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El texto de la carta

A continuación se reproduce el contenido de la misiva de Reynaldo Bignone

Miércoles 04 de octubre de 2006 • 09:42

"¿A quién se le ocurre arremeter contra molinos de viento? Lo primero que surge para contestar semejante pregunta, es pensar en algún descerebrado.

"Don Miguel de Cervantes Saavedra hizo que dos personas, un flaco, alto sobre un caballo y un petiso, gordo sobre un asno, armados apenas con lanzas, no solamente lo hicieran, sino que además vencieran, ya que ellos perduran en la historia literaria mundial y de los molinos de viento nadie se acuerda y sólo muy pocos saben lo que son.

"Podríamos decir que así nacen los Quijotes y las quijotadas y también se reproducen en modernas embestidas contra molinos de viento.

"Sin necesidad de mirar demasiado lejos, podemos referirnos a un caso reciente. Hay algunas diferencias, ya que ellos no son ni altos ni petisos, ni flacos, ni gordos, no van a caballo ni en mula: Son JOVENES.

"Además no arremeten contra molinos de viento, sino contra personas de carne y hueso que, cargados de odio, deformaron la moderna historia argentina. Y ellos, que no la vivieron, pretenden ponerla en su lugar. ¿Qué es esto sino una heroica quijotada?

"¿Cuánto más cómodos y tranquilos estarían si no se hubieran embarcado en esto?

"Es mucho lo que arriesgan en épocas difíciles y ellos lo saben. Sin embargo, armados de la verdad y los principios, sin lanzas como los personajes de Cervantes, pero con dedicación, trabajo, organización, la palabra oral y escrita, siguen adelante, seguros del triunfo final, ya que la verdad se puede deformar u ocultar por un tiempo, pero al cabo, aparece en toda su magnitud.

"De los personajes cervantinos también surgió aquello de ladran «Sancho, es señal que cabalgamos». Estos modernos Quijotes, un 24 de mayo, vísperas del día de la Patria sintieron ladrar. Se miraron asombrados y pensaron ...estamos cabalgando. Y es cierto. ¿Quién puede negar que están cabalgando?. Y ¡como!

"Qué difícil nos resulta a los que ya no somos y nos quedan pocas fuerzas decirles a estos chicos: ¡sigan adelante! Terminen lo que nosotros no supimos ni pudimos terminar.

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