Hace unos días vi una película española. No entiendo mucho de cine, pero estoy seguro de tener facilidad para los idiomas; aun así, el decir de los actores en algunos tramos de esta película se me hizo indiscernible. Con más volumen, con menos volumen, reduciendo los graves, expandiendo el estéreo Daba igual. Allí estaba, haciendo unos esfuerzos de por sí cinematográficos para entender, sin éxito, mi propia lengua. Mi orgullo estaba herido, pero siempre he tenido más curiosidad que humos, así que apreté el botón Menú del DVD para activar los subtítulos. Si no entendía lo que hablaban, daba igual fuera una película española o rusa.
Pero no había subtítulos. "Bueno -juzgó un colega al día siguiente, cuando le comenté el asunto-, ¿para qué ponerle subtítulos, si acá se habla español?" Mi respuesta fue simple: "¿Qué pasaría si yo fuera sordo?"
Por si acaso, a los dos o tres días llamé al videoclub y le pedí a una amable señorita que verificara si la película estaba subtitulada. Me respondió que la caja decía que sí, pero de todas formas le pedí que intentara activar los subtítulos. No pudo hacerlo: no había opción en el menú y la tecla del control remoto, aunque mostraba un número de idiomas, no activaba ninguno (en mi caso, al apretar esa tecla la pantalla mostraba el mensaje No disponible ). Para estar totalmente seguro, volví a alquilar la película una semana después y revisé cada opción. No encontré subtítulos. Si los había, no logré dar con ellos.
Tengo la impresión de que algunos opinan que el DVD es demasiado bueno para nosotros, el público común; todas esas opciones, tantas ventajas.
Por ejemplo, ese estruendoso aviso contra la piratería que se ve al principio de muchas películas no admite avance rápido. Me encantaría saber qué relación existe entre irritar a alguien que alquila legalmente sus películas y la venta de DVD pirateados. Por si los responsables no lo saben, aquí va un datito: lo que hacemos es enmudecer el audio y prepararnos un café mientras llega el menú de arranque. Es decir, nadie mira el corto. Por otro lado, si esa breve y ruidosa advertencia busca reclamar sobre los derechos de propiedad intelectual -algo absolutamente justo y necesario, en mi opinión- creo que no ayuda mucho que el mensaje pase por arriba de mi derecho de usar el control remoto.
La lista es extensa y ya he mencionado otros problemas de la implementación del formato en esta columna. Luego de perderme un tercio de los diálogos de esta película española, concluyo que muchos DVD ofrecen todavía algunas de las desventajas de los VHS y niegan algunas de sus pocas ventajas. Y ciertamente no es culpa del DVD. .
Por Eduardo Dahl