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Un contundente ensamble instrumental

Martes 05 de septiembre de 2006
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Presentación del disco "Once y veinte", del guitarrista Marcelo Mayor , con Gabriel Santecchia en saxo tenor y soprano, Guillermo Romero en piano, Arturo Puertas en contrabajo y Eloy Michelini en batería. Próximo show: mañana, a las 21.30, en Notorious, Callao 966. Nuestra opinión: bueno

Una muestra de contundencia a través del preciso ensamble instrumental mostró el quinteto liderado por el guitarrista Marcelo Mayor en la presentación del disco "Once y veinte". Mientras los grupos que actúan en los clubes porteños se apoyan, básicamente, en el trabajo de los solistas y la labor colectiva es la mayor parte de las veces sólo correcta, en este caso los temas, sus arreglos y su concepción general cuentan con un plus de ajuste que realza el trabajo compositivo de Mayor y coloca a este quinteto entre las propuestas más sólidas de la actualidad.

El repertorio, casi íntegramente original, muestra una aproximación moderna al hard bop. El esquema de los temas se repite en el contraste enfatizado por los estilos de los solistas: tres de ellos, expresivos o verborrágicos -el saxofonista Gabriel Santecchia, el baterista Eloy Michelini y Mayor-, y los restantes -el pianista Guillermo Romero y el contrabajista Arturo Puertas-, de discursos más de tono introspectivo.

Así las cosas, la marcha de la música corrió a través de arcos de tensión-relajación que le dieron a la presentación un constante vaivén que resultó en primer término interesante, aunque quizá cierta falta de concisión en los temas afectó la potencia de los mensajes.

En efecto, los temas parecen necesitar de varias exposiciones por parte de cada solista, lo que terminó por generar cierta reiteración salvada, en cierta medida, por la calidad de las individualidades y por un ensamble ajustado.

"Be Bop" sonó más bien como un hard bop, con una introducción de suaves aromas latinos. En la frase inicial, Romero planteó un call-response como acompañamiento que realzó el solo de Mayor, un guitarrista inteligente cuyo solo tuvo una lógica de desarrollo moderno y de creciente tensión, en el que fue tomando velocidad hasta culminarlo en un ataque profundo.

Por su parte, Santecchia mostró que tiene influencias de Coltrane y que la velocidad puede esconder la calidad del mensaje, ya que durante algunos momentos sus solos fueron escalas y sucesiones de acordes casi de manera mecánica.

En cambio, Romero hizo gala de una sólida inspiración, desde la cual elaboró sus improvisaciones, de tono reflexivo y en las que el mensaje consiguió ser el protagonista. Mientras fue desenrollando su solo, muchas veces con una actitud física que sugirió un verdadero esfuerzo, la música lentamente se fue eslabonando; las ideas sueltas poco a poco tomaron una forma más general para terminar en una suerte de síntesis, en la que tanto el ritmo como el swing jamás desaparecen ni pierden potencia.

En "Gris pleno", Mayor hizo una intro con arpegios que cobraron aquí el valor de imágenes, mientras que cerca de la mitad de este tema Puertas se lució con una improvisación sobre las líneas originales y fuerza expresiva.

El cierre fue con "Once y veinte", un tema ágil y con una figura melódica fácilmente recordable. Otra composición en la que el contraste que exhibieron los estilos de los diferentes solistas hizo que el grupo sonase interesante y con una libertad propia del jazz.

César Pradines

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