Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Un paseo cada vez más codiciado por las grandes marcas

Alvear atrae a las firmas más exclusivas

Información general

Valentino está a apunto de abrir su primera franquicia en el país, Chanel busca un espacio y también llegaría Gucci

Por   | LA NACION

"La avenida Alvear, la más elegante de Buenos Aires, es «el lugar» en el que tiene que estar una marca de lujo." Lo dicen en Ermenegildo Zegna, que esperó dos años para comprar el espacio ideal, un petit-hotel ahora en obra, con una inversión aproximada de 3 millones de dólares. En la vereda de enfrente, el flamante Palacio Duhau Park Hyatt revalorizó la cuadra gastando 75 millones de dólares.

Además de esa casa de etiqueta masculina, otra firma italiana abrirá en breve en el tramo entre Schiaffino y Ayacucho: Valentino, la primera franquicia que se abre en el país. Ocupa uno de los escasos locales de la avenida, donde se comenta que la francesa Chanel ha intentado dar con un espacio adecuado a sus necesidades, en reiteradas ocasiones y sin éxito. En la misma búsqueda, se dice, ahora estaría Gucci.

Tener el capital necesario para comprar o alquilar en una de estas ocho cuadras junto a las grandes marcas de lujo que empezaron a establecerse a principios de los 90 (Louis Vuitton, Polo Ralph Lauren, Emporio Armani, Hermès, Escada...) no siempre es suficiente. Hay que saber esperar. Roberto Ledo, director de la inmobiliaria Bullrich, que trabaja en Recoleta y Barrio Norte, explica por qué.

"Son pocas cuadras y los locales no abundan. La mayoría alquila. Que compren es raro, porque se trata de un mercado muy particular, que no tiene precio definido. Como no hay oferta, el día que está disponible un local la suma que se paga llega a ser muy interesante."

Quien quiera adquirir un departamento, de construcción clásica francesa, de materiales nobles, techos altos y pisos de roble, tampoco encontrará ninguna oferta en la Web, agrega Ledo. El m2 ronda los 3000 dólares. Cifras que pagan tranquilos los inversionistas extranjeros. "Es que en el mejor lugar de Madrid, por ejemplo, el metro les cuesta 13.000 euros. Buenos Aires es barato y ya hubo muchas inversiones", detalla.

Vida comercial

Antes de que se instalara el circuito de compras más paquete de Buenos Aires, la vida social de la aristocracia porteña giraba en torno al Alvear Palace Hotel, que fue fundado en 1932 y, con el príncipe de Gales como primer visitante ilustre, pronto se transformó en sinónimo de buen gusto.

Y si bien desde entonces las cosas también cambiaron en esta avenida, su clima de exclusividad permanece. Las mujeres mejor vestidas de Buenos Aires la frecuentan, el turismo la tiene como uno de sus imperdibles en Buenos Aires y por ella circulan los autos importados más llamativos.

Desde Jean Pierre Joyeros, Claudia Stad cuenta que su padre, hace medio siglo, fue pionero y precursor en la actividad comercial siempre selectiva de la avenida. "En aquellos años, Recoleta era un barrio residencial, rodeado de mansiones y embajadas que hoy son patrimonio histórico. Después siguieron su ejemplo otras firmas nacionales, que la consolidaron como corazón de la alta moda local. Sólo en los 90 llegaron las más prestigiosas marcas internacionales."

Desde 1972, Sylvie Burstin es licenciataria de la firma francesa Nina Ricci y sigue inamovible en su local de avenida Alvear al 1500. "Nos pareció adecuado instalarnos acá, cerca de la embajada de Francia. Fuimos de los primeros en abrir un local de moda. En principio, las firmas se concentraban frente al hotel Alvear, y eran zapaterías, casas de decoración, una concesionaria de autos, pero ropa no. Empezamos a hacer prêt-à-porter con la moldería original y géneros del exterior. Era el único lugar fuera de Francia en el que se confeccionaba la ropa de Nina Ricci."

