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Fashion Buenos Aires II

Colecciones con firma y otras propuestas

Jueves 14 de septiembre de 2006

Nadine Zlotogora Desde la infancia, el viento y el agua

El sonido de una cajita de música acompañó el desfile, que una vez más retorna a la infancia, de donde recupera elementos para armar sus colecciones: molinos de viento y agua que traslada a una moldería espiralada y llena de volumen.

Pliegues que simulan aspas de molinos, estampas en caracol y formas cíclicas se combinan con dibujos de chicos -con globos, andando en bicicleta o regando plantas- en faldas balloon con vivos, camisas a rayas de corte irregular, pantalones con puños o a cuadros, y vestidos con volados y transparencias en colores desgastados. Modelos grandes y chicos llevaron coronas y cetros de metal, ruedas y carritos ("juguetes que me hubiera gustado tener", comentó Nadine). Para usar sólo en dosis moderadas.

Posse También sigue la bohemia de los años 70

Culto a la década del 70 rindieron las hermanas Lupe y Pilar Posse, que conjugaron el pop y la bohemia de esa época en una colección de prendas actuales y ponibles.

El fuerte de la propuesta son los estampados con labios, corazones, plumas y dibujos abstractos y psicodélicos que se apoderan de shorts de gabardina, camperas con capucha, y blusas y vestidos de gasa de distintos largos y con mucho vuelo. Más formales, los pantalones ajustados, las chaquetas bomber y las remeras y saquitos marineros. Todo se tiñe de violeta, fucsia, colorado, verde, chocolate, habano, negro y crudo.

Para la noche, strapless con faldas ultracortas, tipo bombón, que se inflan y se pliegan en capas para crear distintas caídas con cinturas bien marcadas a fuerza de cintos anchos.

A.Y. not dead Los ochenta no murieron, vuelven con minis y enteritos

La no muerte, la obsesión de A.Y. not dead que proyectó su nombre en el tema del amor y mostró, en un cortometraje producido por Ruy Krygier, una colección no apta para mayores de edad. Una visión exacerbada y amplia del amor, llevada a la ropa con acento en una fuerte sensualidad, en un libre juego de colores sobre estampados geométricos, versiones de rayas, lunares y estrellas en vinilo que remiten a las mujeres fotografiadas por Helmut Newton. Un amor que incluye pasiones desenfrenadas, con estampas de cuchillos sangrantes. Dominan las superposiciones.

Los talles llegan a la cintura en shorts y minifaldas baloon, vestidos con volados, y enteritos con accesorios en vinilo y algo de acrílico. Los hombres que no mueren visten sacos de un botón superentallados y pantalones achupinados con tiro suelto. Ochentoso y teens.

María Pryor Un imperio, que es corte y estilo

Con acento francés desde los parlantes, se presentó El Imperio contraataca . Su nombre lo dice todo. Vuelve al corte imperio, en tapados y vestidos con mucho trabajo artesanal, especialmente en ribetes que cruzan en forma vertical y se transforman en largas tiras con movimiento. En las faldas, géneros suaves y vaporosos se superponen hasta lograr un volumen justo, sin desmesura. Los botones al frente de los pantalones, y otros con forma de globo a la altura de la cadera, también evocan bailes palaciegos. Alude a diosas grecorromanas en ballerinas, con cintas enlazadas en el pelo. Y también contraataca con vestidos llenos de pétalos o con apliques de flores hechos del mismo género. Sus colores, blanco y rosa. Revive el colorado (su favorito) y el amarillo estridente. Los buenos géneros y la confección saltan a la vista. El imperio de María Pryor sigue en pie.

