Conflicto por las papeleras: bloquearon los pasos a Fray Bentos y a Paysandú
Cortan las rutas, pese a un nuevo pedido oficial
El Gobierno solicitó “por favor” que no lo hicieran y dijo que “es funcional a los intereses de Botnia”; el bloqueo, que comenzó igual, terminará mañana, a las 18
Por Gabriel Sued | LA NACION
GUALEGUAYCHU.– Pese al “gran disgusto” que causó la medida en la Casa Rosada y, más aún, en la orilla oriental del Río Uruguay, en esta ciudad el retorno de los cortes de ruta se vivió ayer como una verdadera fiesta.
Tanta era la ansiedad por iniciar la protesta que los vecinos se adelantaron unos minutos a lo previsto: a las 13.52 quedó interrumpido el tránsito en la ruta 136, a ocho kilómetros del puente internacional General San Martín, que comunica la Argentina con el Uruguay. El corte se mantendrá hasta mañana, a las 18.
Los vecinos dejaron atrás la advertencia del Gobierno sobre los daños que la medida causaría a la estrategia argentina y el pedido desesperado que la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, hizo al mediodía desde la Casa Rosada, en el que señaló que el bloqueo “es funcional a los intereses de Botnia” (de lo que se informa por separado).
Bajo los impiadosos rayos del sol de mediodía, unos 300 vecinos que aguardaban en la banquina se lanzaron a la ruta en medio de aplausos y cánticos desordenados. “¡Argentina! ¡Argentina!”, gritaba el grupo más grande. “Es para Kirchner que lo mira por TV”, repetía una mujer coqueta que no lograba acertarle a la melodía.
Otro alboroto se produjo unos minutos más tarde, cuando se supo que un grupo de ambientalistas de la ciudad de Colón se había sumado a la protesta con el corte del puente internacional José Artigas, que conduce a la ciudad uruguaya de Paysandú.
Se festejó como un gol que recibe en otra cancha el clásico rival. Pero ese piquete se levantó pocas horas más tarde de manera intermitente, aunque al cierre de esta edición se desconocía si la medida de fuerza se endurecería el resto del fin de semana, o no.
Entre las 14 y las 20, el puente que une Concordia con Salto quedó como el único paso fronterizo con Uruguay habilitado para el tránsito. Hacia allí desviaba la Gendarmería a los pocos automovilistas desorientados que se acercaban hasta Arroyo Verde, el tradicional lugar de protesta de los vecinos de Gualeguaychú.
La medida, que significa el regreso de los vecinos a la ruta después de cinco meses y diez días, es un nuevo embate contra la instalación de la planta de celulosa de la finlandesa Botnia, en la vecina ciudad uruguaya de Fray Bentos.
El camino hacia el puente internacional quedó atravesado por un largo acoplado enganchado a un tractor verde. La máquina era conducida por un hombre, envuelto en una bandera de Entre Ríos, y por una mujer que agitaba el estandarte uruguayo. Encima del acoplado saltaban señoras y señoritas, hombres jóvenes y grandes, chicos y adolescentes, con las caras enrojecidas por el sol. "Pongan que no somos piqueteros", repitieron varios vecinos ante las consultas de los periodistas llegados desde Buenos Aires.
Cerca de las 14.10, todos entonaron el Himno Nacional y lo cerraron con aplausos. Atrás había quedado la acalorada discusión de la asamblea del martes sobre la conveniencia de los cortes. En la ruta estaban todos: los que impulsaban el piquete, los que decían que la protesta significaría un retroceso en la lucha ambientalista y los que dudaban.
"Estamos desamparados por el Gobierno, pero nosotros tenemos que seguir. Estamos luchando por la vida. ¡Qué nos puede importar que al Presidente no le guste!", dijo a LA NACION Carlos Uriarte, un remisero con una pechera naranja que votó en favor del corte.
"Con esto logramos preocupar a las autoridades nacionales, argentinas y uruguayas. Volvimos a las primeras planas de todos los medios del país. El Gobierno ahora quiere responsabilizar al pueblo, pero ellos nos llevaron a esto", analizó Jorge Fritzler, autor de la moción para volver a la ruta.
Casi todos los vecinos consultados por el giro del Gobierno recuerdan que la Casa Rosada no cumplió con ninguno de los doce puntos del petitorio que la asamblea le entregó al canciller Jorge Taiana en mayo, cuando se decidió el levantamiento de los cortes.
Ese documento incluye la promoción de una ley para prohibir la exportación de madera a Uruguay y el retiro del embajador argentino en Montevideo.
Entre los vecinos prevalecía, sin embargo, una diferencia. Un grupo pequeño tenía la idea de mantener el piquete más allá del domingo, hasta lograr una respuesta del Gobierno. Eran los menos.
"Lo que se resolvió en la asamblea es que el domingo el corte se levanta, sin votación de por medio. Si algunos quieren seguir se tendrá que decidir en otra asamblea", explicó el coordinador de los ambientalistas, Osvaldo Moussou.
Temor pasajero
Desvanecida la efervescencia inicial, el clima en la ruta se volvió muy tranquilo, muy familiar. Cerca de las 15, corrió un rumor sobre una eventual orden judicial para desalojar el camino. Pero tanto los asambleístas como los gendarmes apostados en el lugar descartaron rápidamente la versión. "Debería venir un escuadrón de otro lugar y no creo que hagan a tiempo antes del domingo", explicó a LA NACION un efectivo de seguridad.
Entrada la noche, sólo unos pocos asambleístas permanecían en el lugar. El resto había regresado a la ciudad a renovar energías para el tramo final de una pelea que desvela a dos gobiernos.
Justificación de los cortes
- Mientras la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, expresó sin éxito su anhelo de que los asambleístas abandonaran los cortes de las rutas, su marido y director del Centro de Derechos Humanos y Ambiente (Cedha), Jorge Daniel Taillant, dijo a LA NACION que los bloqueos en las rutas, "lo queramos o no, le han dado voz y voto" a los vecinos de Gualeguaychú. "La Asamblea se siente acorralada", justificó. El dirigente ambientalista consideró que el Gobierno "está entre la espada y la pared, y es natural su postura sobre los cortes después de un informe que los incentiva", en alusión al documento del Banco Mundial.
