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Una casa donde la vida se apaga en paz

El Movimiento Hospice quiere multiplicar los hogares para acompañar a enfermos terminales

Lunes 09 de octubre de 2006
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LA NACION

Están en el último tramo, acompañando al que está solo, conteniendo a su familia. Ellos llegan cuando muchos ya abandonaron al enfermo, para transitar juntos esos últimos pasos.

Son profesionales y voluntarios que se ocupan de los últimos días de los enfermos terminales. Hace cuatro años abrió sus puertas el Hospice San Camilo, en Olivos. En el mismo camino están La Casa de la Bondad, en Córdoba, y el Hospice Madre Teresa, de Luján. Representantes de las tres organizaciones se reunieron anteayer para celebrar el Día Mundial del Hospice y sentar las bases del Movimiento Hospice Argentina.

Al mismo tiempo, médicos, enfermeros, psicólogos y trabajadores sociales participaron del Cuarto Encuentro Nacional de la Asociación de Medicina y Cuidados Paliativos, en Viedma.

"Esta es una casa de amor. Acá se crean vínculos muy fuertes... Es que uno se va haciendo familia", aseguró Elsa Vescina. A los 70 años, encontró una vocación que no cambia por nada: vive pared de por medio con la casa y el hospice es su segundo hogar.

La palabra hospice representa toda una filosofía de trabajo con el paciente terminal. Implica los cuidados paliativos que intentan aliviar el sufrimiento de las personas que padecen una enfermedad incurable o simplemente su envejecimiento. Pero es mucho más que eso. También implica cuidar con amor, escuchar con respeto y ser una compañía silenciosa para que la muerte sea un momento de paz.

No siempre hay dolor físico. "Es tiempo de reconciliarse, de resolver temas pendientes, sanar viejas heridas y poder morir en paz. Tuvimos historias hermosas, de personas que se reencontraron con familiares después de muchos años, o la de Ana, que pudo casarse en esta casa y cumplir el sueño de su vida", dijo emocionada Elsa.

El primero en llegar a la casa fue Antonio. "El fue nuestro gran maestro; nos enseñó mucho", recordó Elsa. Antonio tenía cáncer de garganta y no pronunció una palabra en los ocho meses que estuvo en la casa. "Con él vivimos, realmente, el lenguaje del amor. Murió acompañado de sus seis hermanos, que viajaron desde parajes lejanos del Chaco. Fue un momento de muchísima paz", agregó el capellán de San Camilo, Juan Pablo Contepomi. El, junto con el médico Armando García Querol y la psicóloga Marta Plos, impulsó la creación de esta casa.

"Con ciertas herramientas que da la medicina, promovemos un cuidado integral", explicó el médico de familia certificado en cuidados paliativos, Matías Najun. "Cuando la medicina convencional dice que no hay más nada que hacer, el paciente y su familia entran en un estado de necesidad diferente y requieren de un cuidado distinto. Por eso surge el hospice", explicó el médico Cristián Viaggio, del equipo de Luján.

Dignificar el final

"La muerte es parte de la vida; es el último hito trascendental... Y en una sociedad en la que estamos en la contraria, buscando la juventud eterna, es importante que pensemos en el final", dijo Ana Carllinni, directora de gestión de San Camilo.

"La Casa de la Bondad atiende a enfermos terminales sin familia para darles dignidad en el momento de morir y todo el cariño que se necesita en esa etapa", contó Celina Luna, de la Fundación Manos Abiertas, de la que depende la casa cordobesa y que proyectan abrir una casa similar en el barrio de Almagro.

Los hospices trabajan en cuatro áreas: salud, educación, gestión y el grupo voluntario-pastoral.

"Cada una de las tres casas tiene personalidad propia, pero todos compartimos la misma esencia y el mismo deseo: aliviar el final de la vida", señaló Carllinni. Para dar fuerza a la idea y contagiar a muchos más formaron el Movimiento Hospice. Son conscientes de que nacieron en el seno de la Iglesia Católica, pero cualquiera puede multiplicar esta filosofía. El movimiento quiere ser un aporte a la cultura de la dignidad de la persona y un complemento al sistema de salud.

Un centenar de personas se reunió anteayer para delinear las bases del movimiento y luego las tres instituciones explicaron a la comunidad los puntos más importantes de su tarea.

"No se necesita mucho. Queremos entusiasmar a otros grupos para que repliquen el proyecto", agregó Alejandra Toubes, de la comisión directiva de San Camilo. Para comunicarse con ellos, su teléfono es el 4795-1449, su página es www.hospicesancamilo.org.ar y su e-mail: hospicesancamilo@fibertel.com.ar.

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