Hermanos Estebecorena Siempre urbanos y cancheros

Desfile-zapping con un público DJ, al menos, que intervenía en la búsqueda de la música. Todas las manos sintonizando radios con pocas miradas en la pasarela. Es que los Hermanos Estebecorena organizaron un desfile en silencio, el audio sólo era posible en los auriculares que circulaban por las primeras filas, con opción a seis canales: para oír bandas, precios de la ropa y comentarios. Lo suyo, un formal desestructurado, bien urbano, siempre con recortes, bolsillos, detalles que resultan en prendas funcionales. Ahora, también en bermudas y knickers, pantalones más bien rectos y hasta trajes. En modelos que parecían llevar estetoscopios, no dejaron ropa afuera; desde interiores hasta trajes, se ven bien en jóvenes urbanos y modernos.

Rapsodia Hippie, tribal y actual

Que nunca falten las polleras hippie, las camisolas y esas plataformas de yute tan setentosas, parece que dicen, cada temporada, Josefina Helguera, Sol Acuña y Gabriel Pilas. Pero esa bohemia que los define, este verano llega más neta y especialmente chic.

Una buena selección de estampados de flores, de aires étnicos, inspirados en tribus de Africa, y otros geométricos dan color a vestidos enlazados al cuello, cintura en su lugar, o strapless, en los que dominan los tonos tierra, verde y colorado, para usar con cinturones anchos trenzados. Otro equipo para toda hora: top color piel, en tul bordado a lunares, para usar con un jeans más azulado que de costumbre, y un regreso, el corte chupín. Más estilos veraniegos, un safari moderno de chaqueta y babucha, multipropósito. La onda bahiana, en elaborados vestidos blancos. El masculino, con chaleco sastrero, sin camisa. Y algo más personal, el short negro de satén con bolero en géneros de la India. Actual y colorida.

Mariana Dappiano Frunces y espirales que afirman una identidad fuerte

Con imágenes de cadenas de ADN en videoarte hacia el fondo de la pasarela, la diseñadora mostró los principios que determinan una prenda a la medida de un ser único e irrepetible. La identidad , nombre de la colección, se basa en las formas espiraladas de las huellas digitales, y usa los frunces y ribetes como recurso. En vestidos blancos, negros y crudos, estos círculos se adentran en la prenda, y juegan con volúmenes y texturas. Las faldas se llenan de relieves, a la manera de mármol esculpido, que alterna redondez y rigidez. Los tejidos de seda adornan los bustiers de algunas prendas, o se presentan en sacos y suéteres también en gris perla. Es una colección bien de autor, para las que quieran desestructurarse. Hay pocas prendas que respondan a las tipologías más convencionales. Una posibilidad para sentirse única.

Juana de Arco Tipologías hogareñas, colores selváticos

El paso de una novia (la chef Narda Lepes), seguida por las damas de honor, dio comienzo -después de tirar el ramo- al desfile de Juana de Arco, que presentó una colección pintoresca, pero muy difícil de bajar de la pasarela. Al ritmo de las coplas en vivo de Luna Monti y Juan Quintero, Mariana Cortés apela a la seguridad hogareña con vestidos, faldas y shorts de estampado cuadrillé elaborados con las tipologías de delantales y batones de tradicionales amas de casa.

Con influencias del río Paraná, la fauna y flora misioneras, soleros largos con canesú de ñandutí, capuchas elaboradas con patchwork de flores de tela, y calzas y musculosas con dibujos de mariposas, tucanes, frutillas, cerezas y mucha vegetación selvática. Todo muy colorido, con toques fluorescentes.

Class Life En líneas envolventes, trajes para nere

Misterio en la mitad de la sala, oculto por cortinas blancas, sonido de agua y mucho humo. La intriga duró unos minutos hasta que las luces revelaron una réplica de la fuente Las Nereida s, de Lola Mora, de la que las ninfas bajaron para conquistar la pasarela. Y emergieron trajes de baños de líneas griegas y formas envolventes, plisados de tules, drapeados seductores, estampados laminados y apliques de tachas con hot fix . Lo más fuerte, triquinis, biquinis con caderín, culottes altos hasta la cintura, corpiños armados y enterizos strapless en blanco, negro, y todos los metalizados. Diseños que bien se podrían usar fuera del agua con una buena falda o un pantalón. Final del desfile y las ninfas ... de vuelta a la fuente.

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