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Retroceso de la familia tradicional en EE.UU.

Por primera vez los hogares monoparentales o de parejas no casadas superaron a los matrimonios convencionales; las grandes ciudades lideran la tendencia

Lunes 16 de octubre de 2006 • 16:49

WASHINGTON (AFP).— Ciertamente no está muerto, pero por primera vez un estudio mostró que el matrimonio tradicional dejó de ser el acuerdo familiar preferido por la mayoría de los hogares estadounidenses.

El cambio, detectado por la oficina del censo estadounidense en su encuesta de 2005 podría presagiar un cambio radical en todas las facetas de la vida estadounidense, desde las leyes familiares hasta la política nacional y su actual énfasis en los valores familiares.

El estudio, divulgado en agosto, indicó que el matrimonio no figura en casi 55,8 millones de hogares familiares estadounidenses o sea el 50,2%.

Más de 14 millones de estos hogares son encabezados por mujeres solteras, otros cinco millones por hombres solteros y 36,7 millones pertenecen a una categoría descrita como "hogares no familiares", un término que según expertos refiere a parejas gay o heterosexuales conviviendo sin un vínculo formal.

Además, hay más de 30 millones de hombres y mujeres solteros que viven solos, y que no son categorizados como familias, indicó la oficina del censo.

En comparación, la cantidad de hogares tradicionales con parejas casadas fue de poco más de 55,2 millones, o 49,8% del total.

Las parejas que no están casadas se centran en ciudades grandes como Nueva York, Chicago, Los Angeles y San Francisco, mientras que los estados agrícolas y comunidades rurales se mantienen como bastiones de la tradición, según el estudio.

Tendencia revertida. La tendencia representa un cambio considerable respecto a hace seis años, cuando las parejas casadas eran 52% de los 105,5 millones de hogares estadounidenses.

Douglas Besharov, sociólogo del American Enterprise Institute, con sede en Washington, indicó que es difícil para la familia tradicional salir ilesa de tres décadas y media de tasas de divorcio de 50% y cinco décadas de niños nacidos fuera del matrimonio.

"El cambio está en el aire", dijo Besharov en una entrevista reciente. "La única interrogante es si es catastrófico o una evolución".

Predijo que la convivencia y las relaciones temporales probablemente dominen el paisaje social estadounidense en los próximos años.

"En general, lo que veo es una situación en la que las personas -especialmente los niños- estarán mucho más aisladas, porque no solo sus padres estarán trabajando, sino que tendrán menos hermanos, menos primos, menos tías y tíos", argumentó. "Por lo que estamos yendo hacia una sociedad mucho más individualista".

Según Stephanie Coontz, que preside el Consejo de Familias Contemporáneas, la creciente expectativa de vida así como el potencial de ingresos de la mujer están impactando en el matrimonio tradicional de formas inesperadas.

Si antes de la Segunda Guerra Mundial el típico matrimonio estadounidense terminaba con la muerte de uno de sus integrantes pocos años después de que el último hijo dejara el hogar, actualmente las parejas pueden aspirar a pasar más de dos décadas juntos en un nido vacío.

"El aumento del tiempo que las parejas pasan juntas, en algunas instancias ha hecho que las personas no quieran soportar un matrimonio infeliz, mientras que la indepedencia económica de las mujeres hace que esto no sea esencial para ellas", estimó Coontz.

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