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Un doloroso cachetazo recibió a Basile

En el debut del DT, la Argentina, que nunca armó sociedades ni ofreció garantías, cayó por 3 a 0 ante Brasil, en Londres; dos veces Elano y Kaká, los goleadores

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LA NACION
Lunes 04 de septiembre de 2006

LONDRES.- Se dijo históricamente, y más allá de algún traspié en una competición, que Brasil está siempre un escalón por encima del resto del mundo, pero nadie pensaba que la Argentina, con el estreno de un DT, ayer iba a perder por 3-0 en el Emirates Arsenal Estadium. Se apuntó que Brasil iba a sentir las ausencias de Ronaldo, Adriano y Ronaldinho, pero ayer goleó con dos tantos de Elano, la figura de Shaktar Donetsk, de Ucrania. Se agregó también que Brasil no estaba preparado para jugar sin enganche y que era una injusticia dejar a Kaká entre los suplentes, pero ayer demostró que con un esquema 4-4-2 se puede ser muy ofensivo. Se comentó que Dunga había llegado al seleccionado verdeamarelo para restringir la libertad de los jugadores, para que no sólo pensaran en el arco de enfrente, pero ayer, en ataque, los brasileños hicieron lo que quisieron en materia futbolística y los lujos también se sucedieron.

La prensa brasileña reaccionó furiosa con el DT y sus jugadores por el empate ante Noruega (1-1), en Oslo, en el comienzo del ciclo Dunga, pero ayer no pararon de tirarles elogios. Se pudo pensar, desde los apellidos, que un seleccionado argentino con Riquelme, Insúa, Messi y Agüero juntos resultaría una apuesta ofensiva interesante, pero no logró ensamblarse para dar vuelta un resultado adverso por dos goles. El 3 a 0 dolió bastante en el corazón del vestuario argentino, aunque hay que ser cuidadosos en el análisis.

Es cierto que la contundencia de Brasil fue positiva, tanto como que contó con más situaciones de riesgo que las tres que terminaron en la red de Abbondanzieri, como un mano a mano que el Pato le sacó a Robinho y otro al propio Elano; o un bombazo de Fred que encontró bien parado al arquero. Es cierto que Brasil jugó mejor, tanto como que, si la Argentina hubiera contado con una cuota de definición, la historia quizás hubiera sido otra. Es que antes de cada grito del carnaval -el 70% de los hinchas tenía puesta la camiseta verdeamarela - el equipo de Basile tuvo una chance para anotar: el 1 a 0 antes que el 0-1, el 1-1 antes del 0-2 y el 1-2 previo al 0-3.

Riquelme y, más atrás, Samuel, sin explicaciones en el final ante Brasil
Riquelme y, más atrás, Samuel, sin explicaciones en el final ante Brasil. Foto: A. Sack

En el arranque del partido, si Lucho González hubiera estado habilitado y definía bien, tras un centro de Riquelme solo debajo del arco, Elano no hubiera tenido esecontraataque que terminó a los dos minutos con la ventaja para Brasil. Si la buena combinación Riquelme-Messi (la única vez que hicieron una pared) y Tevez no contaba con el buen cruce de Lucio, en la acción siguiente Brasil no hubiera tenido tantos espacios para armar esecontraataque perfecto entre Kaká, el taco de Fred y la asistencia de Kaká para el segundo tanto de Elano que ingresó también por la derecha. Si el zurdazo de Insúa se transformaba en el 1-2, todavía hubieran quedado quince minutos para intentar el empate y en la devolución de esajugada Kaká no hubiera tomado tan libre el balón en la corrida previa al 3-0.

Brasil acertó con la marca personal de Gilberto Silva sobre Riquelme, en la posición de Robinho (le ganó la espalda a Mascherano) y en los anticipos de Lucio y Juan sobre Messi y Tevez. Hizo el dos-uno con Elano y Cicinho por la derecha, esperó bien ubicado atrás y salió rápido de contra. La Argentina nunca armó sociedades y el tándem que más lo sufrió fue el de Clemente con Bilos. Igual, Basile acertó con el cambio de Somoza y el adelantamiento de Zabaleta como volante tras el ingreso de Samuel, pero el envión sólo duró los primeros 20 minutos del segundo tiempo.

Antes se mencionó el porcentaje de azar en las resoluciones de las jugadas, pero se dieron así. Igual, la mirada debe apuntar más allá. Al rendimiento de ambos seleccionados. En esa creación de los nuevos modelos, la camiseta de Dunga en Brasil parece acomodarse a su medida y con el valor del recambio, y la de Basile, en la Argentina, en cambio, está en plena confección. Necesitará más que un cambio en el timón. No existen las soluciones mágicas. Hay que respetar los tiempos e ir con cuidado. Si no, alcanza con observar lo que se hablaba de Brasil hasta hace apenas dos días.

El historial se tiñe de verdeamarelo Con el partido N° 91 entre ambos países, ahora el clásico sudamericano favorece a Brasil, que suma 35 victorias contra las 34 de la Argentina; además, empataron en 22 ocasiones. De las veces que se cruzaron en Europa, la ventaja es cada vez mayor para los verdeamarelos, que se impusieron en 1974 y 2005 (en Alemania), 1982 (en España) y ayer. La Argentina sólo ganó en Italia 1990.

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