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Alternativas: en el partido de Villarino, provincia de Buenos Aires

Viñedos en los médanos

Campo

Daniel Di Nucci tuvo la idea de plantar parrales en una zona considerada poco apta para ese cultivo y hoy está a punto de vender sus primeros vinos

MEDANOS.- Al vencer los preconceptos y aprovechar los aires frescos nocturnos del mar y la buena temperatura del día, un grupo de emprendedores lleva adelante un viñedo en esta cabecera del partido de Villarino, que ya le ha redituado muy buenos frutos y estiman que en breve también serán muy buenos los resultados económicos de esta inversión a largo plazo, que ya ingresa en su quinto año.

No son pocos los que se han preguntado por qué aquí si no hay montaña y sólo llanura y médanos de arena, como el mismo nombre del lugar lo indica. La respuesta no se hace esperar. Daniel Di Nucci, ingeniero agrónomo criado en el lugar y que recuerda alguna que otra plantación de este tipo en las quintas de esta zona, es quien responde el interrogante.

"La inspiración la tuve a raíz de un viaje que realicé por la campiña francesa, donde pude observar que se producían muy buenos vinos en una zona con características similares a las de Médanos. Ahí caí en la cuenta de que no sólo se pueden cultivar buenas vides en la montaña y lejos del mar, como piensan tantos argentinos. Entonces, se me prendió la lamparita", comentó Di Nucci. "Yo -agregó- amigo del vino y con las ganas (no materiales todavía) de elaborarlo, lo venía pensando desde hacía algún tiempo y esa visita cerca del Mediterráneo fue el disparador."

Este emprendedor tenía un dato concreto en su memoria acerca de que se podía producir vino en Médanos, porque alguien lo había hecho en la primera mitad del siglo pasado. Pero aquella experiencia se había realizado a pequeña escala y con una tecnología muy limitada.

Se desarticuló principalmente por una cuestión sanitaria: el Ministerio de Agricultura provincial exigió que se erradicara una buena cantidad de viñedos, entre ellos los de Médanos por temor a la filoxera, una peste en las plantas que en Europa provocó muchísimo daño.

Las otras razones que Di Nucci encontró para llevar adelante el proyecto surgieron de las largas conversaciones que mantenía con su padre, Luis Di Nucci, productor agropecuario de Médanos, emprendedor y defensor del desarrollo local, que apoyó fervientemente la utilización del Río Colorado para regar la parte norte del partido de Villarino. Proyecto éste que data del siglo XIX y que, según especialistas de la Universidad del Sur, es de factible realización, aunque deben ponerse de acuerdo para ello tres provincias: Río Negro, La Pampa y Buenos Aires. Eso por ahora no se logró, pero cuando se concrete tornará estas tierras más aptas aún para la vitivinicultura.

"Como tenía aquellos antecedentes de que aquí se había cultivado la uva y aprecié un lugar de características similares en el sur de Francia, me decidí a empezar con una hectárea y media y con ocho variedades de uva", contó este vitivinicultor.

En realidad, probó con esa cantidad para determinar qué variedad se adaptaba mejor. "Fue así como hice una selección con la pretensión de ingresar al canal comercial. Las ochos variedades que se elaborarán son Cabernet, Malbec, Tannat, Syrah, Tempranillo, Merlot, Chardonnay y Sauvignon Blanc. Comenzamos a organizarnos en septiembre u octubre de 2000 y el 1° de diciembre de ese año ya empezamos a poner las plantas", recordó.

Di Nucci ahonda un poco más en la explicación -vino de por medio- y señala que la vid requiere determinados cuidados, porque es muy susceptible a hongos y hay que hacer varios controles, sobre todo después de cada lluvia. "Eso es acá, en Francia y en cualquier lugar del mundo", acotó.

En cuanto a la integración del grupo inversor, Di Nucci aclaró que él es sólo uno entre varios. Su participación en esto es muy intensa por ser el que se ocupa del tema, el técnico y el que esta día a día. Los otros socios son Pablo Rasore, Alejandro Tosi y Jorge Jasson (este último es el socio mayoritario y actualmente vive en Nueva York).

"Desde Mendoza, trajimos al enólogo Ricardo Dolcemascolo, que se radicó con su familia en Médanos, y pasó a formar parte del equipo. También tenemos gente como don Pedro Aravena, que es un hombre conocedor que acompaña a mi familia desde hace años", relató el emprendedor.

Este es el primer año que el grupo denominado Viñedos Médanos producirá comercialmente. "La cosecha 2006 es la primera que vamos a volcar al mercado. Y la estamos haciendo con la tecnología y metodología que demanda hacer vinos de excelencia. Hasta ahora, todo se centró en ensayos que nos sirvieron como experiencia. Creemos que en muy pequeña escala vamos a aparecer para fin de año con los vinos blancos, que son los que se terminan antes."

Después, posiblemente sigan con un vino como el Merlot, que es fresco y rápido. El resto de los vinos requiere un poco más de elaboración y estacionamiento, así que probablemente tengan una aparición progresiva.

Según Di Nucci, la mayoría de los tintos necesita más estacionamiento y por eso tiene que pensar en su aparición en el mercado para septiembre u octubre de 2007.

