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La fiesta del deporte

Meolans, Olimpia de Oro

Deportiva

El nadador cordobés, de 19 años, recibió la mayor distinción del deporte nacional; brilló en el último Mundial

Un Luna Park vestido de fiesta asistió a la consagración de José Meolans como el mejor deportista argentino durante 1997. El nadador cordobés, de 19 años, se llevó el Olimpia de Oro, la máxima distinción que anoche le fue entregada por el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Fernando de la Rúa, en la tradicional ceremonia de elección y premiación que organiza el Círculo de Periodistas Deportivos (CPD).

Esta vez no hubo mucho misterio a la hora de resolver el ganador: el velocista de Colegio Gabriel Taborín (Córdoba) sacó nítidas ventajas: 12 votos contra las 5 preferencias que cosechó el polista Adolfo Cambiaso (h.).

Los méritos de Meolans que, seguramente, influyeron en su distinción fueron sus excelentes actuaciones en el Mundial de pileta corta (25 metros), que se efectuó en Gotemburgo, Suecia. Allí, quedó a un paso del podio en los 50 metros -terminó cuarto- y ratificó sus notables condiciones en los 100 metros, prueba en la que alcanzó el quinto puesto.

Pasaron 36 años -desde 1961, cuando lo conquistó el inolvidable Luis Alberto Nicolao- para que un nadador de piscina se adjudicara el Olimpia de Oro. La salvedad corresponde porque en 1992, el premio recayó en Diego Degano, campeón mundial de aguas abiertas, una especialidad diferente, que también había impulsado a la consagración de Horacio Iglesias, en 1973.

Además, el CPD instituyó reconocimientos especiales a personalidades del deporte en nuestro país, como Guillermo Vilas, Gabriela Sabatini, José Pekerman, Daniel Passarella (lo recibió Ricardo Pizzarotti), Oscar Ruggeri, Marcelo Milanesio, Nora Vega, Daniel Scioli y Enzo Francescoli (entregado por Ramón Díaz).

La primera ovación de la noche se la llevó la atleta Solange Witteveen, quien inició el acto de la recepción de los Olimpia de Plata. Pero, seguramente, el momento más sentido de la fiesta fue cuando el conductor de la ceremonia, Fernando Bravo, nombró al ganador en ciclismo, el malogrado Miguel Clavero -recientemente fallecido en un accidente automovilístico- y sus padres, Irene y Miguel, subieron al escenario.

Varias novedades

Para esta 44a. realización de la entrega de los premios Olimpia hubo varias novedades al margen del regreso al Luna Park, luego de 16 años: la comercialización y algunas facetas de la organización corrieron por cuenta de la empresa Nuevos Clubes Argentinos. Pero quizá lo más significativo fue el hecho de que Meolans tuvo que escoger entre varias entidades de bien público para donar el Fiat Palio, dispuesto para ese fin.

Además, la transmisión habitual de este acontecimiento -a cargo de Telefé-, esta vez sirvió como nexo para que, en la concentración de Núñez, mientras esperan el choque decisivo de hoy ante Argentinos, los jugadores de River Salas y Francescoli recibieran sus respectivas distinciones.

Para él, no hay rivales invencibles

Cuando hace más de 20 años vi al norteamericano Jim Montgomery bajar la barrera de los 50 segundos en los 100 metros libres, pensé que esa fabulosa marca sería inaccesible para cualquier nadador argentino.

Sin embargo, me equivoqué, y en 1995 un cordobés alto y de tan sólo 17 años, pulverizaba la casi mítica marca.

José Meolans tiene esos atributos que no abundan; un físico muy adecuado para las pruebas de velocidad, en las que salvo rarísimas excepciones ninguna figura mundial mide menos de 1,95m; una gran potencia natural, que lo favorece notoriamente en largadas y vueltas, y una asombrosa disposición anímica para la competencia de máximo nivel, factor decisivo, ya que conocí a muchos campeones del entrenamiento que en plena carrera nunca lograban encauzar su potencial.

Meolans es todo lo contrario. Con 17 años bajó una marca histórica, luego compitió en el Mundial de Río de Janeiro en piscina corta (fue finalista), siguió mejorando todas sus marcas en pileta de 25 metros y recientemente también en pileta de 50.

No le importó nunca qué rival estaba a su lado en la partida; fuera el inglés Foster, el brasileño Borges o aun el mismo zar de la velocidad, el ruso Alexander Popov. Con todos compitió de igual a igual, a pesar de su escaso roce y de los problemas de entrenamientos por la falta de un natatorio de 50 metros en su provincia.

Y su consagración llegó este año, con sus notables actuaciones en el Mundial de Gotemburgo. A sus condiciones, debemos agregar la impecable conducción de su entrenador, Daniel Garimaldi, quien merece también una importante parte de la distinción.

Del futuro de Meolans, sólo puedo decir que aún no le encuentro techo, y que cuando termine de consolidarse técnica y físicamente, en un par de años ningún velocista del mundo resultará un rival invencible para él. .

Osvaldo Arsenio
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