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Rigor, audacia y experimentación en un buen film local

Jueves 07 de septiembre de 2006
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LA NACION
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"4 mujeres descalzas" (Argentina/2004-5, color; hablada en español). Dirección: Santiago Loza. Con Eva Bianco, María Pessacq, María Onetto y Mara Santucho. Guión: Santiago Loza. Fotografía: Willy Benhish. Música: Fernando Tur. Edición: Stephanie Mahet y Laura Bua. Presentada por Primer Plano. 90 minutos. Sólo apta para mayores de 13 años. Nuestra opinión: muy buena

Quienes hace menos de dos años descubrieron, gracias a "Extraño", a un narrador riguroso y sutil, capaz de retratar situaciones de incomunicación o de angustia profunda con una expresividad intensa y recatada a la vez, encontrarán en "4 mujeres descalzas" muchas de las huellas y señales planteadas en aquella celebrada opera prima y también nuevos interrogantes, que hablan del crecimiento de un realizador que con apenas dos películas ya exhibe una mirada de rara coherencia estilística y narrativa.

Con un guión desarrollado en el programa de residencias del Festival de Cannes, el cordobés Santiago Loza vuelve a ocuparse de personajes que están casi todo el tiempo solos, ensimismados, escépticos y hasta resignados a dejarse ganar de a poco por una tristeza casi existencial.

Loza, que en "Extraño" había concentrado la atención en el subyugante personaje del cirujano encarnado por Julio Chávez, multiplica y reparte aquí ese tono contemplativo, monocorde y aparentemente sin salida en cuatro mujeres unidas por lazos afectivos profundos u ocasionales que la trama prefiere no subrayar, tal vez intentando que el espectador procure descubrir por las suyas cuál es el vínculo real que las congrega.

El espectador, a la vez, es también puesto por Loza ante un desafío parecido al de "Extraño" en esta historia ambientada en un verano cuya pesadez trasciende el simple dato de las altas temperaturas: la paulatina imbricación de una serie de viñetas, estampas y escenas que en los primeros tramos del film se suceden sin aparente conexión entre sí. Algún entendible desconcierto llega a asomar entre quien asiste a una sucesión de llamadas telefónicas cargadas de incertidumbre, conductas azarosas y diálogos enigmáticos, en los que más que una lógica entre pregunta y respuesta los personajes tratan de sobrellevar la pesadumbre y encontrarles significado a sus respectivas existencias.

El misticismo, la angustia ante la muerte, la ruptura de los vínculos familiares, el temor ante la llegada de un hijo y los conflictivos vínculos afectivos (aquí, el hombre sólo aparece representado por medio de una pulsión sexual y casi en un estado de naturaleza) llevan a las mujeres a romper de a poco sus respectivas desconfianzas y a animarse, con más acompañamiento y silenciosa solidaridad que respuestas certeras, a encontrarle algún sentido a la realidad.

Con algún apunte más preciso de crítica social (aquí, las cuatro protagonistas están desempleadas y viven entre el deterioro y la escasez) y el pudor acostumbrado (los personajes aparecen muchas veces detrás de velos o visillos), Loza se asoma al universo femenino con una mirada calma, tierna y piadosa, sin caer jamás en el sentimentalismo. Con todo, ese despojamiento que ya identifica al realizador puede resultar un poco árido para espectadores acostumbrados a acciones más dinámicas y personajes retratados sin tanta elusividad.

"4 mujeres descalzas" es la ratificación de la búsqueda coherente, con señas de identidad cada vez más visibles, de un realizador en el que se combinan rigor, audacia y experimentación y que sabe respaldarse una vez más en el notable trabajo visual de Willy Benhish y en el compromiso profundo de cuatro actrices dispuestas a una entrega absoluta.

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