Inversión e instalaciones

La inversión inicial abarcó la compra de otras 40 hectáreas de campo en los alrededores de la hectárea y media inicial. "Estamos en un desarrollo de las plantas que no han alcanzado el total del potencial y nos situamos en el 20% de lo que va a llegar a ser. Hemos cosechado 56.000 kilos y elaborado alrededor de 30.000 litros de vino."

El recorrido por el viñedo también lleva a conocer las instalaciones que debieron construirse, como sótanos y establecimientos para el estacionamiento del vino. "La inversión que se ha hecho hasta ahora ha sido importante, pero no es todo. Dentro de esta etapa experimental hemos probado un montón de cosas. Hasta el año pasado tuvimos unas barricas de las que nos tuvimos que deshacer por recomendación de nuestros consultores, que nos indicaron que no eran adecuadas."

Así fue como debió adquirir nuevas barricas en Francia y Estados Unidos (las primeras cuestan unos 700 euros y las segundas, unos 650 dólares). "No hay muchas otras barricas, generalmente las de mejor calidad son las de origen francés, que están hechas con roble americano."

En este sentido, existe un dato económico muy importante, que incide directamente en la calidad del vino: "Una barrica dura sólo tres años, no más, después debemos desecharla. Además hay que utilizarla con mucho cuidado, porque una vez que se sacó el vino hay que llevar adelante una cantidad de procesos para conservarla. Debemos evitar el desarrollo de algún hongo o microorganismo que la afecte. Hay casos de bodegas que han tenido que tirar cientos de barricas con todo el contenido".

Con vistas al futuro, el emprendedor comentó: "Nosotros hemos comprado un campo con la idea de ampliarnos y desarrollarnos más adelante. Para 2010 y 2011, esperamos producir unas 280.000 botellas, que equivalen a 200.000 litros de vino. Es para cuando las plantas y las producciones de las actuales 25 hectáreas estén en una etapa de madurez".

Mientras tanto, Di Nucci disfruta del éxito de su primer desafío: cultivar la vid en medio de los médanos.

Con paladar internacional

MEDANOS.- Los integrantes del grupo Viñedos Médanos aguardan para noviembre la llegada de Alberto Antonini, reconocido enólogo italiano, titular de Matura Internacional, que es la consultora que le brinda asesoramiento enológico, agronómico, equipamiento y tecnología a la bodega. "Con él definiremos los cortes de nuestros vinos", comentó Daniel Di Nucci, que aguarda ansioso la opinión del experto.

En tanto, mientras se espera la llegada de Antonini, el proyecto sigue creciendo: en estos días se puede observar la ampliación del edificio bodega con la reciente instalación del equipo de fraccionamiento. También avanza la construcción de una cava enclavada en el interior de un médano lindero al establecimiento. En ese lugar se realizará la degustación y venta. "Con respecto a las marcas, todavía estamos corriendo contra reloj para definirla. Esa será la próxima novedad, antes de la salida al mercado", prometió Di Nucci.

La tierra del ajo recibe nuevos aires productivos

MEDANOS.- Esta localidad es la cabecera del partido de Villarino. Ubicada a 45 kilómetros al oeste de Bahía Blanca y a 750 de Buenos Aires, es la sede de la Fiesta Nacional del Ajo, producción por excelencia en la región que en los últimos tiempos ha sufrido los avatares del mercado.

Los terrenos áridos no han permitido aquí la expansión de otros cultivos, al menos hasta que se concrete la obra de riego a través del río Colorado, un proyecto centenario que aún parece lejos de concretarse.

La aparición del proyecto de la familia Di Nucci se agrega también a otras alternativas de producción que analiza la Municipalidad de Villarino en la región, como la plantación de olivos y, en breve, la habilitación de un frigorífico para la faena de conejos, con lo que desarrollaría la cunicultura zonal.

Estudio favorable

La producción vitivinícola decidida por Di Nucci y sus socios está ligada también a un estudio realizado en la Universidad Nacional de Cuyo, en el que se certificó que esta zona con suelos arenosos y médanos y con escasas lluvias, pero a diez kilómetros de la costa marítima por la ría de Bahía Blanca, se enmarcaría dentro de las condiciones para producir la vid.

En tal sentido, Di Nucci destacó que estas tierras están a 39 grados de latitud sur y Mendoza a 33, y comparó la región del sur de Francia directamente con la Patagonia. "Deberíamos ubicarnos a la altura de Península Valdés. Cada región del mundo tiene particularidades que surgen de la combinacion de suelo, agua, clima y factor humano. Nuestro suelo tiene la suya para encarar un proyecto de estas características", afirmó el novel vitivinicultor.

En tanto, invitó a que lleguen otros emprendimientos de estas características. "Para nosotros será una satisfacción que toda la región de Bahía Blanca y su entorno adopte como propio este proyecto y se identifique con él."

Recordó que a principios del siglo XX, entre 1920 y 1950, se realizaron los primeros intentos de plantar vides en la zona, proyectos que venían de la mano de los inmigrantes italianos y españoles que llegaban por estos pagos. El intento alcanzó a cubrir unas 200 hectáreas, pero por razones de falta de asesoramiento para el desarrollo de las plantas y cuestiones sanitarias, debió dejarse de lado. .

Por Oscar Baltian Para LA NACION
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