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Bajan el tono a la disputa entre el Gobierno y la Iglesia, aunque hubo más cruces

Aníbal Fernández sostuvo que Kirchner no tiene vocación de ofender ni de agraviar; Piña respondió con ironía: "Ya no usamos sotanas"

Viernes 06 de octubre de 2006 • 13:45

En medio de la tensa relación entre el Gobierno y la Iglesia, agravada en los últimos días con fuertes cruces entre un sector y otro, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, procuró hoy, al menos, no subir el tono a la disputa.

En una visita a Mar del Plata, el funcionario aseguró que el Gobierno "no tiene vocación de ofender ni de agraviar" a la Iglesia, pero reivindicó la facultad del presidente Néstor Kirchner de "no callarse la boca y decir lo que tiene que decir".

"No tenemos por vocación ofender ni agraviar, lo que pasa es que el Presidente no se calla la boca y dice lo que tiene que decir, guste o no guste", dijo Fernández poco antes de ingresar al Teatro Colón de la ciudad balnearia para inaugurar la Jornada Federal de Políticas Municipales.

La escalada de críticas tuvo ayer un punto máximo cuando Kirchner sostuvo en un acto público: "El diablo llega a todos, a los que llevamos pantalones y a los que llevan sotanas".

Fue la manera en la que le respondió al vocero del arzobispo Jorge Bergoglio, Guillermo Marcó, que días antes había dicho que el Presidente alentaba odios.

La tensa relación entre el Gobierno y la Iglesia, más específicamente con Bergoglio, estuvo siempre latente, pero se agravó con la postulación del obispo de Puerto Iguazú, Joaquín Piña, como candidato a convencional constituyente en un frente opositor para competir con el gobernador misionero, Carlos Rovira, en las elecciones del próximo 29. Rovira busca reformar la Constitución provincial en procura de conseguir la reelección indefinida, mientras que Piña encabeza la lista opositora con otros sectores sociales y políticos.

El obispo, cuya renuncia fue aceptada anteayer por el Vaticano –echo que Piña había pedido hace más de un año cuando cumplió 75 años- reiteró hoy que no está "contra nadie", sino "defendiendo la Constitución".

"Creo que es una cosa que nos compromete a todos. Hay mucha gente que depende de la asistencia del Estado. En una circunstancia así, claro, viene el apriete", dijo Piña en declaraciones a Radio Mitre, reproducidas por la agencia Télam.

El obispo destacó que "poco a poco" Rovira "se ha convertido en dictador". "Eso es algo que nos convoca a todos porque es un pecado contra la democracia".

También como una manera de no cargar las tintas en la relación, agregó: "Todos tenemos tentaciones", en referencia a que muchas veces tiene ganas de decir algunas cosas, pero se las calla "por prudencia".

Además, le reclamó al Presidente que "tiene que hacer autocrítica", como así también otros sectores.

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