Chaillou entró en la historia
Con su 3er. puesto en los 25 km de aguas abiertas del Mundial, es el primer nadador argentino que se cuelga una medalla
PERTH, Australia (Especial).- El nadador argentino Gabriel Chaillou escribió ayer una página de gloria en la historia de la natación de nuestro país, al finalizar tercero en la prueba de 25 km de aguas abiertas, en el 8° Mundial, que se corrió en el océano Indico. Así se convirtió en el primer nadador argentino que obtiene una medalla en una competencia ecuménica.
La prueba fue ganada por el ruso Alexi Akatiev, que también se impuso en la carrera de 5 km, disputada el miércoles último. Akatiev, una estrella naciente de sólo 23 años, marcó 5h 5 m42s; segundo fue el español David Meca, a 1m40s del vencedor, mientras que el tiempo de Chaillou fue de 5h7m52s.
Entre las damas se consagró campeona la norteamericana Tobie Smith, que llegó a la meta en 5h31m20s; su escolta fue la alemana Peggy Busche, a 59s, y tercera llegó la holandesa Edith van Dijk, con 5h38m6s. En la prueba por equipos -combinada entre hombres y mujeres-, Italia se llevó la presea dorada, los locales la plateada, y Estados Unidos la de bronce.
El triunfo del espíritu
"Todavía no lo puedo creer", fue el mejor epígrafe a su logro que le pudo poner Gabriel Chaillou, en comunicación telefónica con La Nacion. "Es increíble, es algo que no esperaba, ya que me conformaba con entrar entre los diez primeros porque creía que Akatiev y el australiano Grant Robinson estaban un poco más arriba que el resto." Chaillou, de 30 años, no es el primer nadador argentino destacado en aguas abiertas. La especialidad tiene sobrados antecedentes en nuestro país: desde el inmortal Pedro Candiotti, pasando por Alfredo Camarero, Antonio Abertondo, Horacio Iglesias, Oscar Larriera, Claudio Plit y Diego Degano, se puede completar un linaje brillante hasta esta medalla mundial del nadador de Florida.
Sin embargo, su logro no estuvo exento de momentos duros. En 1990 Gabriel había quedado como número 20 del raking mundial de 800 metros. La falta de apoyo económico por parte de las autoridades nacionales hizo que él y su entonces novia -hoy su esposa-, Karina Nisenholtz se radicaran en Turín, en 1993, en donde encontraron en el Centro Nuoto Torino los recursos para seguir su pasión. El caso de su esposa fue aun más extremo, ya que para tener una buena beca debió cambiar su nacionalidad y, actualmente, es parte del seleccionado italiano.
Tras los Panamericanos de Mar del Plata, en donde quedó cuarto en los 400 metros, le dijo adiós a la pileta y se dedicó con todo a las aguas abiertas, aconsejado por su entrenador italiano, Corrado Rosso. Huérfano de todo apoyo oficial, Chaillou se las arregló para hacerse un nombre dentro del circuito de aguas abiertas y, en la temporada 1996/97, fue subcampeón mundial.
Un repaso a la carrera
Todavía dolorido por el esfuerzo -"no pude dormir por la alegría y los tirones", bromeó-, del otro lado del teléfono Chaillou fue desgranando su camino hasta el podio.
"Salimos con el mar muy picado y por suerte me pude meter en el grupo de punta, como a mí me gusta. Quien marcó el ritmo fue el australiano Robinson y yo lo dejé hacer. Cuando pasamos la marca de los 17 km los jueces ordenaron respetar los tres metros de distancia entre cada nadador y el ruso se fue alejando; ya no lo pudimos alcanzar. Yo quedé segundo y aguantaba bien hasta que, a 4 km del final, el viento en contra hizo que se levantaran olas muy grandes. El español Meca inició una levantada desde muy atrás y me pasó. Yo lo veía a unos 30 metros, pero no le pude descontar la diferencia; igualmente nadie me saca la alegría.
"En la llegada me acordé de muchos -se confesó-. Mi familia; Karina, que el jueves va a competir en la posta corta; Luis Policarpo, mi primer entrenador, que es un amigo y vino acá para ayudarme; el Gordo Osvaldo Arsenio, mi técnico en Obras Sanitarias; el tano Rosso, y de todos los que me ayudaron. Ahora espero que esto sirva para que a la vuelta se acuerden de que existo y me apoyen; si hubiera nadado para los italianos, me darían 15.000 dólares por la medalla. Esto es una verdadera revancha, después de todo lo que sufrimos con mi mujer", sintetizó.
Ahora Gabriel Chaillou se quedará unos días en Australia, acompañando las ilusiones de José Meolans y María del Pilar Pereyra de repetir su performance. A la vuelta a nuestro país lo esperan las pruebas del circuito internacional, empezando por una clásica: la Santa Fe-Coronda.
Tras semejante esfuerzo, el grandote de la eterna sonrisa puede ahora descansar tranquilo, con la satisfacción de que tantos padecimientos tuvieron un dulce fruto. .
