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Estrellas: los romances de los ricos y famosos

Matrimonios a la americana

Espectáculos

Las estrellas afincadas en Hollywood suelen tener noviazgos y casamientos exprés, con bodas y divorcios apenas separados por unos pocos meses de dicha conyugal

Por   | LA NACION

Para el común de los mortales, los votos matrimoniales no están sujetos a interpretación. Para el común de los mortales, el "sí, quiero" llega después de un noviazgo que, más allá del tiempo que haya durado, pasó de una primera cita al enamoramiento y de allí al compromiso para culminar en el altar prometiendo amor eterno frente a familiares, amigos y conocidos. Pero claro, la gente que trabaja de estrella de cine en Hollywood está lejos de ser un común mortal y sus romances y subsiguientes bodas nada tienen de parecido con la norma.

Para empezar, en los casamientos de los actores y músicos afincados en la meca de la industria del entretenimiento aquello de "hasta que la muerte los separe" suele traducirse como "hasta que las cosas se pongan un poco difíciles, me aburra o encuentre a alguien mejor". Para seguir, los romances en Hollywood siempre parecen circular por el carril más rápido de la autopista. Así, la distancia que media entre la primera cita y la elección del vestido de novia suele ser de meses, en el mejor de los casos, o de semanas, en numerosos otros. Uno de los mejores ejemplos es el de la feliz pareja que formaron la actriz ganadora del Oscar Renée Zellweger y el músico Kenny Chesney. Los tortolitos se conocieron a fines de enero de 2005, se casaron a principios de mayo en una ceremonia que duró proféticos quince minutos y su matrimonio quedó oficialmente anulado el 20 de diciembre de ese mismo año. Pero el caso de Zellweger está lejos de ser extraordinario entre los vecinos de Beverly Hills. Allí, los años que duran los matrimonios deben contarse en años perrunos. Llegar a la marca del primer lustro, a las bodas de madera, es una hazaña que pocos consiguen.

Quien lo logró fue Kate Hudson. La hija de Goldie Hawn se casó con el cantante Chris Robinson el 31 de diciembre de 2000. En 2004 tuvieron un hijo y hace un par de meses anunciaron su separación en medio de una catarata de rumores que afirman que Hudson estaría teniendo un romance con Owen Wilson, su compañero de elenco en Tres son multitud. Aunque los paparazzi todavía no pudieron encontrar evidencias del nuevo noviazgo, lo cierto es que no sería la primera vez que un par de compañeros de trabajo se enamoran mientras están casados con otra persona.

Corazones partidos

La reina de las "rompehogares" hollywoodenses es Angelina Jolie. Antes de convertirse en la seria embajadora de las Naciones Unidas, la ganadora del Oscar era el terror de los sets de filmación. En 2000, mientras filmaba una película con Billy Bob Thornton, se enamoró y rápidamente se casó con el actor, mientras la pareja de éste, Laura Dern, estaba trabajando en otro rodaje. Dos años después, el matrimonio Jolie-Thornton se había divorciado, pero ésa no sería la última travesura de la actriz: en 2005 compartió escenas con Brad Pitt en el set de S eñor y señora Smith, y aunque él estaba casado con Jennifer Aniston la relación no tardó en trascender los límites de la pantalla.

A los pocos meses del estreno del film, Pitt se divorció de Aniston y adoptó a los hijos de Jolie, que, un tiempo después, anunció que Shiloh Nouvelle Jolie Pitt estaba en camino. Y para complicar aún más la trama del romance en el trabajo, el actor Vince Vaughn, que interpretaba al socio de Pitt en El señor y la señora Smith, protagonizó después Viviendo con mi ex con Aniston y terminó siendo su novio.

Otra glamorosa actriz conocida por su afición por la caminata por el altar es Jennifer Lopez. La actriz y cantante es una suerte de novia serial. La versión siglo XXI de Elizabeth Taylor/Hilton/Wilding/Todd/Fischer/Burton/Burton/Warner/Fortensky.

"Es una enamorada del amor", dicen los amigos de Lopez para ponerle un tono más bien romántico a su inconstancia emocional. Lo cierto es que la latina más exitosa de Hollywood se casó en febrero de 1997 con un barman llamado Ojani Noa. Un año después ya se habían divorciado. Luego de la separación, Lopez comenzó un romance con el rapero y productor P. Diddy, al que le toleró varias infidelidades y hasta un paso por la comisaría cuando el músico fue acusado de tener un arma sin licencia y de causar disturbios en una discoteca. El amor no resistió las tribulaciones judiciales y en 2001 se separaron. Unos meses después, en pleno duelo por el final de esa relación, la cantante se casó con Chris Judd, su coreógrafo. Todo iba a bien hasta que, en 2003, Lopez comenzó a filmar Gigli, su fracaso de taquilla más estrepitoso y su éxito personal más promocionado. Es que su coprotagonista era Ben Affleck, del que se enamoró en el transcurso del rodaje. Así, llegó el divorcio de Judd, el compromiso con Affleck, las declaraciones públicas de amor y la planificación del casamiento que no fue. Pero a pesar de que Lopez no se convirtió en la señora Affleck, sí tuvo una nueva boda. Como para probar eso de que la tercera es la vencida, en junio de 2004 se casó con el actor y cantante Marc Anthony.

Por su parte, Affleck tampoco se quedó solo. Cuando muchos apostaban a que su relación de amor más duradera sería con su amigo y socio Matt Damon, el actor sorprendió a todos casándose y teniendo una hija con Jennifer Garner, compañera de elenco en Daredevil y Electra .

En una ciudad donde lo único que dura para siempre son los contratos prematrimoniales, una de las pocas conductas de pareja que escandalizan es el repetido caso del "abandono de mujer embarazada". Eso fue lo que hizo Kevin Federline, el marido de la prolífica Britney Spears. La chica que a los 23 años se casó por 48 horas con un amigo de la infancia, se enamoró del bailarín mientras éste esperaba un segundo hijo con su novia anterior. Pero ni lerdo ni perezoso el muchacho dejó a la desconocida por la reina del pop adolescente, se casó con ella y a los pocos meses ya era padre por partida doble, o más bien triple, si se cuentan los dos bebes que tuvo con su ex y el varoncito que engendró con Spears. A los pocos días de nacido su hijo, Sean Preston, la cantante puso a su marido de patitas en la calle por no colaborar con el bebe y, cuando todas las revistas anunciaban el divorcio, la pareja Spears-Federline dio la sorpresa y anunció la llegada de un nuevo hijo.

Dice la leyenda que cuando Tom Cruise le envió el fax a Nicole Kidman para informarle que su matrimonio de casi diez años había terminado, la actriz estaba embarazada y que, como resultado de la noticia, habría perdido el bebe. Lo cierto es que ese rumor nunca fue confirmado y quedó perdido en medio de las novedades de la ex pareja: él se puso rápidamente de novio con Penélope Cruz, su compañera de elenco en Vanilla Sky, Kidman empezó a salir conLenny Kravitz; Cruise se separó de Cruz, conoció a Katie Holmes en abril, dos meses después se comprometieron, un mes después se anunció que Holmes estaba embarazada y en abril pasado nació su hija Suri, un año después de la primera cita de sus padres. Por su lado, Kidman logró vencer a su ex en la carrera hacia un nuevo matrimonio: el 25 de junio se casó con su novio de menos de un año Keith Urban.

Está claro que en Hollywood si los invitados no se apuran se pueden perder el momento en que los novios saludan en el atrio. Si ya no están allí es posible que estén camino de firmar los papeles de divorcio. .

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