Compras por dos

Sus vestidos cuestan aproximadamente 5000 pesos. Y no sólo los compran fieles clientas (algunas, vecinas del lugar), sino también empresarias que vienen por viajes de negocios: la presidenta mundial de una tarjeta de crédito líder en el mercado se acaba de comprar dos. Y otra ejecutiva, la dueña de Televisa, directamente encargó su vestido de novia.

En Emporio Armani, los que van y compran deberían estar conformes con lo que pagan. En esta firma cuentan que sus precios son similares a los de Italia y Nueva York y más bajos que en San Pablo. Por eso, además de argentinos, compran muchos brasileños y algunos europeos que se entusiasman con la propuesta. De todos modos, Emporio funciona también como parte del paseo, con su Caffé, que al mediodía sirve un menú ejecutivo.

Y si hay que definir el perfil de la clientela de esta avenida, Claudia Stad dice que "es un público exigente, actualizado, que viaja y compara tendencias y precios por Internet. Así nos permitieron conquistar el mercado local e internacional. Son los que piden atención exclusiva, como búsqueda de gemas (brillantes amarillos o rosas), en tiaras u otros diseños especiales".

Aires renovados

Nacido en el barrio y con el sueño cumplido de haber abierto su local, Dot Store, hace casi un año frente a la casa de su abuela, Laurencio Adot asocia la avenida a la Avenue Montaigne de París, a Madison Avenue de Nueva York y a Oscar Freire de San Pablo.

"Yo, como empresario joven, pensé que Palermo tenía un límite y que la avenida Alvear podía ofrecer una opción de compra joven." Pero admite que no es fácil: "Los grandes nombres asustan. Armani, Louis Vuitton, Escada. Tenés que estar a la par, porque la clientela que va a esos negocios y a los anticuarios sabe que es lo mejor en el planeta y buscan calidad".

A su local, ingresan un promedio de 20 personas por día, con mayor presencia argentina. "Aunque el número es bajo, lo importante es el poder adquisitivo." Pero la mayoría de los que circulan por la avenida son turistas: australianos, europeos y latinos.

Una nueva movida joven renueva los aires, sin perder esa sofisticación de la que todos hablan. La galería Promenade, especialmente, es el reducto de los que se dedican al diseño de autor y la prefirieron sobre Palermo. Primero llegó Verónica Santesteban con sus carteras y zapatos de cueros exóticos, bien barrocos; después, Amalia Amoedo, con Beleidades, una firma de lencería y corsetería.

Celedonio Lohidoy, que desembarcó con sus joyas este año, dijo: "Me decidí por Alvear por la clase de gente que camina por ahí. Las mujeres que compran mis diseños son sofisticadas, glamurosas. No elegí Palermo porque hay mucha gente que me copia; es un barrio caro, inseguro, y además, mis clientas no lo frecuentan. Llegan a la galería, toman un té en lo de Inés Berton, situación que remonta a los tiempos en que nos traían nuestras abuelas de paseo", concluye.

Puertas adentro cuentan que las clientas no siempre van a comprar. Si bien saben lo que quieren, un pasatiempo es probarse de todo. Adot, que en los últimos tiempos atiende los sábados, en persona, conoce todos sus movimientos. Se ven muchas madres e hijas, mientras sus maridos juegan al golf. "Las chicas más jóvenes tiran sus 4x4. Aclaro, no estacionan, las tiran. Y las grandes abuelas, como yo las llamo, llegan con chofer. Al mediodía, los jóvenes comen en el restaurante de Rodrigo Toso y los más clásicos van a la Munich." Puntos de encuentro de lo más familiares para los que viven entre turistas en la calle porteña más europea. .

TEMAS DE HOYCambios en el Banco CentralLa reforma del Código CivilJuan Carlos FábregaAlejandro Vanoli