano.
Será por eso por lo que Murphy sostiene que el edificio de Cramer es un edificio feliz. ¿Servirá esta técnica china para poner fin a las peleas de consorcio?
Por Laura Reina
De la Redacción de LA NACION