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Uno de los misterios de Perón, en el laboratorio de Favaloro

LA NACION estuvo en el lugar donde la Justicia ordenó hacer el estudio de ADN

Domingo 15 de octubre de 2006
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LA NACION

Es difícil imaginar que esos seis pedacitos de hueso ennegrecido, que descansan en el freezer de la Fundación Favaloro dentro de frascos plásticos asépticos, podrían develar si Juan Domingo Perón, figura central y quizás una de las más controvertidas de la política argentina del siglo XX, dejó herederos.

LA NACION estuvo en el Primer Centro Argentino de Inmunogenética (Pricai) perteneciente a la Fundación Favaloro, donde su director, el doctor Eduardo Raimondi, mostró el proceso al que serán sometidas las muestras que el cuerpo médico forense de la justicia nacional depositó anteayer en este lugar, selladas y lacradas, apenas las extrajeron del cuerpo de Perón.

Fue para preservar el material genético antes de que pasado mañana la CGT y las 62 Organizaciones trasladen su cuerpo desde la Chacarita hasta la quinta de San Vicente.

Se trata de tres pequeñas secciones del húmero (el hueso que conecta el hombro con el codo) y otras tres del fémur (que va de la cadera a la rodilla), que no superan los tres centímetros de diámetro y dos más de alto.

Serán la llave para que Martha Holgado, que desde hace 14 años insiste ante la Justicia en que es la hija del ex presidente, lo pruebe o no.

Frascos con muestras similares fueron remitidos a Holgado y a la viuda de Perón, María Estela Martínez (la demandada), para que los analicen los peritos de cada parte, pero el Pricai fue el centro elegido para el análisis a cargo del juzgado de la magistrada Mirta Ilundain, que entiende en la causa de filiación.

"Primero molemos los huesos hasta que se convierten en polvo, y entonces agregamos sustancias químicas para descalcificarlo" explicó Raimondi a LA NACION, mientras guiaba el recorrido por su laboratorio.

Ese proceso comenzará pasado mañana y la descalcificación puede demorar entre tres y quince días. Después se agregan detergentes químicos (similares a los lavavajillas) que rompen las grasas de la membrana de la célula y de su núcleo.

A esta altura, la muestra ya es un líquido blanquecino contenido en un tubo de ensayo diminuto, al que se le agregarán alcoholes para que el ADN, después de centrifugarlo, se precipite al fondo del tubo.

Esa especie de pelusa gelatinosa que se separa del resto, apenas visible al ojo humano, contiene todo el mapa genético (genoma) de un ser humano: 3000 millones de pares de bases conformados por infinitas combinaciones de las cuatro moléculas que conforman el ADN.

En cada genoma, 2997 millones de pares son idénticos en todos los humanos. Solamente los tres millones restantes se diferencian. Y apenas entre 100 y 300 definen específicamente nuestra identidad.

Después de lavar el ADN con una solución química, se coloca en un termociclador, una máquina que cerca de los 96 º C abre la cadena de ADN y duplica incontable cantidad de veces las secciones de la cadena elegidas: en este caso, las relevantes para determinar la paternidad.

Entonces se las lee en busca de coincidencias. Si Holgado fuera hija de Perón, el ADN de ambos debería coincidir por lo menos en un 50%, con un margen de certeza del 99,9%.

Desde que se creó, en 1979, el Pricai hizo 16 mil estudios de ADN, por ejemplo, para identificar a las víctimas del accidente aéreo de LAPA, al asesino de María Soledad Morales o investigar la muerte de María Marta García Belsunce.

Pero este será el primer caso en que analicen un cuerpo con 32 años de descomposición, y podría ser inviable si la humedad, la temperatura o el formol que se le aplicó al cadáver rompieron la cadena de ADN.

Hasta que los médicos lo comprueben, los huesos del hombre que gobernó tres veces el país (y que, paradoja de los números redondos, fueron identificados en el Pricai exactamente como la muestra 16.000) esperan el veredicto de la ciencia.

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