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Carlos Salinas de Gortari: de la presidencia al exilio

Lunes 04 de septiembre de 2006

1988

El 6 de julio de 1988, Carlos Salinas de Gortari -un brillante economista formado en Harvard que descollaba en el hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI)- fue declarado vencedor en las elecciones presidenciales de México.

Aunque había superado a su contrincante Cuauhtémoc Cárdenas por casi 20 puntos, las elecciones quedaron registradas en la opinión pública mexicana -y mundial- como una de las menos transparentes de la historia.

Salinas de Gortari, en 2004
Salinas de Gortari, en 2004. Foto: Archivo

Ocurre que los primeros cómputos daban como ganador a Cárdenas, hasta que una extraña y llamativamente oportuna avería del sistema de cómputos determinó que se decidiera no dar más informes parciales sobre el recuento y que se declarara un ganador antes de la medianoche.

Sin embargo, Salinas de Gortari no dejó que ese defecto de origen afectara su mandato. De hecho, el PRI tenía el poder hegemónico en México desde 1929 y todos los presidentes venían de ese partido, que amañaba sistemáticamente las elecciones para hacerse con el triunfo.

Durante su gestión, logró un fuerte crecimiento económico gracias a una agresiva política de privatizaciones que afectó a todas las grandes empresas del Estado. Así, se permitió el ingreso del capital privado en la telefónica Telmex -cuyo propietario, el magnate Carlos Slim, es uno de los hombres más ricos del mundo-, a las aerolíneas, los seguros, las cadenas hoteleras, los medios de difusión y, finalmente, la banca.

Otro de los hitos de su política económica fue la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, por sus siglas en inglés) con Estados Unidos y Canadá, que entró en vigor el 1° enero de 1994, el mismo día en que se produjo el levantamiento contra el gobierno del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

En marzo de ese año -el último de Salinas de Gortari como presidente- fue asesinado el candidato favorito para las elecciones Luis Donaldo Colosio y, poco después, José Francisco Ruiz Massieu, el procurador a cargo de la investigación. También se elevó increíblemente el gasto público, lo que alarmó a los compradores de bonos mexicanos y desató lo que posteriormente se conocería como "efecto tequila".

2004

Inmediatamente después de dejar el cargo, Carlos Salinas de Gortari recibió la condena de su propio pueblo y de la comunidad internacional, que lo había ensalzado por propiciar la modernización de México y que, luego de su mandato, lo veía como un corrupto que había ampliado las diferencias sociales.

Para peor, su hermano Raúl fue arrestado tras haber sido acusado de tráfico de influencias, corrupción, evasión fiscal y la autoría intelectual del asesinato de Ruiz Massieu. El 1° de marzo de 1995, el ex presidente se declaró en huelga de hambre por 36 horas y alegó que el arresto de su hermano y las críticas mediáticas que le atribuían la crisis del tequila provenían de su sucesor Ernesto Zedillo.

Dos días después, abandonó México y regresó muy esporádicamente durante los seis años de gobierno de Zedillo. Vivió en Estados Unidos, Cuba y Canadá, para afincarse finalmente en Irlanda, país que carecía de tratado de extradición con México, desde donde prestó declaración en 1996 y en 1997 por el asesinato de Colosio.

En octubre de 2000 presentó en su país su libro "México, un paso difícil hacia la modernidad", en el que acusaba a Zedillo y se absolvía de responsabilidad por la crisis de 1994.

Su hermano Raúl, que había sido originalmente condenado a 50 años, fue liberado el año pasado, tras 10 años de prisión, exonerado del homicidio de Ruiz Massieu. Actualmente el ex presidente se desempeña como consejero ejecutivo del Grupo Dow Jones, que edita el diario The Wall Street Journal, vive con su segunda esposa, Ana Paula Gerard Rivero, y realiza actividades sociales para promover el desarrollo de las comunidades más pobres de México.

Leandro Uría

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