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Amplio reclamo por una amnistía

Lo hicieron familiares de víctimas de la subversión; el acto de la izquierda tuvo escasa convocatoria

Viernes 06 de octubre de 2006

"Le pedimos al Congreso una consulta popular para alcanzar la más amplia amnistía general y ofrecemos nuestra mano abierta, incluso a aquellos que asesinaron a nuestros padres", propuso el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo de Argentina (AVTA), José María Sacheri, al cerrar anoche el acto por el Día Nacional de Homenaje a las Víctimas del Terrorismo en la Argentina.

Para recordar el aniversario del ataque subversivo al Regimiento de Infantería 29 de Formosa, ocurrido el 5 de octubre de 1975, en el que murieron 14 militares, AVTA, la agrupación Argentinos por la Memoria Completa y otras organizaciones civiles vinculadas con militares muertos durante la década del 70 reunieron ayer a más de 7000 personas en la plaza San Martín.

La concentración, delante del monumento al Libertador, fue casi el doble en número que la efectuada por esas entidades el 24 de mayo último, y durante la cual hubo una fuerte defensa de la acción de las Fuerzas Armadas y de seguridad en la lucha antisubversiva y de fuertes cuestionamientos a la política de derechos humanos que encara el presidente Néstor Kirchner.

El acto tuvo apoyo de foros de militares retirados, de uniones de promociones, de ex militares carapintadas, veteranos de Malvinas y de retirados de Paraguay y de Uruguay. Entre los asistentes no se vio a ex militares emblemáticos de la dictadura. En un segundo plano se mantuvo María Cecilia Pando, la esposa de Pedro Mercado, que fue pasado a retiro obligatorio.

Aunque el fondo de la cuestión no varió entre una convocatoria y otra, sí fueron ayer notables los discursos tendientes a alcanzar la concordia de los argentinos y a mirar hacia el futuro. "No se puede crecer de la mano de los que deforman los hechos. El pasado es vergonzoso, timorato y cobarde aunque lo quieren hacer pasar por heroico", dijo Ana Lucioni (Argentinos por la Memoria Completa), hija del teniente 1° Oscar Lucioni, muerto durante un ataque guerrillero.

Hasta el cardenal primado de la Argentina, Jorge Bergoglio, envió un mensaje de apoyo: "Debe ser este espíritu de reconciliación el que nos anime en el presente, alejándonos tanto de la impunidad que debilita el valor de la justicia, como de rencores y resentimientos que pueden dividirnos y enfrentarnos". El texto para agradecer la invitación fue leído por Arturo Larrabure, hijo del coronel Argentino del Valle Larrabure, asesinado tras 372 días de cautiverio por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), en pleno gobierno constitucional.

El mensaje de Bergoglio fue muy aplaudido por los asistentes, que por primera vez portaron carteles con las fotos y los nombres de sus familiares asesinados por la subversión.

Aunque a escasos 100 metros, la reducida contramarcha de sectores de izquierda cuestionaba a los asistentes al acto y reclamaba por el paradero de Jorge Julio López, desaparecido hace 18 días, La canción "No tenemos miedo", del Cuarteto Zupay, se propalaba con fuerza y opacaba el intento de confrontación. El tema musical elegido sorprendió a más de un asistente, ya que era una "bandera" de la izquierda en los inicios de la democracia.

Hijo del profesor Carlos Saccheri, asesinado al salir de misa en San Isidro, José María Saccheri fue crítico con Kirchner al pedir que el testigo desaparecido Jorge Julio López "aparezca rápidamente y con vida".

"El Gobierno debe garantizar el derecho a la verdad, a la seguridad, a la justicia y a la reparación de las víctimas (de hechos delictivos)", dijo.

Tras recordar las instrucciones del presidente Juan Domingo Perón para luchar contra la guerrilla -"ya no se trata de grupos de delincuentes", había dicho-, tras el ataque a un cuartel militar de Azul, Saccheri advirtió: "Hicieron la guerra revolucionaria para imponer el socialismo por la violencia y no por el sufragio".

Y propuso "levantar las bases del progreso en paz, sin violencias, sin rencores ni odios ni revanchas. Todos somos víctimas. Las víctimas fueron ajenas al horror de lo que hicieron los gobiernos de jure o de facto".

Saccheri arrancó aplausos al asegurar: "No somos culpables de nada y a la vez soportamos el dolor de esta guerra. No venimos a pedir revancha, sino a pedir concordia y exclusión de la violencia". Y al plantear su propuesta de "amplia amnistía", consideró que "el gobierno que afirme la concordia será un gobierno civilizador".

Además de los discursos, se estrenó un video con imágenes de buena parte de las 1098 víctimas del terrorismo [321 civiles y 777 militares y de fuerzas de seguridad]. Las más aplaudidas fueron las de Larrabure, del sindicalista José Ignacio Rucci, del soldado Heriberto Luna [que resistió el ataque al regimiento de Formosa], y los menores María Cristina Viola, Julián Eduardo Barrios y Paula Lambruschini [hija del almirante Armando Lambruschini].

Por María Elena Polack De la Redacción de LA NACION

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